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«Te das cuenta de que hay personas que te quieren»

A. Criado
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Las pasadas fiestas navideñas luchaba por su vida en la UCI del Hospital de Ciudad Real y este año disfrutará de estas fechas tan señaladas con sus seres queridos, ejerciendo de chef, su gran pasión

«Te das cuenta de que hay personas que te quieren» - Foto: Rueda Villaverde

La cena de Nochebuena en la casa de José Macías Valls será este año más especial que nunca y no por el menú elegido, porque la calidad de los platos está siempre asegurada. Las pasadas fiestas navideñas luchaba por su vida en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital General Universitario de Ciudad Real y hoy, aún con algunas secuelas provocadas por la COVID-19, desea celebrar la vida junto a sus seres queridos. Pepe Macías, como lo conoce todo el mundo en la capital, viajó con su yerno a Alicante para hacer la mudanza de unos muebles a un apartamento y a la vuelta ya se encontraba «un poco tristón». «Le dije a mi yerno que condujera, que yo me iba a echar un rato en la parte de atrás del coche y no me desperté hasta Ciudad Real. Cuando llegamos estaba un poco torpe y con fiebre y al día siguiente, como seguía igual, hablamos con una amiga internista y nos dijo, al explicarle los síntomas, que fuéramos enseguida a Urgencias», explica.

Pepe Macías, de 78 años de edad, afamado empresario hostelero ya jubilado, ingresó en la UCI y ya no salió del hospital hasta febrero: «Llegué con los pulmones negros y no daban un duro por mí, pero los enfermeros y el equipo medico se empeñaron y me sacaron adelante. Fueron auténticos ángeles de la guarda». En planta ya era más consciente de todo, aunque reconoce que a veces se le iba un poco la cabeza, y poco a poco lo fue superando, «sobre todo cuando el cuerpo empezó a recibir alimentos y a responder al tratamiento». Después llegó la rehabilitación con los fisioterapeutas porque había perdido mucha masa muscular y «no podía andar». Ya ha recuperado los 15 kilos que perdió y alguno más, comenta entre risas. «Sales un poco tocado, pero puedes hacer tu vida normal. Los médicos me decían que era para estar muy contento, porque a la larga me iba a recuperar. En el hospital había gente muy joven con síntomas graves y me daba una pena muy grande», apostilla.

Ahora, con la perspectiva que da el paso de los meses, es consciente de lo vivido y de lo afortunado que es por poder contarlo. Recuerda, especialmente, el día que recibió el alta médica: «Bajé al restaurante (Miami Gastro) y toda la gente que estaba en la terraza se levantó para darme un abrazo y darme la bienvenida. Esos primeros días, aunque iba con mascarilla por la calle, todo el mundo me reconocía, me paraba y me decía que había rezado por mí. Cuando pasas por esto te das cuenta de que hay personas que te quieren y merecen la pena».

El 24 de diciembre, toda la familia se reunirá en su casa para festejar la Nochebuena. Asegura que será «una celebración sin ostentación, pero con garantías de que van a cenar bien». «Espero que este año estén con apetito y nos comamos todo lo que se ponga en la mesa para no tener ripios toda la semana», apostilla.

Hablar de Pepe Macías es hablar de gastronomía y de alta cocina. Se trasladó de Puertollano a Ciudad Real con su familia en 1961, siendo aún un adolescente, y en la capital manchega echó raíces. Afirma con orgullo que es autodidacta y recuerda como si fuera ayer la apertura del Miami Park (Ronda de Ciruela) en 1972: «Aquello era entonces las afueras de la ciudad. No había más que un paredón de Renfe, un paso a nivel para acceder al economato de los ferroviarios y un pasadizo para llegar a Larache. Por no haber, no había ni acera». La popularidad de este restaurante fue creciendo a la par que Ciudad Real y pronto se convirtió «no sólo en un referente de la provincia, sino a nivel regional, con años gloriosos en las décadas de los 70, 80 y 90». Además, en la última etapa, gracias a su hijo José Carlos, fallecido en 2014, le dieron una innovadora vuelta a la cocina.

Fue también su hijo quien le aconsejó abrir un gastro bar, «un establecimiento donde la gente pueda comer bien y no se gaste tanto, algo que se ha demostrado que es compatible». Nació así Miami Gastro en unos años en los que «la hostelería de nivel pegó un bajón porque la gente iba buscando cosas distintas». Sus hijas Carmen, Laura y Marta dirigen con éxito este negocio ubicado en pleno centro de la capital, pero siempre tienen a su lado al «patriarca», como él mismo se define, «para darles algún consejo o ayudarles en lo que me pidan».

Se felicita, por último, por el estatus que está adquiriendo la cocina manchega, refrendado recientemente con la estrella Michelín lograda por el restaurante El Coto de Quevedo (Torre de Juan Abad), del chef José Antonio Medina. «Es un fenómeno y se lo ha currado sin la ayuda de nadie. Tenemos una relación de cariño y amistad y le deseo toda la suerte del mundo», afirma Pepe Macías para subrayar que «una estrella Michelín da mucho prestigio, pero conlleva también mucha responsabilidad».