El virus estoquea la temporada taurina en la provincia

Ana Pobes
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El sector pide a la Administración que le eche un capote para paliar las malas cifras económicas. La provincia tiene escasos eventos taurinos y de momento se prevé una corrida en Santa Cruz de Mudela y otra en Pozuelo, y una novillada en Manzanares

El virus estoquea la temporada taurina en la provincia

La falta de festejos taurinos por la cancelación de fiestas patronales o la imposibilidad de cumplir las normas de seguridad por la llegada del COVID-19 al país ha afectado de manera importante al sector de la tauromaquia en Ciudad Real, que reclama ayudas al Gobierno para poder mantener su negocio y los puestos de trabajo. El coronavirus ha estoqueado la temporada taurina en la provincia, donde empresarios y ganaderos la dan ya por perdida y piden que la Administración les eche un capote para salvar al sector de la “ruina más absoluta”. Sin festejos no hay ingresos, y sin “ingresos no se puede mantener una empresa”, comenta con desesperación uno de los ganaderos dedicados al toro de lidia.  

El año pasado, los eventos taurinos cayeron un 28% en la provincia, donde solo se celebraron 39 festejos, lo que significa 15 menos que en 2018, según se desprende de la Estadística de Asuntos Taurinos del Ministerio de Cultura y Deporte, y que refleja el mal momento que ya entonces vivía la industria taurina. Pero los datos de esta temporada, que comienza en marzo y finaliza en octubre, no llevan al optimismo, y el sector califica las cifras de “dramáticas” con escasos eventos marcados en rojo en el calendario tras la suspensión de la mayoría de ellos por el coronavirus.

Desde Toros Ciudad Real, empresa que ha regentado la gestión taurina de la capital en los últimos cuatro años, recuerdan que en los últimos años han gestionado más de 20 plazas en toda Castilla-La Mancha y este año “solo serán dos”. Así lo comenta su representante Ángel Lillo, quien confía que las dos corridas de toros que tienen programadas en la provincia (Santa Cruz de Mudela y Pozuelo de Calatrava) no se vean afectadas por los rebrotes y se lleguen a celebrar bajo todas las medidas de seguridad y con el 50 por ciento del aforo. “Ya no pretendemos ganar dinero, sino estar activos y que la afición no se duerma”, comenta para añadir después que la situación ha afectado de manera importante pero al fin y al cabo "somos de los más agraciados porque somos de los pocos empresarios que vamos a seguir dando corridas en estas circunstancias”. Junto a estos dos corridas, la provincia contará al menos con otro evento taurino como es la novillada sin caballos que se celebrará en Manzanares en septiembre. 

Asegura que la falta de eventos taurinos no solo ha dañado la economía de las empresas sino también a los profesionales que viven de la tauromaquia como son matadores y banderilleros, a quienes “también les ha afectado profesionalmente el estar un año sin torear”. Pero sin duda, uno de los sectores más perjudicados por una temporada casi inactiva han sido las ganaderías de toros de lídia, quienes ven cómo su facturación ha llegado a caer más de un 90 por ciento y se ven obligados a llevar muchas de sus reses al matadero. Desde la ganadería La Rinconada, uno de sus responsables transmite, en declaraciones a La Tribuna, su “desesperación más absoluta”. “Estamos cabreados, indignados…. Nos faltan calificativos para mostrar el desprecio total del Gobierno y de las distintas administraciones hacia el sector”. La preocupación es “máxima” ante un año de “cero ingresos” y donde el precio que se paga por la carne es una “miseria” (alrededor de un euro por kilo). Con este panorama, y de seguir sin el apoyo de las administraciones, “el sector está abocado a la ruina y serán muchas las ganaderías que tendrán que echar el cierre el próximo año”, lamenta. “La situación ha llegado a unos niveles de poner en peligro muchas ganaderías”, manifiesta al tiempo que recuerda que “los políticos se han pasado la pelota unos a otros y para el mundo taurino, que también es cultura, se dan cero ayudas”.    

Muchas ganaderos dedicados a la crianza del toro de lidia se han visto obligados a sacrificar a sus animales por el coste económico que supone mantener la alimentación de los toros que ya debían haberse vendido pero que el estado de alarma ha provocado que sigan sin tener una salida en el mercado. La Unión de Criadores de Toros de Lidia, asociación que integra al 85 por ciento de los ganaderos de reses bravas, ya hizo sus cálculos y estimó que de no celebrarse el resto de la temporada taurina española por la epidemia del coronavirus, las pérdidas del sector podrían superar los 77 millones de euros. Un cálculo que viene derivado por el coste medio de los más de 7.000 toros, cuatreños y cinqueños, previstos para lidiarse esta temporada y del mantenimiento de los añojos, erales, y utreros y vacas de vientre que quedarán en el campo. 

En la ganadería El Ventorrillo, situada entre Toledo y Ciudad Real, también han sacado la calculadora. Ahora toca reducir los gastos para salvar la temporada, alimentar a los animales y mantener el empleo de las siete familias que viven de esta ganadería de la que Enrique Sánchez es su mayoral. La situación es “difícil", comenta, y más, continúa diciendo, en un negocio como este en el que “no se puede cerrar unos meses y volver a abrir”. Aquí no se puede hacer un ERTE, manifiesta, y “gestar un año sin facturar teniendo los mismos gastos es difícil mantener. Este año, las pérdidas se sitúan en un 90% y lo poco que entre será por el sacrificio de algunos de los animales". Y es que, la ganadería no prevé, a fecha de hoy, la contratación de algún evento taurino a pesar de que reconoce que hay varias habladas. “No se va a lidiar casi nada, y lo que salga será muy poco”, lamenta Sánchez. Ahora al sector solo le queda la esperanza de que esta situación cambie en los próximos meses, y la afición “disfrute de la bravura del animal en la plaza” con la normalidad de antes.