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Cereales, la montaña rusa toma tierra

Vidal Maté
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Al margen de la situación actual de volatilidad, con importantes subidas y bajadas, la tendencia a medio plazo sigue siendo moderadamente alcista

Cereales, la montaña rusa toma tierra - Foto: Alberto Rodrigo

Finalizada la recolección en la mitad sur de la península y muy avanzada en el resto, se han ido confirmando las últimas previsiones sobre los resultados de la actual cosecha con unas reducciones para los cereales de invierno de entre un 20% y un 30%, con unas cifras que van desde los 14 millones de toneladas pronosticados por Cooperativas Agro-alimentarias hasta los 15,5 millones estimados por la organización agraria ASAJA. Tampoco han sido sorpresa los resultados sobre la calidad de las producciones, aceptables en las provincias donde la ola de calor cogió a los cultivos adelantados, malos en la zona centro y los territorios más al sur de Castilla y León y mejores en las tierras más al norte, aunque en todos los casos habrá problemas por el bajo peso específico de los granos.

Frente a una campaña sin sorpresas en lo que se refiere a los resultados en volumen y calidad, el cereal ha sido, en los últimos meses y especialmente en las últimas semanas, un ejemplo de volatilidad en los mercados. Se han visto desde cotizaciones disparadas a caídas discretas, para tratar de volver a una normalidad tomando tierra. En todo caso la tendencia parece moderadamente alcista de cara a los próximos meses.

Con una demanda interna de cereales, tanto para alimentación humana como para piensos, de entre 37 y 38 millones de toneladas y una cosecha media de unos 23 millones de toneladas, las importaciones han constituido históricamente un elemento clave para la evolución de las cotizaciones en el mercado nacional. La invasión de Ucrania y sus efectos sobre el comercio mundial de los cereales, en el caso de España se reflejó en fuertes subidas hasta cotizaciones históricas con precios para cebadas, trigos blandos y maíz por encima de los 360 euros por tonelada que suponían casi duplicar los percibidos un año antes. Hay razones más o menos claras sobre la gran subida. Pero, ¿por qué bajaron de la nube las cotizaciones de los cereales? Porque manda la demanda a la baja y sus circunstancias en un momento de crisis.

En las últimas semanas, el mercado de los cereales ha sido escenario de una profunda volatilidad, una especie de montaña rusa donde a las subidas han seguido bajadas importantes para volver a una recuperación parcial de las cotizaciones. Todo ello ante datos objetivos que hablan de estabilidad o ligeros incrementos en la cosecha mundial, pero a los que se suman otros subjetivos ligados a los interrogantes provocados por el covid.

En las previsiones de cosechas en el mundo se pueden ver las dos caras de la moneda. Los datos FAO apuntan a una estabilidad en las producciones con casi 2.800 millones de toneladas, una cifra ligeramente superior a la campaña pasada. Hay cosechas importantes en países como Rusia, con quien el comercio tendría dificultades por el bloqueo a causa de la invasión de Ucrania, aunque lo podría comercializar vía otros países como India y, sobre todo, China; también cosechas a la baja de trigo en India por la sequía. En la parte contraria destacan las buenas perspectivas de cosecha de maíz en el continente americano, desde Estados Unidos a Brasil y Argentina. En el marco comunitario las previsiones apuntan a una producción de unos 295 millones de toneladas, una cifra ligeramente superior a la de la campaña pasada, y todo apunta a que, en España -con fuerte dependencia exterior- no habrá problema de abastecimiento en el caso del maíz, tanto desde otros países comunitarios como desde Brasil y Estados Unidos. El interrogante es el precio, que será más caro.

En este contexto, entre los analistas de los mercados se impone la idea de que nos encontramos ante una nueva campaña marcada por la volatilidad y las turbulencias, más que por razones objetivas de oferta y demanda, fundamentalmente por los efectos derivados de la crisis del covid y los interrogantes sobre su evolución en los próximos meses.

Al margen de los movimientos especulativos que se hayan podido producir en los mercados mundiales y esos efectos del covid, en el caso de España se podría sumar otra razón: la reducción de la demanda por el ajuste de las cabañas ganaderas. Es un hecho que, en los últimos meses se ha reducido la cantidad de vacas de leche. En el sector del vacuno de carne han mermado igualmente las entradas de animales en los cebaderos. En la avicultura se han ajustado las crianzas y los periodos entre camada y camada. Finalmente, en el porcino se paró la línea de incremento de animales tras el ajuste en el mercado chino.

Frente a esta situación de incertidumbre y volatilidad, desde Cooperativas Agro-alimentarias, el responsable de cereales, Antonio Catón, con la mirada puesta en el futuro, considera prioritario que los productores sean más protagonistas del mercado y no poner sus rentas en manos de los otros eslabones de la cadena. Le duele que los agricultores hayan hecho grandes mejoras para producir más y mejor y que, sin embargo, no hayan hecho lo mismo a la hora de la comercialización. En esta línea, además de defender la integración de los productores en cooperativas desde las que gestionar los mercados, se pone sobre la mesa la necesidad de otras directrices de actuación basadas en posiciones de equilibrio entre oferta y demanda.

Como eje, se aboga porque los agricultores no se sienten sobre la totalidad del montón de trigo o cebada esperando la última y mayor subida pudiendo poner en peligro el abastecimiento de la industria, sino que opten por ventas parciales a lo largo del año y sacar un precio medio a la cosecha. Bloquear los mercados provocando interrogantes en el suministro del pienso, con los puertos abiertos, puede provocar que operadores e industriales opten por contratos de suministro a medio-largo plazo en el exterior para asegurar su abastecimiento. Es bueno que el mercado fluya, no esperar a ganar la última peseta, la última subida que puede, por falta de compradores, tirar el precio para todo el montón…