Motivos para la esperanza

Agencias
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La coalición liderada por Arabia Saudí y los rebeldes hutíes comienzan un alto el fuego y dejan la puerta abierta a un diálogo de paz que ponga fin a más de cinco años de guerra

Motivos para la esperanza - Foto: Mohamed Al Sayaghi

Acaban de cumplirse cinco años del inicio del conflicto bélico en Yemen, que ha sumido al país en la peor crisis humanitaria del planeta. Pero ahora se ha abierto una puerta a la esperanza, después de que la coalición encabezada por Arabia Saudí en apoyo al Gobierno de Abdo Rabu Mansur Hadi y los rebeldes hutíes de Yemen se mostrasen dispuestos a acercarse a un diálogo con el anuncio de un cese el fuego -que entró en vigor a mediodía- y una propuesta de paz, respectivamente.
Tras semanas de insistencia en que las partes cesaran las hostilidades para prepararse ante la llegada de la pandemia del COVID-19 a uno de los países peor preparados del planeta para una emergencia sanitaria, los protagonistas del conflicto dieron finalmente un paso hacia adelante que da motivos para la esperanza.
El portavoz de la coalición, Turki al Malki, anunció un alto el fuego de dos semanas que empezó ayer mismo. Una decisión que, apuntó, busca «crear las condiciones apropiadas» para aplicar el llamamiento realizado hace unos días por el enviado especial de la ONU para Yemen, Martin Griffiths, para un cese de hostilidades ante la crisis sanitaria. Así, se mostró dispuesto a una reunión entre el Gobierno internacionalmente reconocido, los insurgentes y un «equipo militar» internacional para «abordar sus propuestas sobre los pasos y mecanismos para implementar un alto el fuego permanente en Yemen».
Horas antes de que entrase en vigor la tregua, los rebeldes difundieron su propio plan para cerrar el conflicto en los términos que ellos consideran apropiados. Así, señalaron que la propuesta, difundida por el principal portavoz de los insurgentes, Muhamad Abdusalam, ha sido enviada a la ONU como un borrador de acuerdo de paz con la coalición saudí para un cese del fuego total y la suspensión de todas las actividades militares.
Los hutíes, que depusieron en 2014 el Gobierno de Hadi y tomaron Saná y amplias zonas del oeste y el noroeste del país, exigen el final de la «presencia extranjera en todos los territorios yemeníes, islas, puertos y espacio aéreo». También en el documento de ocho páginas se establece el final del bloqueo aéreo, marítimo y terrestre que la coalición ejerce sobre el territorio controlado por los insurgentes desde 2015.
Asimismo, el movimiento rebelde acusado de recibir el apoyo de Irán llama a un proceso político entre yemeníes para establecer las bases hacia un proceso de transición.
Las partes, aunque de manera separada, cesaron, asimismo, sus combates, algo que, sin duda, sirve al país para tomarse un respiro.