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Alegan que los 60 gramos de cocaína eran para su consumo

Pilar Muñoz
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La fiscal no cree la versión de los dos acusados de tráfico de drogas juzgados hoy en la Audiencia de Ciudad Real y considera probado el delito. La defensa discrepa y pone en solfa la cadena de custodia

Los acusados, ante el Tribunal que los ha juzgado hoy

Dos acusados de tráfico de drogas alegan en la Audiencia Provincial de Ciudad Real que los 60 gramos de cocaína y 40 de resina de cannabis que les pillaron en un control rutinario, en la A-4, a la altura de Membrilla, eran para su consumo de más de cincuenta días. Uno dice que estaba de vacaciones y acompañaba al otro que iba a vendimiar al norte de España. «Consumíamos de todo, dos gramos o dos y medio de cocaína», ha declarado Rafael G. G.  «¿Por qué no lo dijo en el juzgado tras ser detenidos?», ha inquirido el Ministerio Fiscal. «¿Por los nervios?», ha respondido el acusado.

Andrés P. P., que iba al volante del coche cuando fueron interceptados por la Guardia Civil la mañana del 28 de mayo del año pasado, ha reiterado que la droga hallada en el vehículo era suya, exculpando al otro procesado. Según la perito de parte, Andrés P.P. entró en la comunidad terapéutica donde ella trabaja en 2018 y a lo largo del año tuvo dos ingresos. «Tenía un consumo excesivo de drogas a diario, además de alcohol y cannabis. Estaba catatónico las 24 horas del día», ha manifestado la perito, quien ha añadido que desde noviembre de 2021, seis meses después de ser detenido y acusado de tráfico de drogas, ha cambiado y está en tratamiento de desintoxicación.

Por esta circunstancia atenuante acreditada, la fiscal Carmen López de la Torre ha rebajado un año la petición de pena atendiendo a la adicción a las drogas que tenía cuando fue pillado con 60,82 gramos de cocaína y casi 40 de resina de cannabis, pero se ha mantenido firme en sus conclusiones basándose en los indicios, pruebas y testimonios de los guardias civiles que los detuvieron.

Contraria a la lógica. La fiscal en su detallado y argumentado informe ha subrayado que la versión de los acusados es contraria a la lógica. Considera probado que la droga que llevaban en el coche escondida en la caja de fusibles estaba destinada a la venta a terceros aunque digan que era para su consumo de cincuenta días. La cantidad «excede de los límites jurisprudenciales aun diciendo que era para el consumo diario y compartido», ha remarcado la fiscal tras analizar los hechos y pedir una condena de tres años y seis meses de cárcel para Andrés P. y un año más para Rafael G.G.

En el escalón más bajo. El abogado de los acusados discrepa, cree que no hay prueba de cargo suficiente para condenar a sus defendidos y ha puesto en solfa la cadena de custodia de la droga. "No sabemos qué funcionario al recogió en la Subdelegación del Gobierno porque la firma es ilegible" y "creemos no estuvo debidamente custodiada", ha argüido el letrado tras aludir a lo que considera una cuestión de forma que "debería llevar a la absolución".

El abogado ha defendido hasta el final la versión de sus clientes. Cuando fueron detenidos dijeron que la droga era suya y "se la iban a tomar con un amigo en un viaje. Iban a estar cincuenta días fuera de sus casas, Rafael para trabajar en la vendimia deslomándose. 60 gramos de cocaína para tres personas en cincuenta o sesenta días", ha alegado la defensa.

Alegan que los 60 gramos de cocaína eran para su consumoAlegan que los 60 gramos de cocaína eran para su consumoEl supuesto amigo con el que iban a compartir la droga no ha aparecido ni el piso dónde iban a vivir esos días, ha señalado la fiscal que no cree la versión dada por los acusados porque está fuera de toda lógica. Según las pruebas y testimonio de los guardias civiles, los encausados estarían en el escalón más bajo del tráfico de drogas.

La defensa ha solicitado la absolución y, en caso de que el Tribunal juzgue probado el delito de tráfico de drogas, pide penas mínimas de 18 meses de prisión para Andrés P. y nueve en el caso de Rafael G. en calidad de cómplice. 

Los acusados han ejercido el derecho a decir la última palabra en el juicio y han reiterado que llevaban maletas en el coche, aunque los guardias civiles que les detuvieron digan que no las vieron. De este modo, han tratado de justificar que iban de viaje, uno de vacaciones y otro a la vendimia y por eso llevaban esa cantidad de droga, para unos cincuenta días.

El juicio ha quedado visto para sentencia.