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La literatura juvenil abre las puertas a que te guste leer

Hilario L. Muñoz
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María Zaragoza estuvo la pasada semana en el IES Maestre de Calatrava para fomentar la lectura, ser entrevistada y hablar sobre el papel de la literatura. Fue una visita dentro de un proyecto de fomento a la lectura del IES

La literatura juvenil abre las puertas a que te guste leer - Foto: Tomás Fernández de Moya

Madrileña de nacimiento, aunque pasó su infancia y adolescencia en Criptana, cuenta con varios premios literarios y de guión y una amplia trayectoria dedicada a la literatura juvenil. 

¿Cómo empezó su relación con el mundo de la literatura?

Empecé a escribir a los 7 años porque quería escribir mis versiones de los libros que me habían gustado, menos el final.

La literatura juvenil abre las puertas a que te guste leerLa literatura juvenil abre las puertas a que te guste leer - Foto: Tomás Fernández de MoyaTras años escribiendo novelas, se ha lanzado al guión radiofónico, al cine y a los cuentos. ¿Por qué?

Lo que acaba saliendo como producto a veces es una cuestión de azar. Siempre he escrito mucho de todo, porque entiendo que cada historia tiene su propio formato y marco. Ha coincidido que unas veces he publicado más novela, otras cuentos y ahora con el guión me va bastante bien. 

Justo antes de la pandemia logró el premio Margarita Xirgú al mejor guión radiofónico. ¿Qué supuso?

Lo primero es que me mantuvo en la pandemia y luego me ha abierto posibilidades y los ojos a cosas que yo misma me estaba negando.

Son varios sus libros juveniles. ¿Por qué hay cierto maltrato a la literatura juvenil en España?

A lo mejor es que no nos tomamos lo suficientemente en serio a los que vienen detrás. Si no nos tomamos en serio la inteligencia y curiosidad de los niños y adolescentes, cómo nos vamos a tomar en serio sus intereses. La literatura infantil y juvenil no es para nada una cosa menor, es lo que te abre las puertas a que te guste o no leer y contar historias. 

Su último libro, Baba Yaga, cumple un año, ¿cómo surgió?

Ha sido un proceso de 10 años, cuando un librero, al que dedico el libro, me regaló un libro de cuentos rusos. Se me ocurrió la idea base y escribí un cuento de 10 páginas. Es el tipo de historia que siempre retomas, miras, corriges y nunca termina de estar como quieres. Finalmente fue por el ilustrador, El Rubencio, por lo que surgió. Le mandé el texto y me empezó a mandar bocetos y yo iba construyendo la historia alimentándome de los bocetos. El libro fue una construcción de los dos. 

¿Quién es Baba Yaga?

Es la bruja de los relatos clásicos rusos y es una bruja que tiene sus propios planes. Eso implica que si el héroe está en el mismo camino que sus planes, es una bruja buena y si no, le pondrá obstáculos y será la bruja mala. A mí ese tipo de personaje me gusta mucho. 

¿Funciona bien un libro lanzado en plena pandemia?

Sí porque es un libro distinto. Ha salido en la editorial Aristas Martínez, que hacen libros muy especiales, muy cuidados y es un libro objeto que llama la atención. 

¿Cómo se hace una promoción entre mascarillas?

Como se puede. Lo que funciona ahora es el correo electrónico, las videoconferencias... Es más frío, porque me gusta más el cara a cara. 

El hablar con los estudiantes como en el Maestre no es algo de un día. De hecho en Baba Yaga hay un código QR para ampliar contenidos, usarlo en clase y ampliar el libro... 

Surgió de la colaboración con el Centro de Filosofía para Niños. Unos de sus profesores, Jorge Sánchez Manjavacas, me propuso hacer una unidad didáctica con actividades para trabajar sobre el libro en casa, con tus amigos o en clase. Me pareció divertido que fuera un libro interactivo. La historia es la que es, pero al final hay una serie de actividades que capítulo a capítulo se pueden ir haciendo. Se pueden averiguar cosas nuevas, enlaces a internet e historias vinculadas al libro, pero que siguen su propio camino o recorrido.