La gran industria amortigua el primer envite de la crisis

D. Murillo
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Las compañías que más facturan mantienen los ritmos de producción para los próximos meses e intentan reorientar sus estrategias para salvaguardar el empleo

La gran industria logra amortiguar el primer de la crisis - Foto: Pablo Lorente

Las grandes empresas de Ciudad Real aguantan el empuje inicial de la crisis económica derivada de la pandemia. A excepción de las semanas de hibernación decretada por el mando único en lo peor de la epidemia, las compañías que más facturan están sorteando, no sin dificultades, las primeras consecuencias de la ralentización del consumo, la paralización de buena parte del sector servicios y la incertidumbre de futuras inversiones. Lo ocurrido en fábricas como Nissan, en Barcelona, o de Alcoa, en Lugao, provocó un terremoto en la economía española ante la temida sucesión de cierres que podría agravar más la situación de desempleo del país y también en Ciudad Real, que pese a no ser un foco industrial de magnitud, cuenta con importantes firmas de escala nacional e internacional, como la planta de Repsol, Vestas, Tecnove y todo el entramado agroalimentario, que lidera gran parte del mercado nacional, como Félix Solís, García Carrión y García Baquero.
El presidente de la Federación de Empresarios de Ciudad Real, Fecir, Carlos Marín, coteja que la industria «se va recuperando poco a poco». Y mira al mercado exterior como una oportunidad para continuar el ritmo de producción: «Nuestro sector de exportación es muy importante y también el manufacturero. No han dejado de vender porque si lo dejan ellos lo cogen otros». Esta situación de desplome del mercado interno puede ser de nuevo una oportunidad para consolidar el exterior. «Nuestra gente se ha acostumbrado a vender fuera. Para Castilla-La Mancha y Ciudad Real es clave el mercado exterior. La anterior crisis ya nos enseñó que había que salir fuera y es vital en estos momentos, tenemos que potenciarlo», afirma a este diario.
Los datos pre-COVID, en cambio, no invitaban a un crecimiento en el exterior tan excepcional como en la última década. Tal vez, como ya anunciaban algunos analistas, porque se intuía una ralentización suave pero predecible por la guerra arancelaria, el boicot de Trump, el Brexit o bien porque se intentaba afianzar la estrategia en el interior. Las ventas en el exterior, por ejemplo, se mantuvieron en el primer trimestre con una quincena incluida ya en el estado de alarma, pero todo parece indicar que el segundo trimestre no será bueno por la hibernación de la economía de abril y el parón generalizado en todo el mundo.
La empresa líder en facturación en la provincia de Ciudad Real, Vestas, dedicada a la fabricación de palas de aerogeneradores, conserva el ritmo de fabricación a pesar de estar al 85% de su plantilla. «En este trimestre íbamos a abordar el sexto molde, pero la pandemia nos ha obligado a mantener la misma línea por el parón que tuvimos y la falta de personal que poco a poco se va incorporando tras pasar lo peor de la pandemia». Pese al ruido de las primeras semanas, Vestas ha sido de las compañías que mejor ha sorteado la pandemia con apenas infectados, lo que ha permitido «mantener los planes y ser competitivos frente a otras plantas de otros países, ahora golpeados por la epidemia», advierte el director de la fábrica daimieleña, Roberto Meiriño. «Es nuestra oportunidad de seguir siendo competitivos y mantener el empleo con todas las garantías».
Otra de las firmas punteras en Ciudad Real, Tecnove, sortea la crisis gracias a su diversificación y reconocen que ciertas ramas se han visto muy afectadas: «Especialmente todas las relacionadas con el sector servicios y consumo, dirigiendo nuestra potencia comercial hacia los sectores que mantiene su actividad por ser básicos en la actual situación. Nos referimos a los servicios sanitarios, emergencias, transportes, logística, etc.», responde Julián Gómez, director general de la empresa afincada en Herencia.
En líneas generales, Gómez reconoce que «la paralización en la actividad productiva en el sector industrial ha sido muy intensa y la recuperación tardará en llegar», por lo que Tecnove se centrará «en aquellos subsectores cuyos productos forman parte de uno o varios de los eslabones que integran la cadena de valor de los productos, bienes y servicios considerados como esenciales ante una crisis sanitaria». Insiste en que la compañía, con un amplio abanico de actividades como la fabricación de carrozados, transformación y acondicionamiento de vehículos, señalética, construcción de campamentos, servicio de catering, mantenimiento de instalaciones y consultoría agroalimentaria, está redefiniendo «estrategia y prioridades». Además, anima al sector público a dotar de presupuestos inversores para reactivar la economía. «Es una crisis de demanda, el sector privado, nacional e internacional, ha dejado de consumir y de invertir. La única forma de recuperar la demanda es que el sector público actúe como elemento dinamizador de la economía. Para ello, es imprescindible que la Unión Europea movilice fondos para recuperar la actividad económica y que se lleguen a acuerdos en España para aprobar unos Presupuestos Generales del Estado de reconstrucción, que contengan un gran esfuerzo inversor. La inversión pública es clave en estos momentos».
Otra de las empresas representativas del tejido empresarial ciudadrealeño es Alvinesa, compañía líder en la obtención de ingredientes naturales de la uva. El sector agroalimentario mira de reojo las ayudas gubernamentales, sobre todo, las encaminadas a la destilación que no ha llegado en las mejores condiciones ni satisface las reivindicaciones de bodegueros, alcoholeras y cooperativas que deberán acogerse a líneas de avales muy elevadas. Aun así, la destilación les permitirá mantener la tensión en la producción: «Se enlazará una campaña con otra y a excepción de las semanas paradas en abril, ciertas secciones de la fábrica ya no pararán», corrobora el consejero delegado de Alvinesa Natural Ingredients, Jesús Cantarero. Desde García Carrión también confirman que la actividad se ha conservado pues «como empresa de alimentación, por responsabilidad social, se ha mantenido».
La empresa tractora de la industria de Ciudad Real, Repsol, con 1.500 empleados y cientos de empresas auxiliares vinculadas a la actividad del complejo petroquímico de Puertollano, no ha parado la producción: «Por lo que se refiere a la producción del área de refino, las unidades de fabricación de combustibles han estado en servicio en todo momento, si bien adaptadas a la disminución de la demanda que hay en algunos productos. Esto ha sido posible gracias a la competitividad de nuestras instalaciones, que se encuentran entre las más eficientes de Europa», señalan desde la factoría. «La producción se ha orientado más a la exportación y ya tenemos, en el conjunto de Repsol, comprometida el 80% de la producción de junio y el 90% de la de mayo. Por tanto, empezamos a recuperar poco a poco la normalidad», en todas las plantas. La diversificación en el sector petroquímico es otra de las claves para reorientar la producción. En química, más concretamente, «con una gran capacidad de flexibilidad, se ha aprovechado al máximo la capacidad de producción de las plantas, con el objetivo de garantizar el abastecimiento de productos, altamente diferenciados y de la máxima calidad. Durante estos meses han cobrado especial relevancia los productos de la gama Healthcare (higiene y salud) y Alimentaria (envasado y embalaje de alimentación)».
En líneas generales, no ha trascendido que las grandes empresas de la provincia hayan acometido severos recortes de plantilla ni hayan anunciado dificultades a corto plazo. En cambio, las estadísticas hablan de que en abril los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) alcanzaron a más de un tercio de las empresas, cerca de 5.000, afectando a casi a 20.000 trabajadores, sobre todo, autónomos y pequeños empresarios. De momento, el empleo aguanta el envite de esta primera oleada de la crisis. Tras el verano y la conclusión de los ERTE forzosos en septiembre, no se sabrá la dimensión de esta desaceleración inédita en la historia moderna.