Homenaje a la tradición

C. de la Cruz
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Mazantini celebra en el Teatro Quijano un emotivo espectáculo en memoria de Rafael Romero con representaciones del conocido folclorista que fallecía hace un año y que fue un auténtico referente en la investigación de la cultura expresiva

Imagen del espectáculo llevado a cabo por el Grupo Manzantini - Foto: Tomás Fernández de Moya

Ha pasado un año del fallecimiento de Rafael Romero Cárdenas, pero su memoria sigue muy presente. El Grupo Manzantini, del que Romero fue presidente y alma mater, le rindió ayer un emotivo homenaje en el Teatro Quijano. Bajo el título ‘Rafael Romero. Una vida dedicada al folclore’, se representaron composiciones ideadas y creadas por él mismo, así como proyectos de investigación llevados a cabo por el conocido folclorista. 
Desde Mazantini, Jesús Carlos Cantero señalaba que «ha venido gente de muchos puntos de España a ver este homenaje», que se desarrolló en el marco del Congreso Internacional de Organizaciones de Folclore (Cioff) en Ciudad Real, organismo que precisamente fue impulsado por Romero en España. 
Uno de los momentos más emotivos estuvo en la proyección de un vídeo que repasaba su trayectoria, así como un romance que fijaba la semblanza de una de las grandes figuras culturales que ha tenido Ciudad Real en los últimos años. Y es que a su destacada actividad como investigador del folclore, Rafael Romero también fue novelista y  miembro del Instituto de Estudios Manchegos y de la Academia de Gastronomía de Castilla-La Mancha, así como presidente de la Federación de Coros y Danzas de España y presidente del Jurado del Festival Internacional de Folclore de Zakopane (Polonia). Asimismo, fue concejal de Ciudad Real durante cinco mandatos.  
El compendio de las múltiples creaciones de Romero sobre el escenario del Teatro Quijano se iniciaba con una seguidilla y concluyó con la representación de una boda mozárabe, que «la estrenó el Grupo Mazantini en los años 80, también investigada en sus raíces por Rafael Romero. Reivindicar que fue Mazantini el primero que la puso en escena», señalaba Cantero.
Romero hizo del estudio de la tradición su vida, una dedicación que ayer recibió a título póstumo el reconocimiento de todos los asistentes, y es que el valor de su trabajo queda patente en una cada vez mayor consideración y difusión del folclore como expresión de nuestra identidad.