Mil millones para que el sector agroalimentario mejore

La Tribuna
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Castilla-La Mancha moviliza inversión privada a través de las ayudas Focal, de fomento de la calidad, para «revolucionar» el sector vitivinícola y hacerlo «más puntero y competitivo»

Mil millones para que el sector agroalimentario mejore - Foto: Juanma Alvarado

Castilla-La Mancha ha movilizado en los últimos cuatro años más de 1.000 millones de euros de inversión privada en el sector agroalimentario, a través de las ayudas Focal de fomento de la calidad y las Vinati, para mejoras en tecnología, principalmente de cooperativas y bodegas. Ayudas que son «fundamentales» y que están permitiendo «revolucionar nuestro sector vitivinícola» y hacerlo «más puntero y competitivo, a la vanguardia de la innovación tecnológica» en los últimos años.  
Así lo anució ayer en Ámsterdam el consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural, Francisco Martínez Arroyo, que también avanzó que desde ayer y hasta el próximo 31 de enero del año 2020 se encuentra abierto el plazo para solicitar las inversiones en el sector vitivinícola, en su convocatoria 2020; unas ayudas que tienen como fin mejorar el rendimiento global de las empresas vitivinícolas, su adaptación a las demandas del mercado, aumentar su competitividad, incluyendo además criterios de eficiencia energética y procesos sostenibles.
Inversión privada. En cifras, el consejero destacó que en los últimos cuatro años se han impulsado 69 proyectos que han recibido una subvención de 24,7 millones de euros y que ha supuesto movilizar una inversión privada de 84 millones de euros, lo que pone de manifiesto, subrayó, la voluntad del sector agroalimentario de «seguir tirando de nuestra economía y de incrementar su contribución a la riqueza regional», situada en estos momentos en el 15 por ciento sobre el Producto Interior Bruto.
En cuanto al desarrollo del encuentor mundial del vino a granel, el consejero de Agricultura, Agua y Desarrollo Rural se refirió al desarrollo de la última vendimia en Castilla-La Mancha, que calificó como «muy corta», y que deja un recorte de casi un 25% en la producción de vino y mosto sobre el año anterior. Esto, dijo, se debe traducir en mejores ventas y precios, y una reactivación del mercado. De hecho, la WBWE, explicó, «va a ser un termómetro de esa reactivación del mercado».