El cura responde a todo para probar que no abusó de menores

Pilar Muñoz
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El interrogatorio al acusado consume prácticamente la primera sesión del juicio por tocamientos a alumnos del Seminario y sólo ha podido declarar uno de los dos chicos citados hoy

El cura responde a todo para probar que no abusó de menores - Foto: Tomás Fernández de Moya

El excura acusado de abusar de nueves menores que cursaban ESO en el Seminario de Ciudad Real ha respondido a todas las preguntas de las acusaciones y de la defensa en el interrogatorio que se ha alargado hasta el punto de que sólo ha podido prestar declaración uno de los dos perjudicados citados en la primera sesión del juicio que ha tenido lugar esta mañana en la Audiencia de Ciudad Real.
Pedro Jiménez, de 35 años, que ha sido apartado de la Iglesia, ha dado una explicación de «todos y cada uno de los aspectos formulados» por la fiscal y el abogado que ejerce la acusación pública en representación de las familias de tres de los nueve chicos, que cuando ocurrieron los hechos tenían entre 14 y 16 años.
El juicio ha comenzado pasadas las diez de la mañana y ha finalizado minutos antes de las tres de la tarde. La vista oral se ha celebrado a puerta cerrada y poco ha trascendido de las declaraciones del excura y de uno de los entonces menores a los que supuestamente sometió a abusos sexuales, tocamientos, cuando cursaban ESO en el Seminario de Ciudad Real, entre 2013 y 2016.
El abogado Francisco Maroto Granados, que defiende al encausado, ha asegurado a los medios de comunicación que su cliente no ha eludido pregunta alguna y ha reiterado que ha dado toda clase de explicaciones para demostrar su inocencia, esto es, que no abusó de los menores, que no los sometió a tocamientos reiterados en distintos lugares, cuando acudían a una piscina pública o estando en sus habitaciones como sostienen las acusaciones.
Pedro Jiménez ha vuelto hoy a sentarse en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Ciudad Real después de que el pasado 30 de septiembre se suspendiera el juicio tras alegar su abogado «indefensión» y pedir la nulidad de las actuaciones porque en la fase de instrucción, cuando se tomó declaración a los menores en presencia de todas las partes personadas (incluida la defensa), se entregó copia de la transcripción de las declaraciones en papel, pero no el documento audiovisual, el vídeo con los testimonios de los menores de entre 11 y 14 años. El Tribunal de la Sección Primera encabezado por la presidenta de la Audiencia Provincial, María Jesús Alarcón, acordó suspender la vista en aras de garantizar el Derecho de Defensa.
La magistrada decretó la nulidad parcial retrotrayendo las actuaciones al momento previo a la presentación del escrito de defensa dando un plazo al abogado del exsacerdote y facilitándole la documentación audiovisual con el fin de que pudiera presentar un nuevo escrito de defensa.
Dos meses después se ha celebrado la primera sesión del proceso judicial abierto a raíz de una denuncia del Obispado de Ciudad Real a últimos de marzo de 2016 tras una investigación interna por si ciertos comportamientos del entonces sacerdote encargado del grupo de alumnos de ESO (23 en total) pudieran ser constitutivos de delito. Fue entonces cuando la Fiscalía inició una investigación que concluyó con un escrito de acusación por presuntos delitos de abuso sexual en las personas de nueve menores. Por estos hechos, el Ministerio Público pide una condena de 40 años de cárcel y la «prohibición de desempeñar actividades que puedan ofrecerle o facilitarle la ocasión para cometer hechos delictivos de similar naturaleza y la obligación de participar en programas formativos, laborales, culturales, de educación sexual».
El exsacerdote niega los cargos que se le imputan y su abogado ha abandonado la Audiencia Provincial de Ciudad Real con un semblante más sereno que a su llegada, quizá por cómo ha transcurrido la primera sesión del juicio.
De la declaración del primero de los entonces nueve menores nada ha trascendido. Mañana está previsto que suban al estrado los otros ocho jóvenes a los que el acusado sometió supuestamente a tocamientos cuando cursaban Educación Secundaria Obligatoria en el Seminario.
Rodrigo García, que ejerce la acusación particular en representación de las familias de tres menores, ha declinado hacer declaraciones hasta que no haya sentencia. Tan sólo ha dicho que el interrogatorio se ha alargado porque son tres partes (acusaciones y defensa) en la causa y «se ha preguntado por hechos que atañen a nueve personas con un grado de detalle máximo».
El juicio está previsto que se celebre hasta el 5 de diciembre y los próximos días 16 y 17. Además de los nueve perjudicados, están llamados a declarar sus padres y el equipo psicosocial (psicóloga y trabajadora social del Instituto de Medicina Legal), entre otros testigos de las acusaciones y defensa.

 

Secularizado por negarse a ir a un monasterio
El papa Francisco firmó a mediados de este año un decreto por el que determinó la dimisión por oficio del exsacerdote encausado y le concedió la dispensa de las obligaciones sagradas que tenía contraídas con la Iglesia. El decreto papal fue a raíz del comportamiento del excura en relación a la pena impuesta por la Congregación para la Doctrina de la Fe encargada de juzgar su caso independientemente de que estaba siendo investigado por la vía penal. El excura se opuso a la reclusión en un monasterio durante cinco años con asistencia espiritual y psicológica. Se negó reiteradamente a cumplir la pena impuesta por el Tribunal Eclesiástico y el papa Francisco resolvió por decreto la dimisión del sacerdote. Pedro Jiménez fue ordenado diácono en 2009,  en 2012 asumió la formación de los estudiantes de ESO en el Seminario y a primeros de 2019 fue expulsado de la Iglesia, secularizado por mandato del papa.