Los más bailables del verano

Javier Herrero (EFE)
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Con unos locales de ocio nocturno a medio gas por la pandemia, son las radios y las plataformas de 'streaming' las encargadas de 'coronar' este año las canciones más exitosas

Los más bailables del verano

La limitación del ocio nocturno, con los cierres tempranos y la drástica reducción de sus aforos, así como la ausencia casi total de las típicas verbenas veraniegas que ponían música a los pueblos de toda la piel de toro han dejado una gran duda en el aire: ¿Es cierto que en 2020 no ha habido canción del verano, como algunos sugieren?
La coronación de lo que llamamos un éxito estival incontestable, como pudieron ser en el pasado Bailando de Enrique Iglesias, Despacito de Luis Fonsi y Daddy Yankee o La bicicleta de Carlos Vives y Shakira, recae este año fundamentalmente en radios y plataformas de streaming, que están recuperando el consumo que perdieron, sorprendentemente durante el confinamiento. La gente prefirió quedarse en casa viendo series o haciendo repostería que escuchando música, al parecer. Según los datos de Spotify, la principal plataforma de audio sin descarga, desde el pasado 30 de junio las horas de consumo a nivel global se han recuperado a los niveles anteriores a la pandemia, especialmente en Europa y Asia, y todas las regiones han remontado, con la excepción de América Latina, que se encuentra un seis por ciento por debajo de sus niveles máximos.
Pero, volvamos a la canción del verano. Si es que hay. «Antes los hits estaban muy claros y el consumo, mucho más concentrado, con dos o tres canciones que todo el mundo escuchaba », explica el presidente de Sony Music Iberia, José María Barbat. Este año, sin embargo, no es así. O, al menos, no en las proporciones anteriores. Entre las razones para ello, este magnate musical en España señala que hay más contenido, ya que en ausencia de conciertos muchos artistas han vuelto al estudio y han lanzado, sorpresivamente, temas nuevos. A la vez, la generalización del streaming ha hecho que los targets no sean tan únicos. Antes, los éxitos veraniegos estaban muy enfocados en el juvenil, hasta los 25-30 años. Ahora hay más tipos de consumidores y, por tanto, de estilos.
Asimismo, las grandes discográficas han advertido cierta reticencia este año hacia el descubrimiento musical y mayor aprecio por rescatar fondos de catálogo. «Podría verse ahí, incluso, una reivindicación de raíz psicológica de que cualquier tiempo pasado fue mejor ante una situación tan bizarra», opina Barbat.
Además, los números unos son menos duraderos: «Antes se quedaban muchas semanas, con mucha penetración, porque la radio le daba más visibilidad a lo que se oía en discotecas y eso retroalimentaba su permanencia». En ello ha influido también el hecho de que este haya sido un verano tardío, pues muchos de los temas estrellas están llegando ahora, como podría ser Agua, de J Balvin, o Cambio de temperatura, del canario Don Patricio.
«No nos va a quedar más remedio que cambiar la manera de medir el éxito para proclamar la canción del verano. Lo más adecuado sería decir que ha habido entre 14 y 15», concluye el máximo responsable de Sony.
urbano latino. Recogiendo el testigo de Tusa de Karol G, Caramelo de Ozuna tiene todos los números para alzarse como uno de los temas estrellas, con casi 20 millones de reproducciones y la media semanal más alta del tramo más estratégico del verano. Otras canciones que tienen muchas papeletas para ganarse un hueco en el imaginario sonoro de este verano pseudoapocalíptico son Tattoo de Rauw Alejandro y Camilo, La jeepeta de Nio García y Anuel AA, o La curiosidad de Jay Wheeler, DJ Nelson y Myke Towers.
En la diversificación de géneros y públicos, no todo el verano ha sido para el urbano latino. Rosalía se posicionó fuerte en su colaboración con el rapero estadounidense Travis Scott en TKN. Asimismo, otros artistas han triunfado apostando por el pop vivaz en su vertiente anglo, caso de Lady Gaga y Ariana Grande con Rain On Me o Watermelon Sugar de Harry Styles.
De los meses del encierro se han mantenido muy fuertes dos de los pocos artistas que se atrevieron a lanzar novedades: Dua Lipa (por ejemplo, con Break My Heart o Physical) y The Weeknd (con Blinding Lights). Y más recientemente, algunas han arropado los atardeceres del estío con piezas menos sobreproducidas, como Taylor Swift con Cadigan o Exile, junto a Bon Iver, o Billie Eilish con My future.