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José Rivero

Doble Dirección

José Rivero


España vaciada, España votada

30/11/2022

La puesta en marcha, la pasada semana, de la Federación España Vaciada, unión de partidos de diversa entidad territorial, pero todos ellos unidos con el único ánimo de pelear contra el fantasmacreciente de la despoblación, supone un toque de atención a los grandes partidos nacionales, por si hubiera dudas del fenómeno. 

Hay una primera batalla por la primacía política, que se asienta en las grandes circunscripcioneselectorales como granero político de votos y escañosde la España Poblada, que por ahora parece no favorecer al llamado bloque progresista –me remito a Madrid, Sevilla, Zaragoza o Málaga–. Hay una segunda batalla, de otro carácter y de complejas peculiaridades identitarias, que se produce en la frontera de los nacionalismos periféricos –más Cataluña y Euskadi, menos Valencia y Galicia– que apoya a unos u otros según la conveniencia del momento electoral, por más que el caso catalán –con su Procés interminable y sus sediciones rebajadas o anuladas– haya tensado las relaciones del nacionalismo identitario con el bloque conservador. 

Y hay una tercera batalla que, poco a poco ha emergido con fuerza, por la España Despoblada donde se ha producido, secularmente, el reparto aparente de equilibrios en los llamados graneros de votos. Reparto pautado, casi pactado, en la medida del bajo coste electoral que supone obtener un escaño en Soria o en Guadalajara. Por más que la circunscripciones rurales tiendan al voto conservador, como se decía de esa España en la que votaban las hectárea y no los hombres. Escaños cada vez más ajustados, por la pérdida de población y que, hasta ahora al tratarse de un mínimo de dos por circunscripción, caían del lado de los partidos mayoritarios: uno PP otro PSOE. Y que ahora con la aparición de la fórmula de la Federación España Vaciada, puede alterar el viejo equilibrio pactado. Todo ello, en la medida en que los nuevos federadospretenden llegar coaligados a las próximas convocatorias electorales, que puede dar  cuenta de un nuevo episodio político-social cuya incidencia está por ver. Aragón, Soria, Teruel, Cuenca, Jaén o Ávila, ya cuentan con formas participativas de ese fragmento electoral. 

Me cuentan que a esa fórmula de la Federación España Vaciada puede sumarse Ciudad Real, merced a los agravios reiterados en las inversiones centrales, como es visible en los repartos de la nueva descentralización de sedes gubernamentales,y al declive poblacional venidero citado por Eurostat. Formula provincial nueva que vendría a alterar el viejo reparto de tiempos pasados entre el PP y PSOE. Que ahora pasaría a contar con nuevos equilibrios. O desequilibrios.