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Redes y COVID deterioran la salud mental entre los jóvenes

Hilario L. Muñoz
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Orientadores señalan un incremento de problemas emocionales y hay institutos que piden apoyo al Colegio de Psicología regional

Redes y COVID deterioran la salud mental entre los jóvenes - Foto: Diario de Burgos

La salud mental se ha convertido en un aspecto a debate después de la pandemia del coronavirus. Las consultas hospitalarias se han incrementado, pero la atención en un plano más general se ha visto desbordada ante la demanda de ayuda por parte de personas de todas las edades. Por su vulnerabilidad, un grupo necesitado de un apoyo extraordinario son los jóvenes, donde hay un repunte de «los problemas emocionales» y con ellos un incremento de otros trastornos asociados. Así lo expone el presidente de la Asociación Profesional de Orientadores de Castilla-La Mancha (Apoclam), Sergio Carretero, quien tras hablar con sus compañeros en la región en un encuentro hace unas semanas, inciden en que «los problemas de salud mental de este curso son mucho más numerosos que los que había en cursos anteriores», aunque se trata de una sensación que por datos objetivos no pueden corroborar aún.

Los orientadores son profesionales que trabajan con los menores en los centros educativos de la provincia donde están viendo un incremento de la ansiedad, la depresión y otro tipo de trastornos como los alimenticios, los relacionados con las dismorfias, los intentos de suicidio o las lesiones autolíticas, sin estar relacionados con el suicidio. Igualmente, señalaron que hay un incremento de ciertos problemas en las aulas fruto de los «discursos del odio», con actitudes como la homofobia y la xenofobia que han conllevado a que haya más alumnos que acudan a los orientadores en busca de ayuda. 

Para Carretero, lo que está pasando tiene múltiples causas, no todo es achacable al COVID y al encierro en el hogar durante la pandemia. Por ejemplo, «el individualismo y la falta de contacto se arrastraba desde antes de la pandemia». Además, hay un factor importante en este incremento, las redes sociales, que aportan un contenido extraordinario a los discursos del odio o a ciertos trastornos de los jóvenes. 

Carretero recordó que esta situación de aumento de los problemas emocionales se ha notificado a la administración y se ha pedido «priorizar» este tipo de atención en los centros educativos. «Se necesita un trabajo más sistémico», señaló el presidente de Apoclam.

En su caso, por ejemplo, da charlas de educación emocional y recuerda que se han creado unidades de acompañamiento en algunos centros para apoyar estos contenidos relacionados con la salud mental, buscando prevenir y detectar los posibles trastornos, que luego después se derivan al sistema sanitario.

Esta situación ha conllevado que haya iniciativas particulares, por ejemplo, de un IES de la capital, que ya durante en el otoño pasado lanzó una iniciativa de apoyo al observar que había aumentado el porcentaje de alumnos que sufren episodios de ansiedad. Por este motivo desarrollaron un programa de actividades físicas que sirvieran de apoyo a los jóvenes. 

Psicólogos.

Otros centros han recurrido al Colegio de la Psicología de Castilla-La Mancha en busca de apoyo. «No es el COVID solo o las redes sociales, esto estaba de antes», explicó la vocal del Colegio, Margarita Velascoin, quien señala que había «una carencia de habilidades en contacto» y la pandemia lo ha agudizado con más casos de ansiedad. «Los institutos son los que lo están viviendo», recordó Velascoín, quien apuntó que tras un episodio en el aula lo normal es acudir a la salud mental, a las unidades sanitarias, que están desbordadas también y con una larga lista de espera. «Es importante dar una respuesta lo más inmediata posible», dijo la vocal, porque un momento de ansiedad elevado puede llegar a ir aumentando y conllevar otro tipo de trastornos. «Por la desesperanza del profesorado y de los institutos, que viven más de cerca con los chavales, han pedido ayuda para intentar solventar esto», indicó Velascoín. Por este motivo, desde el Colegio se están planteando lanzar, por ejemplo, talleres de mindfulness dirigidos a los centros educativos, por ejemplo ante la cercanía de la EvAU. 

La recomendación desde el Colegio es tratar de solventar situaciones de ansiedad dentro del propio centro, para evitar que se genere un sentimiento de «rechazo» en el adolescente y, por ejemplo, ante un cuadro bajar el tono de voz, reducir la tensión en el aula o hacer que haya una zona más tranquila donde el adolescente pueda regresar después con esa sensación de apoyo. Se trata de pautas que se han aportado a los centros ante estos incrementos de los trastornos en la adolescencia.