La Universidad apuesta por la evaluación continua este curso

R. Ch.
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La UCLM se fija el objetivo de finalizar el año dentro de las fechas previstas y abre la puerta a culminar los trabajos de fin de grado y prácticas en otoño por la crisis

Campus de la Universidad de Castilla-La Mancha en Ciudad Real - Foto: Pablo Lorente

La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) trabaja con la hipótesis de realizar «una evaluación continua» de sus alumnos que entran en la recta final del curso académico y tras acordar la suspensión definitiva de la actividad presencial este año. Así lo explicó a La Tribuna el rector de la institución académica, Miguel Ángel Collado, que reconoció que en algún caso esa evaluación «tendrá que ser con alguna fórmula mixta», dentro de lo que se podría incluir exámenes, y teniendo en cuenta también el problema que pueda presentar el acceso a medios tecnológicos por parte de algunos estudiantes.
«La idea general es finalizar el curso con el calendario», asegura Collado, que abre la puerta a que se puedan acabar los trabajos de fin de grado o de máster «si es necesario, en septiembre», mientras que las prácticas, «en algún caso, las que se hayan hecho, completarlas con otras actividades que permitan adquirir las competencias y en casos excepcionales, trasladarlas también a septiembre», aunque siempre, como asevera Collado, con la intención de completar las prácticas que se han hecho ya con otras actividades «siempre que sea posible» bajo el horizonte de que «ningún estudiante pierda el curso y poder finalizar sus estudios este curso académico ordinario».
La UCLM iniciaba este curso académico con 27.827 alumnos repartidos por los campus de la región, de los que 22.881 son estudiantes de Grado, 1.897 cursan másteres oficiales, 1.610 títulos propios y 1.439 están matriculados en programas de Doctorado.
A todos ellos, la Universidad les ha trasladado una encuesta para conocer qué equipos informáticos tienen y el tipo de conexión a internet «y en función de eso queremos tomar medidas para ayudar a los estudiantes que tienen mayores dificultades de conexión», explicó Collado.
Hay que recordar que el pasado día 3 de abril, el rector Collado firmaba una resolución por la cual se adoptaba ya el régimen de clases no presencial para la finalización del curso académico 2019-2020 como consecuencia de pandemia del coronavirus.
«Estamos adelantándonos para dar una respuesta a los estudiantes», explicaba Collado que añadía que «como universidad, hemos intentado adelantarnos a los acontecimientos y por eso hace unos días decidimos ya que el curso lo íbamos a finalizar en modo no presencial y así lo comunicamos a los estudiantes y profesores y trabajamos ya en ese escenario» que abre ahora la puerta de la siguiente fase: la de la evaluación de los estudiantes. «El escenario es muy distinto de la docencia presencial a la no presencial. Trabajamos en ello para ver las fórmulas que permitan evaluar con garantía a los estudiantes», indica Collado que apunta a un doble sentido para trasladar esa garantía: «Que sea una evaluación acorde a la situación excepcional en la que estamos, los evaluadores deben ser conscientes de la situación y tener una flexibilidad razonable, y nos preocupa también que los estudiantes tengan condiciones para responder a esa evaluación».
Collado insiste en que se trabaja desde la Universidad en la hipótesis de una evaluación «continua, que en algún caso tendrá que ser con alguna fórmula mixta».
Por ahora, el modelo ‘online’ de la UCLM, a punto de cumplir su primer mes desde que se anunció el cierre de las clases el pasado 12 de marzo, «está funcionado muy bien y tanto los profesores como los estudiantes están haciendo una adaptación al nuevo modelo, dando lo mejor de sí».
En la Universidad ejemplifican esa adaptación «y el esfuerzo de la adaptación» con datos: hay formados 1.800 grupos de clase en todos los campus a través de las diferentes plataformas de la UCLM donde han llegado a contabilizar picos de 23.000 personas conectadas a la universidad. «Está funcionando bien», sentencia Collado, que también indica que quieren seguir mejorando el sistema «y somos conscientes de que este modelo significa una docencia diferente a la presencial y de las dificultades que supone».