Carretero, proyectos artísticos para un año

Diego Farto
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El artista tomellosero iba a realizar una exposición en la Academia de Roma, otra propuesta para la Casa de Vacas en Madrid y la edición de un catálogo con la Imprenta Provincial.

Carretero, proyectos artísticos para un año

El artista tomellosero Pepe Carretero se preparaba para un año lleno de proyectos que se han visto truncados por la interrupción de actividades a consecuencia del estado de alarma decretado por el Gobierno. El decreto afectó de lleno a la exposición De aquí a un tiempo, que se inauguró en el Museo Municipal de Valdepeñas el pasado 5 de marzo y sólo unos días después quedó en suspenso. «Hasta el momento no se sabe nada de cuándo se va a abrir», refiere el artista.
Pero este no es el único proyecto afectado. Carretero admite que no es partidario de «contar proyectos» porque «siempre he pensado que podían gafarse, como me temo va a ocurrir en estos casos», comenta.  
El primero de estos proyectos es una exposición en Roma, «lo llevo preparando hace meses y fue una gran noticia que me vino de la mano del actual embajador de Italia en España, Stefano Sannino, y del consejero de Cultura, Ion de la Riva», precisa. Ambos representantes diplomáticos «me seleccionaron para representar a España en el día de Europa que se celebrará el día 9 de mayo con la presencia de José Borell», precisa.
Para el artista afincado en Madrid esta propuesta era especialmente ilusionante porque «entre todos elegimos la Academia de Historia y Artes donde yo fui becado durante 1988-1989 y por que sería la primera vez que mi obra saldría de España en una exposición individual», valora.
Ahora la muestra «está en el aire como el resto de proyectos, me temo que va a ser una pospuesta ‘sine die’», augura Carretero.
La exposición estaría formada por «una selección de obras de gran formato junto a temas que han imperado durante mi trayectoria: temas autobiográficos junto con temas oníricos, bodegones y otros», detalla.
El artista considera que tiene «tanta  obra y es tan poliédrico mi trabajo que puedo escoger por temática», comenta.
Carretero asegura que podría escribir un libro sobre su paso en el año 1989 por la Academia de Historia y Bellas artes de Roma, un periodo del que afirma: «Tuve una suerte inmensa por que fue la primera vez que yo vivía fuera de mi país donde aprendí otra lengua, hablo a la perfección el romañolo, que es el dialecto que se habla allí; y fue muy enriquecedor a nivel personal como profesional», valora.
Esa estancia en Roma le supuso  la oportunidad de «convivir con grandes artistas (Pérez Villalta, Paloma Peláez, Jesús Alonso y  Onzain, con historiadores del arte y restauradores ... un total de 16 eminencias) además de tener una paga mensual que ya se sabe siempre lo necesitados que estamos los que nos dedicamos a la cultura, todo ello hizo que esos 10 meses fueran de una felicidad total», sentencia.
Carretero recuerda aquellos tiempos como «muy instructivos y a la vez, porque no decirlo, muy divertido». Además se dio la casualidad de que la directora, Trinidad Sánchez Pacheco, «a pesar de ser la directora del museo de cerámica de Barcelona se crió en  Alcázar  de San Juan y la mujer del embajador era de Tomelloso, lo que me permitió ser uno de los favoritos de los becarios de aquel año», apunta.
Además de esta propuesta para Italia, Carretero tiene otros proyectos en marcha. Así apunta que en junio tiene «una exposición junto con un fotógrafo en la Casa de Vacas del Retiro de Madrid, patrocinada por Transexualia, que versará sobre los derechos y problemas del mundo LGTBI y a partir de septiembre en la casa de cultura de Pozuelo de Alarcón (Madrid)».
Por otro lado, el artista está pendiente de una nueva publicación, «es un catálogo que ha conseguido el departamento de Cultura de Tomelloso en colaboración con la Imprenta Provincial que va a recoger sólo cuadros sobre temas de sueños», aclara. La obra está a falta de la conclusión de un cuadro. «Me esta costando», admite Carretero. El volumen se completa «con un texto del historiador del arte Javier García-Luengo Machado y otro mío». Sus expectativas son que el libro se presente en un escenario digno de tal proyecto, aunque al igual que el resto de propuestas «me temo que ahora esté en el aire», sentencia.