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El maestro Kim enseña los valores de Ciudad Real

D. A. F.
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El nuevo Ciudadano Ejemplar recuerda sus 40 años de estancia en un lugar al que llegó para estar tres meses promocionando el taekwondo

Maestro Kim. - Foto: Tomás Fernández de Moya

Las paredes del gimnasio Kim, en la ciudadrealeña calle Pozo Dulce, lucen con un buen número de fotografías y trofeos en los que Kim Yong Ki recoge los mejores momentos de su trayectoria deportiva como técnico de taekwondo, tanto con su club como con la selección española, que le llevó a campeonatos de Europa, del Mundo y Juego Olímpicos. Ahora tiene que hacer sitio a la efigie de Don Quijote que el Ayuntamiento de Ciudad Real entrega a sus ciudadanos ejemplares.

El maestro Kim admite que llegó a Ciudad Real en 1982, «para quedarme tres meses, con la idea de promocionar el taekwondo», pero antes de acabar el año ya había abierto su primer gimnasio. Hoy los tiene repartidos por varias localidades de la provincia y por sus manos han pasado más de 12.000 deportistas que hoy siguen siendo sus amigos.

En una conversación con La Tribuna el deportista confiesa la alegría que le produce esta distinción: «He recogido muchos premios durante los 40 años que llevo en España trabajando como entrenador, también tengo la medalla al Mérito Deportivo, pero para mí este es un premio muy muy grande, yo no valgo tanto, por eso precisamente tengo que agradecerlo mucho», comenta.

Kim sonríe cuando recuerda aquella Ciudad Real a la que llegó en los primeros 80 para alojarse en el desaparecido Hotel Castillo: «Era un sitio pequeño, muy diferente de Seúl (su ciudad natal) o de Madrid», pero con el paso de los años ha ido creciendo, de modo que en medio de sus constantes viajes internacionales, «cada vez que regresaba a Ciudad Real, daba un paseo para ver qué cosas nuevas había».

Al mismo tiempo, en sus encuentros con deportistas de otros países, incluso compatriotas, se ha convertido en un difusor de los méritos de la ciudad que le acoge, su gastronomía y su cultura. Ello le ha servido para constatar como con el paso de los años que «Ciudad Real es cada vez más conocida, hace cuarenta años en Corea del Sur nadie sabía nada de Ciudad Real». Mientras que en sus calles era muy difícil advertir la presencia de ciudadanos extranjeros, «solo estábamos un belga y yo», apostilla. Pero ahora ésta es una urbe cosmopolita, a la que acuden personas de diferentes países, lo que Kim saluda con efusión: «Eso hará que Ciudad Real sea cada vez más conocida», sentencia.