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La inesperada celebridad del viaje de Juan Luis y María Jesús

D. A. F.
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El matrimonio ciudadrealeño que el pasado mes de febrero fue hasta Ucrania para recoger a tres niñas de esta nacionalidad recuerda que la guerra sigue causando destrucción y muertes

La inesperada celebridad del viaje de Juan Luis y María Jesús - Foto: Tomás Fernández de Moya

Juan Luis Escobar y María Jesús Márquez nunca se plantearon que su viaje desde Ciudad Real hasta la frontera entre Eslovaquia y Ucrania para recoger a tres niñas de dicha nacionalidad fuera un ejemplo de ciudadanía. «Nosotros recibimos la llamada de su madre, hablé con el coordinador de Crean (Ciudad Real en Ayuda al Niño), llamé a mi hija en Oviedo, le pregunté si le parecía una locura ir para allá, y no», comenta María Jesús, quien insiste en que la principal motivación de viaje fue que ya conocían a Yesenia, de 12 años, a la que habían recibido en su casa en veranos anteriores dentro del programa de acogida de menores ucranianos que gestiona Crean. «Solo pensamos que estaban en peligro y ya está», simplifica.

La decisión de emprender el viaje fue cosa de una tarde, según el relato de Márquez. «Estaba trabajando, de cuatro a ocho, lo pensé a las cinco o cinco y media, hicimos una vídeollamada a tres con Juan Luis, mi hija y yo; llamé a mi jefe de servicio para pedirle que me dejara salir antes», solo hizo falta un pequeño equipaje para el trayecto y esa misma tarde emprendieron la ruta que les llevó en cuatro días hasta la localidad eslovaca de Ubla, donde les aguardaba Tatiana, la madre de Yesenia y también de Varya (11 años, 10 en el momento de esta aventura) y Liubava (14 años).

Juan Luis Escobar confiesa que no imaginaron la repercusión que tendría su gesto, pero ya durante el viaje en coche, «por la familia y los compañeros veíamos que nos llegaban apoyos, pero ni nos imaginábamos lo que se podía montar. Nos dimos cuenta cuando empezó la prensa a llamarnos, si esto ha servido para que otras familias fueran acogiendo a niños, es algo bueno».

Por su parte, su esposa denuncia que aunque la guerra en Ucrania ya no ocupe las portadas de los medios de comunicación, «los bombardeos siguen, las muertes siguen y todavía no sabemos cómo va a quedar el país después del conflicto, por lo que la necesidad de apoyar a su población no se ha reducido ni un ápice.

En lo que insiste Márquez es que si alguna persona quiere acoger a niños o mujeres ucranianos, «no debe viajar hasta allí sin hablar antes con nadie». De hecho cuando ellos partieron en busca de Yesenia y sus hermanas «lo hicimos a petición de la propia familia», mientras que su hija Andrea fue la que gestionó desde Oviedo todos los permisos y contactos necesarios para encontrar alojamiento y apoyo en ese camino de ida y vuelta.

La próxima ciudadana ejemplar de Ciudad Real recuerda incluso las dificultades que les plantearon los responsables del sistema de acogida de menores cuando llegaron con sus pupilas tras un viaje de 7.500 kilómetros. «Nos decían que cómo nos habíamos atrevido a traerlas, hasta que se dieron cuenta de que habíamos actuado a petición de la familia».

De hecho, la integración de Yesenia y Varya tuvo que pasar también por toda una serie de trámites administrativos y hasta fue imposible conseguir plazas escolares en el mismo centro para las dos niñas pequeñas (su hermana mayor, Liubava, fue recibida por una familia de Miguelturra que ya la había acogido con anterioridad dentro de los programas de vacaciones de Crean y ahora se encuentra en Huelva).

Los padres refieren que la adaptación más complicada fue la de la menor, Varya, «cuando la recogimos no hablaba nada de español», apunta Márquez, con el añadido de que en los días en que realizaron el viaje cumplía años, lo que acentuó su sentimiento de nostalgia por la ausencia de sus padres.

El nombramiento como ciudadanos ejemplares de Ciudad Real ha sido para ellos totalmente inesperado. María Jesús explica que la iniciativa partió de sus compañeros de trabajo en el Ayuntamiento de Ciudad Real, inicialmente como una sorpresa hacia su gesto, que fue imposible de mantener una vez que su candidatura llegó al Pleno.

Aunque la familia Escobar-Márquez mantenía contacto con la asociación Crean, convertirse en protagonista de esta aventura les ha permitido estar más en contacto con la comunidad de ciudadanos  ucranianos residentes en Ciudad Real. «Cuando nos ven nos dan muchísimos abrazos», remacha María Jesús Márquez, quien también llama la atención sobre las dificultades por las que pasan las familias acogidas en Ciudad Real: «Si ya es difícil encontrar empleo para un español, imagínate para alguien que viene de fuera», sentencia.