Vulnerables en el retorno a las aulas

Hilario L. Muñoz
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Tres familias con personas en grupos de riesgo ante la COVID afrontan la decisión de llevar o no a sus hijos al colegio

Vulnerables en el retorno a las aulas - Foto: Tomás Fernández de Moya

Los gritos y las carreras de esta semana en los patios de los centros educativos han sido una muestra de alegría para muchos menores y familias que han visto un atisbo de la antigua normalidad. También esos gritos y carreras son un nuevo elemento de temor para muchos otros. Quienes conviven con personas de mayor edad o con enfermedades que viven estos días con el miedo de que los menores traigan de clase algo más que tarea.
Ese temor es el que hay en la casa de Alfonso Muñoz y Ana Jerebiova. Ella se encuentra en diálisis y en el último paso para acceder a un trasplante de riñón por lo que un contagio implicaría un retroceso en el tratamiento de su enfermedad. «En cualquier protocolo se tiene en cuenta a las personas de riesgo», explica Muñoz, pero no en la educación, antes de recordar que han optado por que vaya su hija Eva, de 10 años, al colegio, ya que es importante el contacto con el resto de los niños y la educación presencial. «Nos hemos arriesgado porque no nos han dado otra alternativa y porque tenemos la esperanza de que los protocolos funcionen». Con todo, hay una sensación de miedo en la familia y «si hubiera una opción buena para la niña no iría porque lo primero sería la salud», lo mismo ocurriría en el momento en que consideren que hay «una situación de riesgo o que los protocolos no son los correctos». De hecho una primera reacción de la familia fue pensar que no iban a llevarla pero finalmente optaron por que fuera a clase ante el otro miedo el de las posibles denuncias por absentismo y mantener un seguimiento en las casas.
A eso se arriesga José Vicente Gallardo, padre de cinco hijos, entre los que está Noa, que tiene una enfermedad rara,y que no irá al colegio al igual que sus hermanos. «Mi hija ya tiene fallos multiorgánicos de base, si la llevo al colegio y se pone enferma de COVID podría morir en breve». El padre cree que se deberían valorar los casos particulares como el de su hija, una persona de riesgo obligada a ir a clase para que les den una alternativa. De momento, dice, afronta la batalla, quizá judicial, que tendrá que desarrollar para que prevalezca el derecho a la salud a su hija, siempre con el recuerdo de que su intención es que todos «estudien» pero desde una seguridad que cree no le pueden dar ante el incremento de casos de contagios que está habiendo.
Vulnerables en el retorno a las aulasVulnerables en el retorno a las aulas - Foto: Rueda VillaverdeEl sueño de ambos padres es lo que ha logrado Ana Rosa Plaza y José María Serna, un matrimonio de Tomelloso que ha conseguido que Ana opte a la enseñanza no presencial, desde casa, como una manera de evitar que su hermana Alba se vea expuesta al virus. La familia sigue casi unas normas similares a las que tenían en el confinamiento. Alba sufre una parálisis cerebral y múltiples problemas respiratorios. «No se comunicó de forma oficial hasta finales de agosto que iba a haber enseñanza presencial y no hemos tenido tiempo de reacción», señaló Plaza, quien lleva desde hace días mostrando su caso y escribiendo cartas a la Junta para dar a conocer su situación. Finalmente, este martes recibieron una llamada que autorizaba esa enseñanza no presencial, similar a la que se realizaba en marzo. La madre recuerda que lo conseguido podría ser una puerta abierta para otras familias que buscan estas soluciones ante los casos excepcionales que tienen en casa. El siguiente sueño es que la clase fuera por videoconferencia, para que Ana pueda ver a sus compañeras en clase y acercarse en la medida de lo posible.
 


Vulnerables en el retorno a las aulas
Vulnerables en el retorno a las aulas - Foto: Rueda Villaverde