Protagonistas del auxilio

Jonatan López
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Dos conquenses, el capitán y el médico del barco Aita Mari de la ONG Salvamento Marítimo Humanitario, cuentan en primera persona el reciente rescate de migrantes en aguas del Mediterráneo

Protagonistas del auxilio - Foto: Unai Beroiz (SMH)

Se llaman Óscar Fernández y Adrián Cardo. Uno es el capitán y el otro el médico del barco Aita Mari de la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH) del País Vasco. Ambos son conquenses y está es la historia que están viviendo en estos días en las aguas del Mediterráneo central.

El drama se inicia hace dos semanas, cuando el barco de rescate humanitario zarpa desde el puerto de Pasajes (Guipúzcoa), hace escala en Adra (Almería) y, posteriormente, tiene el visto bueno de la autoridades para poner rumbo hacia el Mediterráneo central y participar en otra misión humanitaria de rescate.

La ayuda vital del Aita Mari no se hace esperar. En horas, prácticamente, se dan de bruces con la realidad y reciben  un aviso de salvamento para socorrer a embarcaciones que buscan, desde el norte de África, alcanzar el sueño de pisar tierra europea. Otros no tuvieron suerte y «se han quedado en el camino. Parece ser que 47 han muerto, se dejaron el sueño a tres pasos de Lampedusa y en un trasbordo de la guardia costera zozobraron», cuenta el capitán del Aita Mari, quien relata que el jueves, con buen tiempo, se sucedieron hasta seis avisos de socorro inmediato y el barco de rescate acudió presto a dar apoyo y ayuda humanitaria a una embarcación.

Protagonistas del auxilioProtagonistas del auxilio - Foto: Unai Beroiz (SMH)

Protagonistas del auxilio - Foto: Unai Beroiz (SMH)En torno a las seis de la mañana del jueves, y en zona SAR (área de búsqueda y rescate) maltesa, una patera está a la deriva y corre el riesgo de naufragar. «Malta no contestó para coordinar y decidimos, el jefe de misión y yo, que nosotros coordinábamos el rescate», dice el patrón de altura conquense, que narra cómo los 13 tripulantes se pusieron manos a la obra para asistir a 102 personas, 94 hombres y ocho mujeres, mayoritariamente somalíes, entre los que se encontraban una bebé y 38 menores, de 13 a 16 años, no acompañados.

«En general, más allá de hipotermias, fatigas, hambre y sed, estaban en bastante buen estado, salvo dos personas que tuvimos que sacar de la barca», comenta Fernández, que añade que primero desembarcaron en tierra a dos migrantes malheridos y el resto lo haría este lunes. De ellos, y tras las correspondientes pruebas del Gobierno italiano para comprobar si habían contraido el coronavirus, 21 dieron positivos. "Suerte hemos tenido la tripulación, puesto que todos hemos dado negativo", explica el capitán, que revela que entre los migrantes existe también "un posible caso de tuberculosis. Eso significa que el desembarco debe ser mucho más rápido y con celeridad respecto a cómo se produjo".

Ahora, fondeados en la bahía de Augusta, en la isla de Sicilia y frente al Etna, los 13 tripulantes del Aita Mari tienen que pasar 14 días de cuarentena, recuperar fuerzas y retornar al puerto de Adra (Almería). La siguiente misión de rescate no se hará esperar.

Protagonistas del auxilioProtagonistas del auxilio - Foto: Unai Beroiz (SMH)

Protagonistas del auxilio - Foto: Unai Beroiz (SMH)El médico. Entre la tripulación se encuentra Adrián Cardo, un conquense de ascendencia en Las Majadas y la Vega del Codorno, que ha vivido en primera persona la dura experiencia de asistir a los migrantes sobre la cubierta del Aita Mari. El sanitario ya había participado con SMH en una campo de refugiados de Grecia, pero «esta es la primera vez que me monto en un barco. Mi padre me decía: ¿pero dónde vas, que los conquenses somos de secano?».

Cardo reconoce que estaba preparado para la misión, «pero claro que te supera ver una barca en el mar, sin rumbo, con muchas personas maltrechas. Un chico en estado crítico estuvo más de tres horas en la enfermería, con hipotermia y el cuerpo abrasado, hasta que conseguimos sacarle adelante. Yo ya había visto a gente con marcas de la guerra, pero en estas condiciones tan malas no. Ha sido muy fuerte».

El médico cree que «han sido cuatro días de locura» y recalca la excelente coordinación y profesionalidad de una tripulación «impresionante». Asegura que volverá a enrolarse para surcar el Mediterráneo, pero también reconoce tener ganas de «ver las aguas profundas del río Cuervo».

Protagonistas del auxilioProtagonistas del auxilio - Foto: Unai Beroiz (SMH)