Elisabeth Porrero


Poesía para respirar

24/03/2021

El domingo 21 de marzo se celebró el Día Internacional de la Poesía. Si el arte, en general y la poesía en particular, son siempre terapéuticos, este último año lo han sido especialmente dadas las circunstancias que nos rodean.
A los que nos gusta este género literario nos ha servido de para liberar los sentimientos contenidos, para encontrar esperanza y para refugiarnos en ella.  Posiblemente la hemos leído más y gracias, también, a las nuevas tecnologías, hemos conocido nuevos poetas que nos han sorprendido.
Gente que, más allá de la poesía, nos ha dado grandes lecciones de vida.  Me refiero, por ejemplo, a  Luis Miguel Sánchez-Chiquito y a Sofía Reguillos. Dos creadores que, pese a sus dificultades de salud, se superan cada día y nos regalan su obra, poniendo en ella todo el corazón, y poniéndola, además, al servicio de sus compromisos solidarios. 
El primero, Luis Miguel Sánchez-Chiquito es un reconocido poeta que figura en varias antologías y cuya poesía ha sido ya muy reconocida. Su último libro es eYa, de la editorial Nuevos Ekkos. Un grito valiente y sincero de apoyo a todas las mujeres. En él José Miguel nos envía, con su peculiar y original estilo, mensajes como este: «Y la fragilidad es solo / una acotación más Y/ la imagen es sugerencia en/ un trozo de tela… Y débil es solo/un adjetivo que no/ cedes ante su insistencia». Un delicado poemario que lleva ya implícito en su título, con el cromosoma masculino, el apoyo que debiera haber existido siempre de hombres a mujeres.  Parte de sus ventas se dedica a proyectos solidarios y se acabó de imprimir el día 19 de octubre de 2020, día de las escritoras. Asimismo las ilustraciones, bellísimas imágenes sobre el cuerpo femenino son de la artista Pilar García de Léaniz.
La otra autora a la que me refiero, Sofía Reguillos, psicóloga y reconocida poeta,  además de saber lo que significa tener problemas para respirar porque sufre fibrosis quística, sabe y nos demuestra en su precioso poemario Oximetría que la poesía también nos ayuda a encontrar oxígeno. El libro va acompañado de un marcapáginas con el impactante mensaje: «No seríamos nosotros sin cada una de nuestras cicatrices. Y menos mal». Reflexión que nos indica que pese a su juventud, nació en 1991, esta poeta es una mujer muy madura que sabe muy bien que la vida es una escuela y, muchas veces, nos enseña a través de lecciones dolorosas.  Y a pesar de ese dolor es posible renacer, como ella nos deja escrito: «Nos dijeron que iba a dolernos/ y que la sangre sería nuestra compañera./ Lo que no sabían es que, aún con las espinas, /seguiríamos brotando pétalos».
Dota, además, a esta obra con citas bellísimas de autores como Mario Benedetti: «Sigue llenando este minuto de razones para respirar» o Ernest Hemingway: «Todos estamos rotos, así es como entra la luz».  Los beneficios de su venta se destinan a la Asociación Madrileña de Fibrosis Quística.
Muchos sentimos así a esta rama del arte: Poesía necesaria para sanar, gritar con las injusticias, ayudarnos…y para seguir respirando.