Santiago debe todavía esperar

M. Lillo
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La emblemática iglesia del Perchel no podrán abrir aún sus puertas a la espera del adecuado secado del barro

Santiago debe todavía esperar - Foto: Tomás Fernández de Moya

La Iglesia de Santiago de la capital aún no se puede abrir a los fieles. El suelo de baldosas de barro que se instaló finalmente en el templo necesita de más tiempo para su adecuado secado y de ahí que la previsión de apertura de esta parroquia se retrase. De hecho, ahora se cumple el mes señalado por la Iglesia para la reapertura del templo, que ha cumplido ya un año cerrada con el consiguiente perjuicio que supone para el culto. Así lo indicó a este diario su párroco, Isidro Manuel Martín-Consuegra, quien señaló la posibilidad de que ahora se retrase «otros 20 días» para que se seque el suelo y para la posterior aplicación de la capa protectora, si bien comentó que son sólo cálculos y que carece de una fecha exacta para reabrir el templo.
Para hacer efectivo el adecuado secado de las baldosas de barro del suelo de la parroquia se está combinando el mantener encendida la calefacción con la ventilación de la iglesia y por esta razón sus puertas se pueden ver abiertas en ocasiones «para que se airee». «Esto es un calvario», lamentó el párroco para agregar a renglón seguido que su «esperanza» es que la Iglesia de Santiago pueda estar abierta para Semana Santa.
«El barro necesita que esté seco en un porcentaje muy importante para que el acabado final que lo va a proteger surta efecto, sino está seco no hacemos nada, al contrario. No podemos precipitarnos para darle el acabado final porque sería contraproducente para el mismo barro», detalló a este diario el arquitecto encargado del proyecto, Francisco García Simal. El tiempo que tardará en el secado es un misterio. «No hay ciencia para saber exactamente cuándo estará listo», apostilló el arquitecto, quien agregó que depende de factores como la ventilación o la calefacción. «Si se le va a dar la cera natural la misma humedad lo va a rechazar, le van  a salir pompitas y cuando se sequen se van a craquelar y salir costras por las que volverá a pasar la humedad», por lo que pidió «paciencia».