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"Una parada en 2024 mejorará aún más la eficiencia energética"

Ana Pobes
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El coordinador del área de Transformación Industrial del Complejo Industrial de Puertollano hace hincapié en que la estrategia es producir hidrógeno a partir de fuentes renovables

Agustín Suárez-Bárcena, coordinador del área de Transformación Industrial del Complejo Industrial de Puertollano - Foto: Tomás Fernández de Moya

Natural de Ciudad Real y licenciado en Ingeniería Química por la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), Agustín Suárez-Bárcena forma parte de la plantilla de Repsol desde 2015. Un año después se incorporó al departamento de Procesos de la Refinería. Desde hace un año, con una visión conjunta de todo el complejo, asumió el reto de coordinar el área de Transformación Industrial del Complejo Industrial de Repsol en Puertollano. Actualmente, está embarcado en proyectos encaminados a avanzar hacia un mundo descarbonizado con el hidrógeno verde como vector importante.

¿Cómo le afecta al complejo industrial de Repsol esta economía en estado de continua incertidumbre?

En Repsol no somos ajenos a esa incertidumbre y estamos adaptándonos a esta situación. Ya lo hicimos durante la crisis sanitaria, ajustando nuestra producción a lo que demandaba la sociedad y nuestros clientes, y ahora lo estamos haciendo del mismo modo. Como bien dice, estamos en un entorno muy volátil donde Europa se encuentra muy comprometida desde el punto de vista de la energía y en este sentido, nos estamos adaptando de la mejor forma posible.

Pero los precios de la energía y las materias primas cambian prácticamente a diario...

Así es, pero, pese a ello, desde Repsol tratamos de cumplir con nuestras obligaciones con la clientela y la sociedad en general. La estrategia es la flexibilidad, entender el contexto y adaptarnos a él, sin olvidar que tenemos cinco refinerías (Cartagena, A Coruña, Bilbao, Tarragona y Puertollano) en las que se opera como una única, y eso nos da una fortaleza como compañía y unas sinergias muy importantes. En el caso de la refinería de Puertollano se trata de un centro petroquímico de características únicas y singulares en Europa en el que podemos producir todos los derivados del petróleo y, además, contamos con un área de química que nos permite producir materiales bien diferenciados en relación con otros competidores. Por todo ello, podemos posicionarnos en diferentes mercados, ajustar nuestra producción y buscar el equilibrio ante esta situación tan compleja que vivimos.

¿Cómo ha evolucionado la transformación industrial de Repsol en los últimos años?

El Complejo Industrial de Puertollano empezó su transformación industrial hace años, y eso nos ha permitido estar en un buen punto de partida en este momento en el que la transición energética se ha acelerado. Hace más de diez años que apostamos por los combustibles renovables con la introducción de componentes bios en gasolina y en gasoil y por el procesamiento de aceites de cocina usados para la producción de gasoil de automoción. Son solo algunos ejemplos, pero también hay que destacar que Repsol produjo, en junio de 2020, el primer lote de biojet en España y que la electrificación de la unidad de olefinas se inició el año pasado con la instalación de un gran motor. Y tampoco puedo olvidarme de la planta de fotoelectrocatálisis, una planta en la que directamente, con luz solar y agua, se producirá hidrógeno y oxígeno verde a partir de una tecnología totalmente puntera.

Repsol anunció recientemente una inversión de 105 millones de euros en el Complejo Industrial de Puertollano para fabricar un 'superpolímero'. ¿Habrá que adecuar unidades del complejo? ¿Dónde se hará?

Estará ubicada en las proximidades de la planta de polietileno y estará completamente integrada en el esquema productivo del complejo. A la instalación habrá que llevar todos los servicios auxiliares como agua, vapor, energía eléctrica, etc. Pero en un principio, las otras unidades que están a su alrededor no habrá que modificarlas, por lo que se adaptará todo para dar los servicios que va a requerir. Es un proyecto puntero y una apuesta decidida por la fijación de la industria en el entorno y por el crecimiento socioeconómico, ya que tendrá un importante impacto en empleo directo e inducido. Solo en la fase de construcción participarán más de 700 profesionales de diversas disciplinas. El proyecto ya ha empezado y se encuentra en fase de ingeniería de detalle, y se está creando un equipo para garantizar que la iniciativa no se desvíe ni en plazos ni en coste. Confiamos en que a finales de 2024 Repsol esté inaugurando esta planta.

¿Qué papel juega este material dentro de las diferentes industrias de España?

Este material destaca por su elevada dureza, resistencia al impacto, tenacidad y propiedades lubricantes. La planta podrá producir en un primer momento cuatro grados, abarcando todo el rango de pesos moleculares, y esa flexibilidad va a permitir dar servicio a empresas que por ejemplo se dediquen al sector de la construcción, a aplicaciones médicas como prótesis, implantes y filtros de diálisis, etc. En todos los proyectos se hace un estudio de mercado, y lógicamente se contacta con los clientes para garantizar la viabilidad, no solo técnica sino también económica porque hay bastante interés por parte de la industria europea.

El Complejo Industrial redujo en 2021 sus emisiones de dióxido de carbono en más de 60.000 toneladas. Para 2022 el objetivo es bajar otras 47 mil toneladas. ¿Se está avanzando en ese reto?

Repsol se marcó en 2019 el objetivo de cero emisiones netas en 2050 y fue la primera compañía a nivel internacional que asumió ese reto. Con ese objetivo se puso en marcha el Plan Estratégico 2021-2025 con diferentes proyectos que conviertan a todos nuestros centros industriales en polos multienergéticos capaces de producir o elaborar productos de baja o nula huella de carbono. En el caso de Puertollano, ese plan se traduce en 700 millones de euros de inversión y que ya se están ejecutando en diversos sectores. En 2021 no solo conseguimos el objetivo, sino que lo superamos en un 14%, lo que demuestra nuestro compromiso con la descarbonización y la eficiencia energética, que es una de las principales palancas del Plan de Transformación. Cada vez vamos teniendo objetivos más ambiciosos: este año la cifra ronda las 47.000 toneladas y para ello tenemos un presupuesto de inversiones en eficiencia energética de 14,5 millones. Al cierre del primer trimestre ya se había conseguido un tercio del objetivo, es decir, el equivalente a 15.000 toneladas, mientras los datos del segundo trimestre aún no están cerrados, pero esperamos que sigan en esa tendencia.

¿Y qué medidas se han puesto en marcha para conseguirlo?

Pues, por ejemplo, se ha puesto en marcha importantes inversiones que han permitido reducir el consumo de vapor en el área de energías y se prevé que en el próximo mes de septiembre se realice la parada de una sulfuradora de gasóleo, una de las más importantes del complejo, donde se mejorará su integración energética con el ahorro de gas natural y CO2 asociado. Todo esto está alineado a nuestros objetivos a 2050, y para alcanzar esa neutralidad en carbono nos hemos propuesto objetivos intermedios muy ambiciosos como son un 15% en 2025, un 28% en 2030 y un 55% 2050.

Habla de neutralidad. ¿La neutralidad tecnológica es la clave para minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero?

El objetivo que debemos marcarnos es descarbonizar la economía en general, y el sector del transporte en particular. Repsol siempre ha apostado por la neutralidad tecnológica para conseguir una transición energética justa e inclusiva. Para reducir las emisiones de CO2, tanto la electricidad como los combustibles deben ser renovables, por lo tanto, hay que descarbonizar ambos y promover unas tecnologías en detrimento de otras. Estamos casi seguros de que el vehículo eléctrico será una oportunidad, pero no debe ser la única, ya que, a día de hoy, tenemos realidades que nos permitirían reducir emisiones de CO2 de forma sostenible.

Entonces, ¿el hidrógeno verde es presente o futuro?

El hidrógeno verde es presente con un enorme potencial a medio plazo. Nuestra estrategia como compañía es producir hidrógeno a partir de fuentes renovables, un reto que estamos cerca de conseguir, pero también producir 1,9 gigavatios en 2030 con un hito intermedio de 550 megavatios en 2025. En Puertollano estamos estudiando proyectos cuyo presupuesto ronda los 150 millones de euros, uno de ellos es el de la planta de fotoelectrocatálisis, mientras otro proyecto engloba un conjunto de tecnologías punteras donde nuestra intención es convertir residuos en biometano, y éste llevarlo a hidrógeno renovable.

Otro proyecto innovador para la descarbonización es la construcción de la planta de producción de hidrógeno verde. ¿Qué supondrá esta planta para la comarca?

Es un verdadero hito para el complejo porque va a ser una tecnología única en toda Europa. Se prevé que entre en servicio a mediados de 2024 y tendrá una capacidad de producción de unas 200 toneladas de hidrógeno renovable al año. Ahora se encuentra en fase de adjudicación de ingenierías para arrancar el proyecto y se estima que la construcción empiece en el segundo semestre de 2023.

¿Qué beneficios obtendrá Repsol con la incorporación del desarrollo de estas tecnologías bajas en carbono?

Pues seguir estando bien posicionado en proporcionar energía a los clientes y a la sociedad en general. El complejo de Puertollano siempre ha destacado por implementar proyectos innovadores y por poner en marcha diferentes plantas de demostración que, con el tiempo, han terminado siendo un referente industrial. Todo eso, unido a nuestro esquema flexible y robusto y nuestra capacidad de adaptación, nos empuja a seguir reinventándonos cada día. La apuesta de Repsol por el Complejo Industrial de Puertollano está clara, pues es un centro de referencia y un valor seguro de la compañía, además de ser un motor socioeconómico que utiliza tecnología puntera. Los proyectos presentes y futuros garantizarán una transición energética y una descarbonización de la economía, por lo que nuestro objetivo es seguir siendo protagonistas en el papel como proveedor global de multienergía.

¿El clúster del Hidrógeno de Castilla-La Mancha y el Hub del Hidrógeno harán posible el desarrollo del hidrógeno verde a un precio competitivo?

Nuestro territorio cumple todos los requisitos para que todas las empresas que se quieran instalar aquí puedan acceder a proyectos de hidrógeno, y estamos convencidos de que todo ese ecosistema va a favorecer un desarrollo tecnológico que permitirá reducir los costes de producción y generar un hidrógeno renovable a precio competitivo. De ahí, la importancia de no limitar desarrollos tecnológicos, ya que gracias a ellos vamos a solventar riesgos y encontrar nuevas oportunidades rentables y competitivas.

¿Qué iniciativas de futuro tienen encima de la mesa?

Ahora nos encontramos preparando la parada general de conversión que tendrá lugar en 2024 y donde se prevé introducir importantes novedades y tecnología puntera con el fin de tener unos activos más eficientes y reducir aún más las emisiones de CO2. Sin olvidar la puesta en marcha, a finales de este año, de la planta de reciclado químico de espuma de poliuretano con una inversión de doce millones. A fecha de hoy trabajan ya 100 personas en la fase de construcción. Esa planta va a permitir reciclar 2.000 toneladas de espuma de poliuretano, que es el equivalente a 200.000 colchones que antes se enviaban al vertedero. Estamos avanzando a buen ritmo y nos encontramos inmersos en un momento apasionante y retador. A día de hoy se está cumpliendo con todos los objetivos de transformación.

¿Y cuáles serán esas novedades que conllevará la parada?

Cada cuatro o seis años se paran las instalaciones para hacer inspecciones legales, reparaciones y mantenimiento y para ejecutar inversiones que en el ritmo diario de la planta no se pueden hacer. En el cuarto trimestre del año se irán anunciando esas novedades, aunque puedo decir que irán enfocadas a mejorar la eficiencia energética de los hornos para reducir consumo de combustible, mientras otras acciones irán destinadas al ahorro de vapor. La parada será de unos dos meses.