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José Luis Loarce

Con Permiso

José Luis Loarce


Pradera y Oliart

14/09/2021

Los libros de memorias viven su propio tiempo de cerezas, y entre mis lecturas recientes hay dos que se han encadenado por su cuenta —sin premeditada interrelación— sobre sendos personajes seguramente claves de la Transición: Javier Pradera o el poder de la izquierda (Jordi Gracia, Anagrama) y Los años que todo lo cambiaron. Memoria política de la Transición (Alberto Oliart, Tusquets). Dos trabajos de amplio recorrido que pasaron algo desapercibidos, pero que invitan a muchas reflexiones y que habrían de interesar a quienes no vivieron esa época.
Pradera (1934-2011), hijo y nieto de falangistas represaliados al comienzo de la guerra, pasó de la revolución azul heredada al comunismo no doctrinario y al socialismo democrático, para ser editor de éxito (FCE, Alianza, Siglo XXI), ideólogo de la izquierda felipista y editorialista del periódico que marco la Transición, El País. Esas páginas fueron la biblia en la que nos evangelizamos periodística y políticamente una generación, sin saber que los hilos los movía un personaje duro y complicado, que despertó admiraciones y odios, y que J. Gracia, desde un prisma de izquierda, rastrea muchas veces a través de infinitos editoriales y posiciones críticas que dibujan el enorme poder de la izquierda en España durante décadas.
Si al anterior personaje lo leíamos a ciegas —hombre de sombras—, de Oliart  (1928-2021) solo se puede leer sus dos tomos de memorias, pero sí tuve la suerte de conocerlo en marzo del 88, junto a su amigo Carlos Barral, en uno de los ciclos literarios de entonces, y fascinarnos en la distancia corta. Extremeño pero barcelonés, dos veces ministro con Suárez y ministro de Defensa con Calvo Sotelo después del 23F, conoció los medios intelectuales y políticos como pocos, y su prosa, a los 91 años, sincera y nada literaria, nos conduce por los entresijos del poder político, empresarial y bancario. Independiente siempre, de centroizquierda si hubiera que situarlo, Oliart tuvo amigos comunes —escritores—, a quien menciona una vez por una comida en su casa, con Felipe y «varios amigos suyos, como Javier Pradera o Juan Benet», poco antes del polémico referéndum de la OTAN de 1986. Tres son las veces que cita Gracia a Oliart, una de ellas a propósito de la oferta, después del golpe, de Felipe al presidente Calvo Sotelo, que este rechazó, de un gobierno de concentración presidido por Oliart.  
Me pregunto ahora qué habrían dicho ambos, por ejemplo, de la operación indulto a los golpistas catalanes —parece ya olvidada casi tres meses después—, en buena medida similar a aquel ‘no’ a la OTAN que tenía que ser ‘sí’, catarsis a que se sometió a toda una izquierda social entonces en contra de la Alianza.