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Entender y evitar el bullying en cualquier idioma

Hilario L. Muñoz
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El colegio Hermano Gárate desarrolla un proyecto Erasmus sobre la tolerancia en el que estudiantes aprenden que el acoso escolar es un problema global con las mismas particularidades en todos los países

Entender y evitar el bullying en cualquier idioma - Foto: Tomás Fernández de Moya

El bullying es una forma de violencia y la violencia es violencia en todo los países». De este modo tan sencillo se puede explicar que el acoso escolar es igual en España, en Turquía, en Armenia o en Polonia. No hay diferencias entre el acoso escolar que pueda estar sufriendo un estudiante en un instituto ciudadrealeño, del que haya en uno de Barcelona, pero tampoco lo hay en un pequeño municipio turco. La frase y la visión es de Wiktoria Nowak, una estudiante polaca, que estos días está en Ciudad Real, a través de un proyecto Erasmus desarrollado por el colegio Hermano Gárate. La iniciativa se ha planteado por la profesora de inglés del centro Ángeles Sánchez y trata de dar luz sobre un elemento que «está silenciado, sin embargo ocurre más de lo que pensamos».

La mayor parte del estudio en este proyecto se está desarrollando en el aula y en encuentros a través de las nuevas tecnologías. «Desde la Concejalía de Igualdad han venido a dar charlas, se han desarrollado proyectos en el aula y se han realizado muchas actividades y se van a realizar en los dos años que dura la iniciativa», explicó Sánchez. La guinda son los encuentros que tienen en cada país, rotando seis alumnos y dos profesores de cada centro. Esos alumnos viajarán a uno de los países participantes: Macedonia de Norte, Turquía, Rumania, Polonia y España.

A través del trabajo común, los alumnos han aprendido que sus problemas no son solo suyos, sino que los tienen los estudiantes de otros países. «El acoso escolar en nuestras escuelas empieza desde pequeños, cuando los jóvenes quieren ser populares y desean tener una mayor atención», explica Asmarandei Victor Çtefan, cuando se le pregunta por cómo empieza el bullying en Rumania. Su respuesta es una muestra de que no se trata solo de un acoso similar entre países, sino que detrás hay un razonamiento similar también. «Lo hacen quienes están aburridos», señalan las turcas Dilan Bayram y Fadime Rumeysa Batmaz, dos de las integrantes del proyecto. «El mayor problema del acoso es que hay quien sabe que ocurre, pero no hace nada por evitarlo, porque las víctimas están muy asustadas para decírselo a los profesores o a alguien mayor», indica Nowak.

conocerlo para evitarlo. «El bullying que se ve en otros países no se diferencia en nada al que tenemos aquí», comenta el alumno de Hermano Garate, Carlos López, quien creía antes de embarcarse en esta aventura que los problemas podrían ser más bruscos debido a la situación política o económica. En su caso viajó a Turquía y pudo conocer de primera mano cómo era la situación en el país. Se trata de una etapa en la adolescencia, en que hay «un conflicto de intereses» y surge esa búsqueda del año hacia los otros. «No hay diferencias en cómo ser cruel contra otro ser humano», señala Nowak.

Detrás de esta propuesta se observa que hay una generación común en toda Europa, que tienen intereses y preocupaciones similares. Así, esta visión global del acoso, no como un problema de un centro, abre la puerta a que «una nueva generación pueda ponerle fin», en palabras del macedonio Sadri Bajrami, ya que han visto el problema desde muchos ángulos. «Estamos en el momento preciso de poder pararlo», señaló, por lo que cree que un proyecto que afronta el problema de forma global ayuda a plantear su final al encontrar los elementos comunes que llevan al acoso escolar.