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374 personas reciben el Servicio de Teleasistencia

La Tribuna
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Este servicio de Cruz Roja marcó un hito en el uso de la tecnología al servicio de las personas vulnerables hace más de 30 años

Un anciano recibe el Servicio de Teleasistencia de Cruz Roja. - Foto: LT

Francisco Díaz tiene 89 años y vive solo en un piso en Ciudad Real. Lleva dos meses como beneficiario del servicio de Teleasistencia de Cruz Roja y tanto para su familia como para él ha supuesto una gran tranquilidad para su día a día. Hace unos meses se cayó en la cocina de su casa. A duras penas pudo llegar a alcanzar su teléfono móvil para llamar a su hijo y que viniera a socorrerle. Desde entonces tenía miedo a que algo así le pudiera suceder de nuevo y por eso decidieron contactar con Cruz Roja para convertirse en beneficiario de este servicio.

 

"Estoy contento porque sé que si me pasa cualquier cosa, le doy al botón y enseguida una persona al otro lado me va a escuchar", explica. Su familia también ha ganado en tranquilidad desde que Francisco lleva colgado al cuello su medallón con el botón rojo. Y es que, las personas operadoras del Centro de Operaciones de Cruz Roja no solo llaman a los usuarios cuando reciben la emergencia, sino de vez en cuando, para ver qué tal están y cómo se encuentran, lo que supone un apoyo emocional para ellos.

 

Actualmente, en la provincia de Ciudad Real hay 374 personas beneficiarias del servicio de teleasistencia domiciliaria de Cruz Roja. De ellas 353 son personas mayores y 21 son personas con discapacidad. Asimismo, 3 personas son usuarias de la Teleasistencia Móvil de Cruz Roja.

 

En el último año, Cruz Roja a nivel nacional ha atendido a 142.912 personas mediante el servicio de teleasistencia domiciliaria y móvil, que más allá del "botón rojo" cuenta con una red de personas que dan apoyo emocional y acompañamiento en caso de emergencia, pero también en el día a día. En total se han realizado más de 10.880.600 interacciones entre el personal que atiende el servicio y las personas usarías; 5.400.0000 se generaron en situaciones de emergencia.

 

Sin embargo, la teleasistencia no es sólo un servicio que beneficie a las personas mayores: es parte de la protección que se les puede ofrecer a las mujeres que sufren violencia de género, personas con enfermedades crónicas, personas que han sufrido un accidente u operación, personas cuidadoras, mujeres embarazadas, adolescentes, deportistas… o cualquiera que se encuentre en situación de soledad, "desde el área de Servicios tecnológicos digitales buscamos la transformación de la situación en la que se encuentra una persona, no sólo en su asistencia. Es saber cómo se encuentran, ayudarles, y también prevenir y detectar otras necesidades", señala Carlos Capataz, director de Servicios Tecnológicos Digitales de Cruz Roja.

 

Todo ello, repercute en evitar riesgos de afectación a la salud, por ello, "no dejamos de estudiar nuevas alternativas tecnológicas que nos ayuden a generar capacidades y competencias que hagan a las personas más autónomas y menos vulnerables", asegura. Esto no solo da tranquilidad a las personas que cuentan con este dispositivo en sus hogares, sino también a su entorno y familiares, que saben que fomentan la autonomía de quienes desean seguir viviendo en sus hogares sin cuidados externos (con los beneficios en salud que esto conlleva), sin dejar de tener la compañía y la ayuda inmediata que llega mediante "el botón rojo'". La teleasistencia móvil, además, acompaña a sus usuarios y usuarias también fuera de casa, para que sean independientes y puedan realizar sus rutinas con tranquilidad y seguridad.

 

¿Cómo funciona la Teleasistencia? En función de la persona y sus necesidades, se puede recurrir a un tipo de Teleasistencia, u otra; no obstante, Cruz Roja dispone de cuatro grandes bloques en constante desarrollo: el autocuidado y prevención de 'Cuidate+', el servicio de localización 'LoPe', la 'Teleasistencia domiciliaria', y la 'Teleasistencia móvil: +Independencia'. Además, existe el servicio de aplicación móvil pensado para quienes, ante una emergencia, quieren contar con ayuda inmediata y localización con sólo hacer clic.

 

En todos ellos, la base fundamental es la misma: existe un pulsador que conecta directamente a la persona, desde cualquier estancia de la vivienda, con el personal de Cruz Roja. Puede llevarse colgado o en la muñeca, e incluso puede mojarse. En caso de emergencia, profesionales autorizados acceden al domicilio agilizando la atención y minimizando los daños. Además, es un servicio de compañía las 24 horas del día, los 365 días del año, e incluye contacto continuado, seguimiento, localización geográfica, recordatorio de medicación o citas médicas, unidad móvil e incluso custodia de llaves.

 

Tanto la tecnología utilizada, como el servicio que se presta están sujetas a normas UNE y auditorias, que buscan asegurar que cuando se necesite todo funcione. Cuando una persona que tiene la necesidad del servicio o un familiar necesita que Cruz Roja este ahí, es algo a lo que se presta especial atención en cualquier tecnología nueva para, llegado el caso, sacarle provecho sin correr riesgos derivados de un fallo de operatividad; en este sentido, la exigencia a la hora de adoptar cualquier cambio o nueva implantación es una máxima, algo que diferencia a la Teleasistencia de Cruz Roja de cualquier otro servicio homónimo del mercado, que puede incumplir estas condiciones.

La página web de Teleasistencia de Cruz Roja cuenta desde hace unas semanas con una versión accesible que permite a las personas ciegas, sordas o con dificultades visuales o auditivas acceder a toda la información del servicio.

 

La innovación tecnológica en medio de una pandemia. La pandemia desencadenó una serie de retos para las personas mayores, como poder acceder a información de calidad y adaptada. Las dificultades de contacto con el exterior (el contacto con familia y amistades, o actividades de la vida cotidiana como hacer la compra) y la distancia con el mundo digital como primera alternativa fueron dos de las barreras que Cruz Roja se propuso cerrar con urgencia. Para las personas mayores se desplegaron proyectos específicos como la virtualización del seguimiento mediante el Centro de Contacto y su servicio multicanal, la habilitación de una línea 900 para el apoyo psicológico, la adaptación del servicio de teleasistencia -incorporando en tiempo record termómetros digitales o pulsioxímetros inalámbricos para hacer el seguimiento de personas convalecientes y reducir el riesgo de contagio-, elaboración de guías y contenidos adaptados (desde el COVID, a cómo ayudar a una persona de tu vecindario, o configurar un Smartphone con acceso a Whatsapp).

Del mismo modo, no se dejó a un lado la mejora de las capacidades de Cruz Roja mediante la innovación habilitando un espacio de Open Data accesible a todo el mundo, o haciendo una inmersión en la tecnología de los asistentes de voz con la creación una skill específica sobre el COVID con contenidos adaptados para las personas mayores.