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Manuel López Camarena

El Yelmo de Mambrino

Manuel López Camarena


España en la agonía

09/06/2022

La tragedia socioeconómica y política que se cierne sobre España, y que se nos antoja a muchos que de esto entienden, -OCDE, Banco Central Europeo, Banco Mundial…- de características y repercusiones de futuro inconmensurables, o casi, está tomando forma de manera acelerada, como nos anuncian, y casi demuestran, fehacientemente, las previsiones y recortes, cada vez mayores, más negros y de mayor calado y capacidad de desestabilización. Y son tan malas que hasta el Banco de España, en los últimos años y en los meses más próximos a ¡ya!, ha dado la cara, con sus vaticinios, de manera valiente e inequívoca, exponiendo ante el Gobierno y el pueblo español, primero y último estadío a quien debe servir, una amenaza que debería hacernos reaccionar a todos o, cuando menos, a una  mayoría muy mayoritaria, encargada de poner la gobernación de España en las mejores manos, o en las menos malas. No vea el lector en esta presentación o entradilla sólo el deseo de que la fracasada coalición de gobierno abandone el poder, para ver de enderezar el caos en el que nos han metido las políticas y las locuras, auténticas y peligrosas como el estallido de una nueva pandemia o algo así, de Pedro Sánchez y su pandilla de ineptos.
Y es que si nos fijamos en la situación hay que valorar muchas situaciones, muchos vaticinios y muchas incapacidades que se nos van presentando poco a poco, pero que ante su seriedad, nos hacen temer un futuro próximo muy complicado. Y si no, díganme ustedes, díganme todos los politólogos, comentaristas de ocasión y aficionados a salir en los medios, especialmente la tele, incluidos en este bloque especímenes tan sesudos como algunos destacados integrantes de pogramas del corazón, el hígado y aún más abajo, que, V. G., mezclan, con mal gusto absoluto, los retozamientos de fulana con mengano con la situación global de España, distorsionando la realidad en más de un caso y más de dos. Y si no, sumen para formar un todo aproximado de los felices y sosegados que vivimos por aquí. Sánchez puede apuntarse ya la tomadura de pelo de las largas que le ha dado Bruselas al plan para abaratar el precio de la luz; la inflación no solo  domina al presidente Sánchez, sino que le amarga su auto éxito; en el Gobierno, los socios se pelean por casi todo, e IU rompe del todo, todo, todo, con Podemos; Sánchez, ¡otro éxito!, ya tiene la respuesta de Argelia por su coyunda con Mohamed VI de Marruecos, y no es otra que la ruptura total de relaciones comerciales y gasistas, sobre todo gasistas, con Argel, lo que nos llevará a calentarnos el próximo invierno con piconcillo. La tensión con Argelia, que castiga al pueblo español, que sí es un pueblo amigo, y la no menor con Marruecos, hace que España, su presencia moral y políticas, haya desaparecido en la mitad, al menos, del norte de África.
Visto esto, y más que hay, ya me dirán si España necesita, o no, un cambio presidencial, que no solo nos saque del desastre, sino que empiece a dar forma a este desorientado país. (Esto por no hablar  del lío del mal llamado Emérito, que digan lo que digan Sánchez y su Nene, a día de hoy podría venir con libertad y cosechando los aplausos que quisieran los suyos).