El Yelmo de Mambrino

Manuel López Caramena


COVID-19, ahora empieza lo 'bueno', con perdón

03/07/2020

A partir de ahora mismo es cuando hay que hacer números de verdad para ver y valorar si la crisis  del COVID-19, el puto y asesino bicho que nos está amargando este 2020 de nuestros pecaos, va medio bien, está medio controlada o, por el contrario, ha empezado a irse de las manos de los nuevos gestores, las consejerías de Salud de este desastre de Estado de las Autonomías, y amenaza con arrasar todo lo arrasable y dejar la era hispana más limpia que aquellas viejas eras, situadas siempre a  la salida de los pueblos,  tras que los chavales, los aprendices de gañan, le hubiesen pasado el enorme y punzante escobón al trozo empedrado en el que s realizaban las labores agrícolas de la trilla y siguientes.  Y es que a partir de estos días es cuando de verdad las gentes han comenzado a moverse, bien desde fuera de España hacia nosotros, de una a otra ciudad española, y hasta de Madrid al Cielo o de Tarrasa a Sabadell, que tampoco debe ser moco de pavo el veraneo en cualquiera de estas dos localidades citadas. Y con los movimientos humanos de verdad, muestra y anuncio inequívocos de lo que va a ser un  verano en España en ya veremos que Covidencia-19 entre unos y otros, será con lo que haya que confeccionar los planes y planos de actuación, porque, vamos a decirlo alto y claro de una vez, esto, todo, está siendo más impotencia, cachondeo y labor para no perder ni un solo voto,  que es de lo que, al final, se trata aunque no siempre se consiga. Y dicho así, que no es fácil encontrar otra fraseología a la vista de casos de aquí y de allá, es por lo que podemos, y debemos, contar dos o tres casos acaecidos aquí, en esta Ciudad Real de nuestros pecaos y de nuestros dolores, en la que nos ha tocado pasar gran parte de las vida.
Queja de un amigo íntimo: llevo sin poder ver a mi madre, de 90 años, desde que empezó la pandemia.  Me dicen en la residencia de la Junta que está bien, y yo me lo tengo que creer. Cuando salga, sí sale, no tendrá la más mínima referencia. Y yo, que soy infantil a veces, que creía que esto sólo pasaba en las residencias del PP de Madrid y no en las del PSOE en, verbi gratiae,  Castilla-La Mancha. Reúno varios testimonios, especialmente uno, de gentes, amigos que dudan y mucho, de cómo han muerto sus deudos durante esta crisis. Uno, hijo de una señora fallecida, me dice simplemente, Manolo, la han dejado morir. Lo que confirma que en todas partes cuecen habas y que el PSOE, al menos el de Castilla-La Mancha, Emiliano-Jesús, también ha sabido emplear aquel cruel término mórfico que indicaba el camino de los últimos momentos. El ejemplo que algunos políticos están dando en su gestión de la crisis clama al cielo. La permisividad cobarde del que sabe que si emplea, sea por la causa que sea, más rigor que el habitual en esta España permisiva y miedosa, le puede quitar votos en su carrera política, lleva a situaciones en que es la propia autoridad, o sus débilmente motivados brazos, los que ponen en riesgo a los ciudadanos que, por unas causas u otras, se ven inmersos y sobrepasados por masas de insensatos festejadores que no saben, no quieren saber, de respeto, solidaridad, prudencia, etc. Y hacen de su capa un  sayo, cuando lo que debían hacer era su propia mortaja, por si les  llegaba el COVID que ellos mismo, en su estupidez, llaman a gritos. Ejemplo de esto es un grupo de mecánicos, o alumnos, o profesores, de un céntrico colegio ciudadrealeño, que todos los días, forman peligrosa tertulia, sentados o de pié pero bien apretaditos, por supuesto sin mascarilla, y todo ello mientras numerosas personas van y vienen por el pasaje que han tomado como propio. Dos veces se ha llamado al 092, aparentemente sin respuesta inmediata.
Necesitamos mucho más rigor, más seriedad de gobierno y más seriedad de gestión, y dejar de perder tiempo y fuerzas en batallas de gays, lesbianas, ministras, ministros, banderas y gallardetes, prostituidos para unos e iluminados para otros.