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Antonio Herraiz

DESDE EL ALTO TAJO

Antonio Herraiz


Los hombres del tiempo

20/05/2022

Lo primero que supe de Mariano Medina fue por una canción de un grupo ochentero que llamaron Un pingüino en mi ascensor. Llevaban un órgano pequeño Casio de los que andaba por las casas en las que había jóvenes o adolescentes. Sobre todo, le echaban mucho morro, un desparpajo propio de aquella época. El tema en cuestión es Espiando a mi vecina, en la que el cantante del grupo maldice al meteorólogo cuando las nubes ocultan el sol y provocan que la vecina -que pervierte su mente- deje la piscina, se meta dentro de casa e impida que siga con el deleite. «No sé lo que me pasa, últimamente, no dejo de mirar a mi vecina de enfrente».
Mariano Medina fue uno de los primeros hombres del tiempo de la televisión que marcó tendencia. Estuvo más de 30 años, consiguió sección propia en el Telediario de TVE y los más antiguos del lugar y los que tenían tele en casa todavía le recuerdan. Después llegaron José Antonio Maldonado, que es quien en multitud de ocasiones me ha hablado de Mariano Medina, Paco Montesdeoca, Pilar Sanjurjo, hasta dar el salto a los modernos Mario Picazo, Roberto Brasero o Mónica López.
Yo de Medina no tengo recuerdos nítidos de sus apariciones en la pantalla de aquellos años. Se retiró en 1985 y, haciendo cálculos, cuando al mediodía empezaba el parte del tiempo estábamos en el colegio y, si era por la noche -que es cuando salía-, ya en la cama. El interés por la meteorología era práctico, sin más. Si llovía y te pillaba jugando a las chapas o a las canicas te subías a casa. Las predicciones importaban bien poco para chavales que ni siquiera habían llegado a los diez años. De este innovador, Maldonado me tiene contado que «enseñó a España lo que era un anticiclón y una borrasca, con un lenguaje adecuado para gente que no era entendida en cuestiones meteorológicas y con un formato que él se inventó porque no existía».
A Mariano Medina, el Ayuntamiento de Toledo y sus colegas de profesión -coordinados por la Agencia Estatal de Meteorología en Castilla-La Mancha- le están preparando un homenaje con motivo del centenario de su nacimiento. Lo de ponerle una calle con su nombre será también merecido, porque, además de ser pionero en lo suyo, nació en un pueblo toledano rayano con el Parque Nacional de Cabañeros -Las Ventas con Peña Aguilera- y murió en la capital regional.
Desde que Mariano Medina elevó la información meteorológica a una sección propia dentro del telediario o justo al acabar, ha sido una de los espacios más vistos. El panorama, como todo lo que tiene que ver con la información, ha cambiado con la irrupción de las redes sociales. Google o cualquiera de las aplicaciones que predicen el tiempo te ofrecen información inmediata, por horas, con perspectiva incluso de un par de semanas, que en esta segunda quincena de mayo pasa por saber si va seguir el calor asfixiante durante muchos días o se va a escapar alguna tormenta derivada del bochornazo.
De momento, nada ni nadie ha podido con los hombres del tiempo, como nada ni nadie ha logrado vencer a los canales tradicionales de comunicación. Y ahí está el talaverano Roberto Brasero, que será nombrado Hijo Predilecto de Castilla-La Mancha el Día de la Región. Brasero es otro innovador que ha conseguido, en buena medida, revolucionar la información meteorológica con un lenguaje divertido, sin tecnicismos y dirigido a esa mayoría que no tenemos ni idea de cómo se explican los fenómenos del tiempo. A lo más que llegamos es a comentar en el ascensor si hace frío o calor y, como ya no se coincide con los vecinos por la pandemia, ni eso.