La boca, espejo de pasiones humanas, en la muestra de Rodero

EFE
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"Con la boca abierta" es el título de la muestra que, a través de una selección personal de la autora de 63 fotografías realizadas a lo largo de sus cuatro décadas de carrera profesional, realiza un recorrido por los diferentes estados de ánimo.

La fotógrafa Cristina García Rodero, junto a varias de sus obras. - Foto: Luis Tejido (EFE)

La boca como espejo y reflejo de los pasiones y necesidades vitales de las personas desde que nacen hasta que mueren, protagoniza la exposición que le dedica la Sala Rekalde de Bilbao a la fotógrafa manchega Cristina García Rodero, Premio Nacional de Fotografía y considerada una de las creadoras españolas contemporáneas más importante del género.
"Con la boca abierta" es el título de la muestra que, a través de una selección personal de la autora de 63 fotografías realizadas a lo largo de sus cuatro décadas de carrera profesional, realiza un recorrido por los diferentes estados de ánimo que atraviesa el ser humano en su vida: alegría, placer, dolor, pena, llanto, carcajada, etc.
"Siempre me habían interesado los ojos y la cara de las personas porque creía que lo decían todo, hasta que me di cuenta, repasando las fotografías que había hecho a lo largo de mi carrera que la expresión de la boca refleja mejor que cualquier otra cosa, incluidos los ojos, las emociones de las personas. Así nació esta exposición", ha revelado en la presentación de la misma a los medios.
"Por la boca podemos ver el grito de dolor, el placer, el hambre, el canto, los deseos, la sensualidad, la sexualidad; en fin es un espejo real del ser humano", ha subrayado.
De talla menuda pero con una vitalidad y empuje desbordantes a sus 70 años y vestida completamente de rojo, el color del amor en la India, en el Día de los enamorados, García Rodero (Puertollano-Ciudad Real, 1949) resalta que en sus trabajos intenta contar una historia a través de las fotos que ha ido captando en sus 40 años de trabajo en distintos lugares de España y países del mundo.
"La fotografía me sirve como pretexto para hablar de la vida", afirma.
En la muestra de Bilbao aparecen imágenes captadas en festivales lúdicos y ceremonias religiosas "antiguas y nuevas" obtenidas en distintos lugares del mundo que ha visitado como Cuba, Haití, Portugal, Brasil, Colombia, Estados Unidos o Alemania, entre otros.
Aunque desde 2008 abandonó el blanco y negro y se pasó al color en formato digital al conseguir con él mejor definición en las escenas nocturnas, para esta exposición ha decidido que todas la fotografías se muestren en blanco y negro, incluidas las más recientes, ha apuntado.
Ha explicado que todas las imágenes las ha obtenido de forma "espontánea" ya que no le gusta preparar las escenas y que ese es uno de los principales motivos por los que en su obra aparecen mucho los niños y ha revelado que aunque no siempre viaja sola a los sitios donde realiza sus trabajos, prefiere hacerlo en solitario para evitar distracciones
Otro rasgo característico de la muestra dedicada en Bilbao es el predominio de mujeres en las imágenes ya que ha confesado que "me resulta más fácil relacionarme con ellas, tengo la sensibilidad de la mujer y puedo hablar con ellas de nuestros secretos, de nuestras vidas y no hay más interés que el meramente humano".
Cristina García Rodero, que acumula muchos de los grandes premios de fotografía nacionales e internacionales, como el World Press Photo en la categoría de Arte, el Planeta, El Fotopress, el PhotoEspaña o el Godó de Fotoperiodismo y las Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes y en el Trabajo, ha destacado que "siempre me he pagado mis viajes y mi trabajo, porque me gusta hacer lo que me da la gana y trabajar con libertad".
Aunque ha hecho de la fotografía su pasión y su profesión, García Rodero ha confesado llevar mal ser ella el objetivo de los fotógrafos que tratan de captar su imagen mientras recorre la exposición relatando detalles de cada foto, pero que aunque le hace sentir incómoda, les permite captarlau imagen porque "yo he hecho estas fotos porque me lo han permitido y ahora me toca a mi permitirlo para que puedan hacer su trabajo".
Ha comentado, por último, que para obtener las fotos que aparecen en la muestra no pidió permiso porque "están hechas en la calle. Cuando se trata de retratar algo más íntimo si pido permiso porque soy consciente de que en el momento en que lo pides las cosas cambian".