La soledad de las alumnas ante la EvAU

Diego Farto
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Tres jóvenes que se preparan para el acceso a la universidad revelan cómo se organizan para estudiar

La soledad de las alumnas ante la EvAU - Foto: Rueda Villaverde

Organizar el tiempo es la clave para los estudiantes de segundo de bachillerato que del 6 al 8 de julio deberán realizar las pruebas de Evaluación de Acceso a la Universidad (EvAU), un trance que puede condicionar sus estudios en los próximos años y su futuro profesional.
Elena Castillejo, alumna del Instituto Santa María de Alarcos, donde ha seguido la rama de Ciencias Sociales y Humanidades, se muestra muy satisfecha con la preparación que ha llevado hasta ahora. «Por suerte siempre he sido muy organizada y muy persistente, de modo que me ha sido muy fácil seguir mi línea». Así se ha impuesto un horario de estudio desde las nueve de la mañana hasta las dos de la tarde, que luego amplía con un par de horas más por la tarde.
Castillejo, que aspira a entrar en el doble grado de Historia e Historia del Arte de la Facultad de Letras de Ciudad Real, tiene especial respeto por materias como el inglés, «no se me da muy bien», admite, e Historia del Arte, «por la amplitud del temario». Por el contrario, la nota de corte bastante baja, no es una de sus preocupaciones, puesto que en estos estudios es bastante accesible y ella llega con un buen expediente académico a sus espaldas. 
La soledad de las alumnas ante la EvAULa soledad de las alumnas ante la EvAU - Foto: Rueda VillaverdePor otro lado, la joven se muestra satisfecha con el apoyo que ha recibido en su instituto, «he tenido la suerte de que los profesores han sido bastante atentos y si he tenido alguna duda me la han resuelto».
También el centro ha organizado clases de tutoría para que los alumnos repasen los temas más importantes y trasladen sus dudas a los profesores. En el Instituto Santa María de Alarcos estas sesiones concluyeron el pasado miércoles.
A pesar de estas ayudas, que también se han programado en otros centros, los alumnos se enfrentan a la necesidad de autoorganizarse del modo que mejor puedan para avanzar en este repaso de todo lo estudiado durante el curso. Lucía Castellanos, que acaba de concluir el Bachillerato de Artes en la Escuela de Arte Pedro Almodóvar, ha preferido «intercalar las asignaturas que me resultan más amenas con las que son más difíciles», una forma de ir compensando los momentos que requieren más concentración con otros en los que se puede encontrar más cómoda.
La soledad de las alumnas ante la EvAULa soledad de las alumnas ante la EvAU - Foto: Rueda VillaverdeLa joven reconoce que durante estos días de estudio ha tenido que hacer frente a algunas dudas, que normalmente ha resuelto «consultando a algún compañero o la profesor».
Para Castellanos la prueba es todo un reto, puesto que las dos carreras entre la que duda para orientar su futuro, Comunicación Audiovisual y Estudios Asiáticos tuvieron el año pasado un nota de corte considerable, un 9,9 la primera y un 8,9 la segunda, por lo que afronta las pruebas del próximo mes con el reto de «alcanzar la nota más alta posible».
Otra estudiante de la Escuela de Arte, Esperanza Baringo, prefiere un sistema intensivo para repartir su tiempo, «estoy trabajando varias asignaturas a la vez, por la mañana una y por la tarde otra», siempre las mismas materias durante una semana. Al cabo de siete días es cuando se centra en nuevos temarios.
Sin embargo, para esta joven la cuarentena a causa del coronavirus le ha impedido acudir a la Biblioteca Pública del Estado, de la que es usuaria habitual. Al menos, con el confinamiento se ha ampliado el tiempo para estudiar. «Llevo desde los últimos días de mayo, prácticamente un mes».
Baringo tiene como objetivo estudiar Restauración Artística o Bellas Artes, que en el caso de la Facultad de Granada, donde le gustaría realizar esta carrera, tuvo el curso pasado una nota de corte de 8,7 puntos.
Para la joven, la mayor dificultad, más que una asignatura u otra es el hecho de tener que estudiar una gran cantidad de contenidos, «prácticamente ha sido empezar desde el principio otra vez», explica la estudiante.
Esperanza Baringo se ha mantenido este tiempo en contacto  con sus compañeros, tanto a través de las clases de repaso organizadas en su centro, como a través de los grupos de redes sociales, lo que también le ha servido en ocasiones para resolver algunas dudas. 
Estas tres jóvenes, como el resto de los 2.251 estudiantes de Bachillerato que se disponen a afrontar estas pruebas en la provincia de Ciudad Real, cuenta ya los días hasta que el próximo 6 de julio se enfrenten a las primeras preguntas.