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Javier López

NUEVO SURCO

Javier López


‘Es la energía, estúpido’

08/06/2022

En 1992, durante la campaña electoral de las elecciones USA, se popularizó la frase 'Es la economía, estúpido' para significar donde había que poner el foco de manera absolutamente prioritaria a la hora de captar el voto. Bill Clinton se llevó el gato al agua frente a George H. W. Bush. Se llevó el gato al agua  porque proyectó toda su campaña sobre las necesidades más cotidianas de los ciudadanos, es decir, el bolsillo. En estos días, y especialmente tras la guerra de Ucrania, Europa está en una encrucijada, -podríamos decir que de signo energético,- en la que nos jugamos una buena porción de nuestro futuro, y España tiene mucho que decir hasta el punto de que si lo sabemos hacer bien nos podemos y nos debemos convertir en una gran potencia energética de las nuevas energías del futuro más inmediato. Lo económico tendrá una vinculación radical con la transición energética que se anuncia, por eso hay que decir hoy: 'Es la energía, estúpido'.
Días atrás estuve en el Parlamento Europeo con un grupo de periodistas vinculados todos a la temática de la España Vaciada y la despoblación en unas jornadas sobre la crisis energética, bajo cobertura de Next Educación de Manuel Campo Vidal, y con la eurodiputada española Susana Solís como anfitriona.  Me llamó la atención que todos queríamos 'arrimar el ascua a nuestra sardina' y hablar sobre el acuciante problema de la despoblación en nuestro país.  Y todos terminamos por darnos cuenta que la energía, y lo que se ventila estos días en las instituciones europeas en relación con el asunto, determinará en gran medida el futuro, también de nuestros pueblos, y no solamente por el famoso reparto, más o menos adecuado, de los fondos europeos con las partidas destinadas a los ámbitos rurales.
La Unión Europea quiere descarbonizar totalmente la economía para el 2050. Objetivo ambicioso (¿será posible?), con una estrategia gradual que nos tendría que llevar a una reducción de más del cincuenta por ciento de los gases de efecto invernadero en 2030. Mucho trabajo para muy poco tiempo. Veremos si los plazos se cumplen y las metas se alcanzan, aún con todos los matices y las excepciones que haya que establecer. Sin embargo, el horizonte pasa irremediablemente por apostar a  tope por las renovables, el hidrogeno verde, los biocombustibles. España tiene una gran baza,  y no solamente por el uso energético de nuestro abundante sol. Es el tren que no podemos perder para convertirnos en la gran potencia europea en la generación de energías alternativas. Al final esta será la locomotora que tirará de toda la actividad económica.
Lo solar, lo eólico, el hidrogeno y el biometano están llamados a sustituir en un proceso progresivo e inexorable al petróleo y al gas, un proceso que se ha acelerado con la convulsión de Ucrania y la necesidad urgente de aminorar la excesiva dependencia que algunos países de la UE tienen de Rusia en materia energética. Sin embargo, y mirando al mundo rural, surgen problemas no del todo resueltos y que están ahora en plena efervescencia. Veamos el asunto de las placas solares y su incidencia en el vaciamiento del mundo rural. 'Pan para hoy y hambre para mañana', dicen algunos, si se implantan en grandes espacios, sin respetar el territorio, incluso eliminando superficie agraria, como están haciendo muchos propietarios a los que les sale más rentable eliminar el cultivo y alquilar o vender ese espacio para la instalación de placas solares. Podemos convertir el boom de las placas solares en algo similar a lo que ocurrió con la construcción en las zonas costeras en los años del desarrollismo o más recientemente en la época de la burbuja inmobiliaria. De manera que no todo es oro lo que reluce ni la tendencia positiva hacia la implantación de las energías renovables carece de aristas importantes.
Pero sí: es la energía lo que determinará nuestro futuro y lo que puede hacer que España tire para adelante o nos quedemos rezagados como ha ocurrido en otros momentos de nuestra historia. Lo estamos viendo estos días de una forma bastante cruda con unos precios disparados que están generando una mochila inasumible para hogares y empresas, algo así como si nos llegara a resultar prohibitivo, por el precio, tomar un litro de agua al día. La energía es el agua de toda la actividad económica de un país. Por eso, mientras aquí seguimos con nuestros eternos dimes y diretes, desde Europa hay una llamada que nos está indicando una oportunidad única.