Las farmaceúticas fomentan la formación del personal médico

Javier D. Bazaga (SPC)
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Las compañías adheridas al Código de Buenas Prácticas de Farmaindustria publican por cuarto año consecutivo la cifra de ayudas a los agentes del sector para acudir a reuniones y congresos que en 2018 se ha situado en 118 millones de euros

Las farmaceúticas ayuda a la evolución del personal médico - Foto: FLICKR

Formación continuada y de calidad, apuesta por la innovación, experiencia clínica, o compartir conocimientos. Son algunos de los beneficios que obtienen los profesionales médicos nacionales a través de las reuniones y congresos científicos a los que asisten cada año gracias a las ayudas que les otorga la industria farmacéutica asentada en España, que el año pasado se elevaron a 118 millones de euros. Del mismo modo, las organizaciones sanitarias responsables de la puesta en marcha de este tipo de encuentros contaron con un apoyo de 98,5 millones de euros.
Es el cuarto año consecutivo en el que las compañías del sector del medicamento publican estas colaboraciones en investigación y formación médica, y que constituyen uno de los pilares esenciales de la I+D farmacéutica del país, y de la calidad de la prestación sanitaria en España.
Tanto es así que, desde Farmaindustria, aseguran que la colaboración entre las compañías y los expertos y las organizaciones sanitarias se basa en su «legítima necesidad». "La interacción entre ambos colectivos reporta importantes beneficios en una doble dirección: por un lado posibilita la actualización y la mejora de los conocimientos y habilidades de los profesionales sanitarios; y por el otro, permite que las empresas puedan servirse del conocimiento y valor que estos aportan". Y todo con el objetivo «prioritario» de poner al alcance de los pacientes la innovación médica.
Esta publicación forma parte de la apuesta que mantiene la industria por la transparencia desde la creación en el año 2002 del Sistema de Autorregulación, que fiscaliza las relaciones entre compañías y organizaciones y profesionales sanitarios para introducir rigor, objetividad e independencia, lo que evita la competencia desleal entre las empresas, y con el que además se pretende "prevenir conflictos de intereses y generar confianza en la sociedad sobre la importancia de estas relaciones", según afirman desde la organización.
Tanto es así, que desde ese año «la apuesta por la transparencia ha sido constante», y destacan, entre otras medidas, «la publicación de las resoluciones y mediaciones derivadas de casos que precisaban ser sancionados o corregidos, la publicación de las colaboraciones con las organizaciones de pacientes y, desde 2016, la de las colaboraciones con organizaciones y profesionales sanitarios», de modo que a partir de 2018, España se convirtió en el primer país europeo con un modelo de autorregulación que publica el total de los datos de manera individualizada.

A la vanguardia

Las transferencias económicas en el capítulo de investigación responden al progresivo cambio en el modelo de I+D cada vez más abierto y colaborativo. En el caso de España -en el que el sector farmacéutico es líder en I+D industrial, con 1.147 millones de euros de inversión anual (datos de 2017) y representa más del 20 por ciento del total en este ámbito en el conjunto de sectores-, casi la mitad de la inversión (el 47,2 por ciento) se destina a contratos de investigación extramuros, fundamentalmente con entidades de carácter público (centros de investigación, hospitales y universidades), lo que convierte a la industria farmacéutica en la gran impulsora de la investigación pública.
Los datos relativos a las colaboraciones en I+D se publican por cada laboratorio sin distinguir entre entidades y expertos sanitarios. Es el único concepto que ve la luz sin desagregar, dado que podría afectar a aspectos ligados a competencia. No obstante, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) cuelga en su web el Registro Español de Ensayos Clínicos (REEC), con información de cada proyecto en marcha y sus promotores.
Este esfuerzo ha sido una de las claves que ha permitido situar a España, en los últimos años, "entre los Estados europeos con mejores condiciones de toda la UE para acoger investigación clínica, sobre todo en sus primeras fases, cada vez más complejas y costosas", destacan.