Una segunda vida para el Solar Impulse

Ana Pobes
-

La aeronave, con 72 metros de envergadura, no necesita piloto y puede mantenerse en el aire durante meses solo con energía solar

Una segunda vida para el Solar Impulse

Con 72 metros de envergadura, podrá mantenerse en vuelo durante meses sin piloto y sin necesidad de recargar sus baterías, únicamente con energía solar. Se trata de la primera nave no tripulada, que bajo la denominación de Solar Impulse, dio la vuelta al mundo, y ahora Skydweller trabaja en darle una segunda vida. Y lo hará, en Castilla-La Mancha, donde de momento ha construido un hangar provisional de más de 4.500 metros cuadrados para su ensamblaje en el aeropuerto de Albacete y en los próximos meses llegará a Valdepeñas. Sin duda, será «un momento de alegría para toda la plantilla de la compañía estadounidense pero también para Castilla-La Mancha», comentó el director de operaciones, Sebastien Renouard.  
«Somos un pseudo satélite de media-altitud capaz de llevar cargas pesadas a larga distancia con permanencia indefinida sobre su objetivo». Una «enorme» ventaja «competitiva», reconoció Renouard, ya que «no hay límite para volar, solo con sol. Y hay sol en todo el mundo», argumentó al tiempo que recordó que será en Valdepeñas donde «tendrá su producción de operaciones de vuelo». Así, durante su intervención,  Renouard detalló algunas de las prestaciones de esta aeronave. Entre ellas, las enfocadas al sector gubernamental, que «serán una prioridad absoluta», para luchar, por ejemplo, contra los incendios forestales, los desastres naturales e industriales, el narcotráfico, la inmigración o el control de fronteras, entre otros muchos aspectos.  «Con este avión podemos quedarnos encima de la zona y dar información a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad», añadió el director de operaciones de la compañía estadounidense. Pero también tiene su aplicación en el mundo de las telecomunicaciones, «si un desastre aparece, esta aeronave es una antena, es decir, una red de comunicación en el cielo que puede alcanzar hasta aproximadamente cien kilómetros de radio».
Y todo ello, insistió, será una realidad de la mano de Skydweller, y que conllevará, declaró, «una repercusión global en la economía y en la tecnología española, pero también a nivel internacional en lugares como Estados Unidos, un primer mercado, en África y en Europa, entre otros muchos». Y lo hará con sello manchego, por lo que agradeció al Gobierno regional y central su apoyo, incluido también el económico a través de ayudas, por lo que confió en que España, país donde se está desarrollando el proyecto, «sea uno de los primeros clientes».