Ciudad Real, una de las provincias con más alumnos de religión

Hilario L. Muñoz
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La delegación de Educación de la Diócesis señala que la Lomloe provocará una menor elección de la asignatura el próximo curso

Ciudad Real, una de las provincias con más alumnos de religión - Foto: RUEDA VILLAVERDE

Ciudad Real sigue siendo, un curso más, una de las provincias de España donde más estudiantes eligen religión católica como asignatura. En concreto, hay más de 17 puntos de diferencia respecto a la media nacional, donde el 60,9 por ciento de los alumnos eligen dar religión en clase. En los centros ciudadrealeños optan por la asignatura el 78,4 por ciento de los estudiantes, en unos datos provinciales donde no se contabiliza el Bachillerato, considerado como una asignatura más a elegir entre cuatro disponibles.

Las cifras fueron aportadas a La Tribuna por el delegado diocesano para Educación en Ciudad Real, Pablo Rodríguez, quien recordó que tras los números hay dos claves, «los padres», que son los encargados de elegir en las primeras etapas educativas, y «luego los profesores de religión». Hay 208 en la provincia y de su labor depende que los estudiantes elijan la asignatura en otras etapas educativas, por ejemplo en ESO, donde hay estudiantes que arrastran a otros a la clase, «según su experiencia con el profesor en el centro».

Las cifras del curso 2021-22 son muy similares a las que se han producido en años anteriores, siempre rondando el 80 por ciento, aunque hay una caída de dos puntos respecto a las del curso pasado, algo más que la media registrada en el conjunto del país. Es una fluctuación que ya se ha producido en cursos anteriores y el 78 por ciento está en la media de los últimos cinco cursos.

«Lo más significativo es que baja dos puntos en Infantil y que el porcentaje es más bajo que en Primaria», explicó Rodríguez. Se trata de un dato que puede justificarse por las Catequesis, que comienzan a mediados de la etapa de Primaria, señaló el delegado. Hay preocupación, eso sí, por la caída del número de estudiantes más jóvenes. Igualmente, recordó la diferencia entre Primaria y Secundaria, donde los alumnos se suelen desvincular más de la Iglesia, sin acudir a Catequesis, que de la clase de religión.

Los datos nacionales que ponía sobre la mesa la Conferencia Episcopal cuentan con variaciones muy grandes entre comunidades, con Cataluña o zonas del País Vasco, donde apenas se matricula el 15 por ciento de los estudiantes en religión. En el caso de la Diócesis de Ciudad Real hay una diferencia muy significativa entre la media de los centros públicos, 74,4 por ciento este curso y la de los concertados, 98,4 por ciento.

Desde la delegación se apuntó que existe inquietud por lo que puede suponer la futura ley educativa para la asignatura, ya que dejará de contar para la nota, será evaluable, pero no afectará ni en la selectividad, en Bachillerato, ni para la elección de ciclos profesionales en ESO. El hecho de que no sea computable puede hacer que los estudiantes opten por otra asignatura, principalmente a partir de ESO, no tanto en Primaria o en Infantil, donde solo hay alternativa a esta asignatura.

De cara a los cambios normativos de la Lomloe, Rodríguez apuntó que ya han celebrado un encuentro con la Conferencia Episcopal para conocer cómo afectará al desarrollo de las clases, pero siguen pendientes de conocer los decretos regionales, donde se señalarán los horarios de la asignatura. En este sentido, la nueva ley da una hora de religión en todos los cursos en el plano nacional y los profesores confían en que se mantengan en Castilla-La Mancha la distribución actual con «hora y media en Infantil y Primaria», las dos horas en primero de ESO y la hora en segundo y cuarto, así como que toda la religión, con dos horas a la semana, se mantenga en primero de Bachillerato, dejando el segundo curso sin estas clases. «Esperamos que se mantenga y no baje el número de alumnos», dijo Rodríguez. La sensación es de «incertidumbre» porque sin horarios es difícil realizar las programaciones.