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"Nos hemos valido de la autonomía como acelerador histórico"

Pilar Muñoz
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José María Barreda publica sus memorias bajo el epígrafe 'Historia vivida, historia construida'. Este jueves presenta el libro en el Ateneo de Madrid

Barreda: «Hemos usado la autonomía como acelerador histórico» - Foto: Rueda Villaverde

Es uno de los padres fundadores de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, región en la que lo ha sido todo: consejero, presidente de las Cortes, vicepresidente y, por último, presidente entre 2004 y 2011. No obstante, José María Barreda (Ciudad Real, 1953) siempre ha dicho que él estaba en política, pero que era un profesor de Historia, profesión a la que volvió en sus últimos años de trayectoria profesional en la universidad que ayudó a crear. Su vida privada y pública con su mujer, la exdiputada nacional socialista Clementina Díez de Baldeón, han ido en paralelo. Su hija nació el año de la Constitución y su hijo en las primeras elecciones autonómicas. Ahora, ya jubilado, publica sus memorias o, lo que es lo mismo, la historia de los últimos cuarenta años de esta tierra y algunos más de la suya. Este jueves presenta su libro Historia vivida, historia construida, editado por Almud Ediciones, en el Ateneo de Madrid con padrinos de altura: la ministra portavoz, Isabel Rodríguez; el presidente del Patronato del Teatro Real, Gregorio Marañón; y Miguel Barroso, miembro del consejo de administración del Grupo Prisa al que conoce de la infancia, de los Marianistas en Ciudad Real. El libro está prorrogado por el catedrático de Historia Contemporánea, Sisinio Pérez Garzón, y el epílogo lo firma Isabel Rodríguez, que se estrenó como portavoz en el Gobierno de José María Barreda.

El título del libro, Historia vivida, historia construida', invita a la lectura. ¿Qué ha querido contar?
Es una reflexión sobre el concepto de la historia. Por una parte, cuento mis experiencias, la historia que he vivido y protagonizado junto a otras muchas personas y por otra, la historia construida como faceta de historiador. Mezclo en el título la condición de político y de historiador, una persona que es profesor de historia contemporánea, pero que ha estado en la política durante muchos años. El título sintetiza la doble condición. Al mismo tiempo, hago unas consideraciones metodológicas sobre el propio concepto de historia.

¿En qué sentido?
Ahora está muy de moda el concepto de memoria histórica y hago algunas consideraciones acerca de la relación que hay entre la memoria y la historia. Lógicamente, en un caso todo es muy subjetivo y en el otro tratas de objetivar más la realidad.

En Castilla-La Mancha estaba todo por hacer. ¿Dónde cree que ha sido más útil en la edificación de esta región?
Cuando se celebraron las primeras elecciones democráticas en Castilla-La Mancha todo estaba por hacer, nadie se había manifestado reivindicando la autonomía política, nos vino dada por el desarrollo del título VIII de la Constitución. Cuando se formó el primer gobierno todo estaba por decidir: cuál iba a ser la capital de la región, la sede de las instituciones, cómo se iba a organizar el entramado jurídico institucional de la propia comunidad autónoma y cómo íbamos a poner en marcha servicios que para nosotros resultaban imprescindibles, como en mi caso era la universidad.

¿Es una de sus mayores aportaciones?
Tal vez haya sido una de mis contribuciones más importante a la cohesión de la propia región y al mismo tiempo a dar un salto cualitativo en la sociología regional, porque conseguimos pasar en una sola generación de padres y madres que no eran universitarios y de abuelos y abuelas en muchos casos analfabetos a hijos e hijas universitarios. Estas transformaciones son las que cambian una sociedad a largo plazo. Es una reforma muy importante. Haber sido partícipe en esa transformación me llena de orgullo.

¿Qué destaca de ese periodo?
Lo más significativo es que hemos utilizado la autonomía política como un acelerador histórico.En muy poco tiempo hicimos muchas cosas y supimos aprovechar tres circunstancias a las que califico de trilogía reformista, que son la democracia en España, reflejada en la Constitución de 1978, la autonomía política en Castilla-La Mancha consecuencia del título VIII de la Carta Magna y de nuestro propio estatuto de Autonomía y la incorporación a Europa, de la que nos hemos podido beneficiar con los fondos estructurales y FEDER. La convergencia de estas tres circunstancias nos ha permitido dar un salto cualitativo hacia delante espectacular y hemos tenido la capacidad de haber sabido aprovechar esta coyuntura para dar un impulso al desarrollo de nuestra tierra. 

Educación, sanidad y cultura, ¿han sido los caballos de batalla?
Castilla-La Mancha era una región que paradójicamente estando en el centro de la Península estaba abandonada porque tenía malas comunicaciones y pocos y deficientes servicios. Se habló mucho de los déficits de Castilla-La Mancha, pero los más graves y sangrantes que teníamos eran los de educación, faltaban colegios, escuelas, institutos y universidad. En los años en los que formé parte del gobierno ese déficit se superó porque invertimos en Educación más de lo que se había invertido jamás en estas tierras. Lo mismo podemos decir en Sanidad. Era muy deficiente, faltaban hospitales, centros de salud, especialidades, tecnología. Durante aquellos años no sólo contratamos a 10.000 sanitarios, sino que hicimos unas inversiones espectaculares. Creo que he sido el único presidente que ha inaugurado tres hospitales, lo que pone de manifiesto el esfuerzo que hicimos. En Cultura también se hizo mucho. Para la recuperación del patrimonio hicimos algo que fue novedoso y que luego nos imitaron el resto de las comunidades: firmar un convenio con la Iglesia Católica habida cuenta de que buena parte de nuestro patrimonio histórico-artístico era propiedad de la Iglesia. Siendo consejero de Cultura firmé un convenio con los representantes de los obispos para este menester y a partir de ese momento desarrollamos una campaña de rehabilitación que fue muy espectacular, aunque no nos limitamos evidentemente al patrimonio eclesiástico. Hicimos un esfuerzo de rehabilitación muy importante. La Ley de Parques Arqueológicos fue igualmente importante para preservar y garantizar su futuro.

Ahora se cumplen 30 años de la Alta Velocidad, ¿qué nos puede decir?
En materia de comunicaciones se ha hecho muchísimo. El hecho de que todas las capitales de la región y Puertollano tengan estación y parada de AVE era y es importantísimo. En el discurso de investidura de presidente asumí el compromiso de que cuando acabara el 90% de la población de Castilla-La Mancha estaría a menos de 15 minutos de una autovía y una autopista y he de decir que cumplí el compromiso.

En sus años en la política ha habido momentos felices y sinsabores, ¿cuál ha sido el peor?
El más duro fue el incendio de Guadalajara. Un accidente terrible que costó la vida a muchas personas. La utilización que se quiso hacer de aquel accidente me produjo verdadera tristeza.No había derecho que se hiciera sufrir tanto a los funcionarios y bomberos que se habían comportado casi heroicamente solo para dañar al gobierno y obtener réditos electorales. La Audiencia de Guadalajara les exoneró de toda responsabilidad, condenando a quienes habían hecho la barbacoa, pero entretanto fueron años de sufrimiento.

En su libro repasa la historia y ...
No paso factura a nadie. Es un ejercicio de memoria y de reivindicación de una obra colectiva que nos permitió dar un salto cualitativo hacia delante con gente muy comprometida y válida. El principal protagonista fue el presidente José Bono, con el que formé equipo desde el primer momento. 

El primer capítulo, Hijo de vencedores, compañero de vencidos, ya dice mucho de José María Barreda...
En este capítulo explico el proceso de toma de conciencia política ideológica de una persona que nace en el seno de familia conservadora, pero por diversas circunstancias e influencias, entre otras, la de unos Marianistas progresistas que tuve al final del Bachillerato y en el Preuniversitario, me hizo tomar partido por otra opción de la que parecería hubiera sido natural por mi parte.