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Un mercado local de artesanía

Escolástico González
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González señala que "la idea de destino de los viejos silos de trigo tiene que ser capaz de generar recursos propios y crear una nueva actividad económica y laboral"

Un mercado local de artesanía - Foto: Ion Echeveste

Escasos son los edificios procedentes del patrimonio industrial en la ciudad porque escasa ha sido la actividad a lo largo de su historia, no obstante, mantener en pie los existentes y destinarlos a una nueva actividad es dejar la huella de nuestro pasado. El secreto, para mantenerlos vivos, es hacerlo de forma sostenible y que no sean una rémora para las arcas públicas municipales o autonómicas.

Los silos del trigo. Desde la Puerta de Granada y en dirección a Miguelturra se levantan desde el año 1960 los dos viejos silos del Senpa en Ciudad Real, junto a lo que fueron en su día las vías del ferrocarril procedentes de Alcázar de San Juan con destino a Extremadura. Es un espacio, el de estos viejos edificios de almacén del trigo, que está a escasos metros de la nueva puerta de entrada a la capital, el AVE, y que se ha quedado dentro del ensanche de la ciudad, al lado del conservatorio de música y a pocos metros del futuro auditorio. Cerrados industrialmente desde finales de la década de los ochenta, con una estética característica de la arquitectura industrial del momento, en la actualidad no tienen un uso específico ni útil para la vida local desde hace 33 años.

Su próximo destino. La restauración supone una inversión importante y su mantenimiento, a lo largo de los años, un desembolso periódico adicional a la amortización, que, junto con la carga de recursos humanos para su gestión, lastran cualquier iniciativa que consista en dedicarlo a una actividad donde, todo, tenga que ser con cargo al presupuesto municipal. Cambiarlos de sitio no es posible, dejarlos cerrados y sin uso es un deterioro para el entorno, y meter la piqueta para convertirlos en vivienda sería poco prudente, es por ello, que, la actividad o idea para su restauración y conservación tiene que ser sostenible en el tiempo.

La idea de destino del edificio, además de servir para conservarlo y salvaguardar el patrimonio industrial, tiene que ser capaz de generar recursos propios y crear una nueva actividad económica y laboral. Se trata de aportar una idea que contribuya a la economía local, creando puestos de trabajo directos y generando recursos suficientes para contribuir a su mantenimiento y conservación.

Un mercado para la artesanía provincial. El oficio artesano, en cualquiera de sus variantes: herrería, forja, madera, barro, mimbre, esparto, agrícola, cinegético, hilatura, alimentación, juguetes, marroquinería, piel, encuadernación, etc., incluso los destinados a la alimentación y gastronomía tradicional y artesana se ven amenazados y no tienen continuidad por la falta de oportunidades. Es habitual encontrarse a los artesanos agrupados en ferias ambulantes como nómadas de mercado en mercado buscando proyectar trabajo.

La falta de visibilidad que tienen los artesanos, la dificultad de su promoción, los costes de abordar en solitario un proyecto emprendedor, la falta de masa de público para generar una demanda hace que, la mayoría de ellos, trabajen en su casa o en pequeños espacios dispersos y encuentren dificultad para dar salida a sus productos.

Agruparlos en un solo punto estable y permanente facilita la gestión, la promoción y el marketing, y contribuye, mediante la oferta conjunta, a un efecto llamada de público y potenciales compradores, facilitando la difusión y divulgación.

Crear un mercado provincial de artesanía es crear un producto tangible que permita la continuidad de actividades económicas en riesgo de desaparición, un lugar donde tengan visibilidad y donde actividades paralelas a la propia artesanía complementen la actividad comercial, pero, al mismo tiempo, es crear también un centro de atracción para turistas y visitantes a la ciudad. Se trata, en definitiva, de convertir los viejos silos del Senpa para almacén del trigo en un lugar donde los profesionales artesanos encuentren un espacio común para vender sus creaciones, al mismo tiempo que se pueden aprovechar las sinergias del grupo.

El lugar y espacio actual de los silos es idóneo para crear un mercado tradicional y con sabor vintage, donde, además de las ventas de los productos artesanos, se puedan desarrollar también las labores de formación e impartición de cursos profesionales y talleres de cara al público. Un mercado permanente donde cada artesano cuente con un espacio propio y diferenciado para mostrar sus creaciones y, al mismo tiempo, con un espacio común para las actividades complementarias. De esta forma, la formación y los talleres se convierten en una actividad más para dar continuidad al oficio y ayudar a la economía de sus ocupantes.

La artesanía como un reclamo turístico. Un mercado artesano es un reclamo al mismo tiempo turístico para promocionar la ciudad y provincia en puntos cercanos con conexión en AVE, donde resulte atractivo venir a Ciudad Real para visitar el mercado de artesanía local y provincial. 'Visite el mercado de artesanía en Ciudad Real', 'Viaje a Ciudad Real y conozca su mercado de artesanía provincial donde encontrará…'. Un lugar donde los grupos que vienen a visitar la ciudad, además de la visita a la Catedral y al reloj carrillón de la plaza Mayor puedan encontrar un comercio local propio y diferenciado.

Un nuevo modelo de comercio. Disponer de un local y espacio propio, con una cuota de mantenimiento asequible, a cambio de una promoción conjunta con todos los artesanos, impartir formación, cursos, talleres ciudadanos y al mismo tiempo vender los productos, es ofrecer una garantía de éxito a los profesionales artesanos y al mismo tiempo garantizar la sostenibilidad del espacio recuperado rentabilizando la inversión. Pero también, como no, un mercado provincial de la artesanía puede generar una demanda de visitantes a la ciudad que contribuya a otras actividades económicas de tipo hotelero o gastronómicas. El éxito es la diferenciación.