La barrera de los 80 años

Hilario L. Muñoz
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La provincia de Ciudad Real supera por primera vez las 22.000 solicitudes tras aumentar un 2,6 por ciento en solo tres meses

Residencia de mayores de la provincia de Ciudad Real - Foto: Rueda Villaverde

La presente legislatura mantiene los elementos claves de la ley de dependencia que se asentaron en los últimos cuatro años. Así se desprende de los primeros datos hechos públicos por la Consejería de Bienestar Social a través de su web y que hacen referencia al cierre del pasado mes de septiembre. En ellos se observa un incremento de las solicitudes, hasta el punto en que la provincia supera por primera vez las 22.000 activas tras aumentar un 2,6 por ciento en solo tres meses, desde junio. Del mismo modo siguen cayendo las ayudas económicas en favor al servicio y la distribución de los usuarios sigue dirigida hacia la atención de las personas mayores, con poca incidencia de jóvenes.
En este último caso se encuadra la situación en que más de la mitad de los beneficiarios de la ayuda a la dependencia en la provincia, el 58,2 por ciento. Son 9.059 usuarios de los 15.560 que hay en el sistema de la provincia. El dato es similar al que se da en toda Castilla-La Mancha, donde la ayuda a los dependientes se centra en las personas más mayores. En concreto, de los 60.480 beneficiarios que hay en la región, 36.429 superan esa edad.  
En la pirámide de beneficiarios siguen por orden de importancia las personas entre los 65 y los 79 años, con 2.996 usuarios, el 19,2 por ciento, aunque seguidos muy de cerca por los beneficiarios en edad laboral, entre los 19 y los 64 años, con 2.907 beneficiarios. Menores solo hay 598 personas, de los que 27 tienen menos de tres años.
Una segunda característica de la dependencia en la provincia y en la región es que tiene rostro de mujer. El 66,9 por ciento de los usuarios es mujer y en esta estadística es clave que son más las féminas en edad de jubilación, ya que suponen el 75 por ciento de las beneficiarias mayores de 80 años y el 68 por ciento tiene entre 65 y 79 años. Mientras, las mujeres reducen su número antes de los 65, donde son el 36,7 por ciento de los menores de 18 años y el mismo porcentaje entre los ciudadrealeños adultos. Se trata de una muestra del envejecimiento y la brecha de género que hay en la región.
En el documento con las cifras hasta el cierre del tercer trimestre se destaca la situación de los 113 ciudadrealeños menores de cinco años y se especifica la atención que se oferta a estos usuarios. En este sentido desde la Junta de Comunidades se les oferta a un total de 51 menores actuaciones dirigidas a la prevención de la dependencia y promoción de la autonomía personal. Además, hay otros 52 beneficiarios de una prestación económica y que está vinculada al pago de algún servicio. Por último 58 jóvenes más cuentan con un apoyo económico para que sus familiares se ocupen de ellos. Esta última ayuda es clave, ya que se trata de la que más baja cada año. En total hay 161 ayudas, por lo que hay menores que reciben más de un apoyo. De los 113 menores beneficiarios de dependencia, 30 cuentan con un grado III reconocido, esto es, son grandes dependientes. En toda la región existen 562 niños con estas ayudas.
Esta distribución por grados es clave para hacer una radiografía completa de cómo está el sistema de atención a la dependencia en la provincia. En concreto, a finales de septiembre, de los 15.560 beneficiarios, hay 4.239 personas que forman parte de ese grupo de los grandes dependientes, mientras que 5.573 se consideran dependientes severos, los que tienen un grado II reconocido. Por último hay 5.748 personas sufren un grado I.


Usuarios pendientes. En los datos publicados por la Consejería de Bienestar Social se indica que hay reconocidos el derecho a 16.159 personas como beneficiarios de prestaciones. Esto implica que 566 dependientes de la provincia cuentan con el reconocimiento del grado pero están pendientes de conocer su Programa Individual de Atención (PIA), un documento en el que se indica qué recurso se dedicará. Un total de 293 de estas personas son personas del grado II y III prioritarias en recibir el PIA y que están pendientes bien porque es necesario que haya plazas en algún recurso.  Ciudad Real, con un 3,7 por ciento, es la provincia, tras Cuenca, 3,1 por ciento, donde menos personas están pendientes de ser derivadas a un recurso tras contar con el reconocimiento de su dependencia. En Toledo, el 9,8 por ciento de los beneficiarios está pendiente del PIA, 1.784 de los 18.153 beneficiarios. En toda Castilla-La Mancha hay 3.923 personas un 6,1 por ciento de los que tienen reconocida la prestación. Con todo, según los datos de la Junta de Comunidades, son 22.996 usuarios menores de los que había en julio de 2015, según los datos de la Consejería.
Por otra parte, de las 22.090 solicitudes de dependencia de la provincia aún quedan 814 que deben analizarse para saber el grado de dependencia, implica un 3,7 por ciento. En Castilla-La Mancha hay 3.774 solicitudes de las 88.486, un 4,3 por ciento de todas las que hay en la provincia.