'Los Chopes', una espléndida realidad en plena sierra

Rafael Zaldivar
-

La ganadería del hierro de 'La Bellota' recibe a aficinados a los toros de la provincia de Ciudad Real en la finca 'El Colmenar' ubicada en tierras albaceteñas, concretamente en la sierra de Alcazar, un paraje espectacular

‘Los Chopes', una espléndida realidad en plena sierra

Día lluvioso en principio que se torna soleado y ventoso en estos albores otoñales. Iniciamos camino hacia tierras de la prebética, en plena sierra de Alcaraz. Su paisaje kárstico inconfundible, solitario, de tonos ‘rojizos’ nos invita a recordar al amigo ausente.
‘Sierra de cerezos’, dicen que es el topónimo árabe; la aldea del que toma nombre la ganadería nos sirve de pórtico hasta llegar a la finca ‘El Colmenar’, que tiene una extensión de unas setecientas hectáreas. Ganadería joven que camina segura y con fuerza tras sus éxitos en plazas de primera y segunda. Hay seriedad en todo cuanto hace Juan Fernando Moreno, ganadero, que nos recibe y nos pone al día.
Desde aquella vuelta al ruedo a uno de sus toros en la feria de Ciudad Real, sentimos la necesidad de seguir a esta vacada que se inició con setenta y tres vacas y cuatro sementales de Daniel Ruiz, ganadero vecino. Posteriormente, en 2007, se añadió un lote de cien vacas y tres sementales de Luis Algarra. La procedencia  Juampedro está clara; a partir de ahí, doscientas vacas de vientre y setenta machos de media herrados en los últimos años. Un buen equipo comandado por su mayoral Tomás Copete y los necesarios vaqueros.
La finca cuenta con una espléndida casa que es un auténtico palacete, dispuesta para todo tipo de eventualidades. Sin lugar a dudas la joya de la corona. Nos acompaña nuestro buen amigo José María Fresneda, que nos señala el picadero de los caballos de forma abovedada y las caballerizas, todo un lujo para cualquier caballista de competición. Son amplias y limpias, que han dado cobijo a varios ejemplares pura raza española premiados en el SICAB de Sevilla. Plaza de tienta con callejón, graderío y palco, corredero amplísimo y nueve cercados donde pastan la tropa de vacas y añojos, utreros y toros de saca.
Tentadero a cargo de Esaú Fernández y visita turística.
En uno de los cercados divisamos a un venado que se pasaba a los comederos de los bovinos, que lo miran sin hacer caso; únicamente se encuentran molestos por el viento y el cambio de tiempo: ‘pitean’, dice el mayoral, son bramidos agudos, presintiendo cambios.
Tras el ‘taco’ de chacinas, acompañado de pisto y ‘tiznao’ convenientemente regados y preparados por Vicente Mena pandorgo y Ateneísta, pasamos al tentadero protagonizado por Esaú Fernández, torero joven, de Sevilla, que ha tenido buenas actuaciones en La Maestranza. Una de las becerras, ‘coloradita’, fue de lejos al caballo y la toreó a placer el torero de Camas. Fotos de rigor y comentarios entre los aficionados del Ateneo, sobre el juego de las becerras.
Tras la visita al Santuario de la Virgen de Cortes, pernoctamos en esa joya del renacimiento que es la villa de Alcaraz, patria de Andrés de Vandelvira, con sus señas de identidad que son las dos torres -de la Trinidad y de Tardón- que aunaban los poderes eclesiásticos y de la nobleza. El Ayuntamiento, la iglesia de San Miguel y la lonja en paseo nocturno te traslada al medievo. La puerta del Alhorí , de estilo plateresco, que fue almacén de grano y que tuvo sus más y sus menos con las autoridades de entonces, muestra un soberbio arco de medio punto con grutescos y motivos vegetales. Los medallones grabados muestran a Elena y Paris personajes mitológicos.
De mañana, las columnas de humo de los tejados y el frío reinante nos invita a tomar un buen tazón de café con leche acompañado de rebanadas de aceite que saben a gloria. Laus Deo.