Se valen de una detective para desacreditar a la víctima

Pilar Muñoz
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Un amigo de ambos declara que él le dijo que echó un «polvazo» y que ella le contó que la habían violado

Se valen de una detective para desacreditar a la víctima - Foto: Tomás Fernández de Moya

El abogado del joven de 21 años que está siendo juzgado en la Audiencia Provincial de Ciudad Real por una presunta violación se vale de una detective privado para desacreditar a la denunciante, una chica de 20 años, que ha declarado de forma contundente que el procesado la forzó en un callejón de Porzuna la noche del 15 de abril de 2018. Se conocían desde los 12 años, cuando empezaron a tontear, a darse besos, tocamientos ... En marzo de 2018 tuvieron la primera relación sexual «plena y consentida», después otra y una tercera, que según la víctima fue una violación.
El acusado Víctor G. R. lo niega y en la primera sesión del juicio insistió en que desde los 12 años mantenían un «juego sexual» y que el año pasado, en marzo y abril, mantuvieron tres relaciones consentidas. Ella lo desmiente y mantiene que en ningún momento consintió la relación del 15 de abril de 2018. Las dos primeras sí, aunque la segunda le supuso un disgusto, le dijo que lo dejara, pero entonces no denunció porque «empezó siendo consentida. Ojalá lo hubiera hecho porque así no habría pasado lo que pasó, la tercera, que fue una violación».
Ayer en la segunda sesión del juicio que se celebrada en la Audiencia Provincial de Ciudad Real subieron al estrado amigos de ambos que aquella noche estuvieron con ellos en algún momento y una detective privado, testigo de la defensa. Se le hicieron dos encargos, uno de ellos, que filmara el lugar donde presuntamente se cometió la violación, un callejón de Porzuna, para ver la distancia, luz y demás; y otro para que verificara de qué forma Alba L.Q., la denunciante, participaba en las actividades sociales tras los hechos, como por ejemplo en la romería de Porzuna, en mayo, y otras fiestas.
La magistrada presidenta del Tribunal de la Sección Segunda, Carmen Pilar Catalán Martín de Bernardo, que cuenta con una dilatada trayectoria en la carrera judicial, ya advirtió antes del interrogatorio de que subía al estrado en calidad de testigo de la defensa, no como perito. No entendió muy bien su presencia, no quiso ahondar en el asunto por el ejercicio de defensa.
Lo que parece claro es que han pretendido valerse del testimonio de la detective (contratada para esos dos citados encargos) para desacreditar a la joven que ha denunciado ser víctima de una violación y que ha sentado en el banquillo de los acusados a Víctor G. R., que se enfrenta a una condena de hasta 15 años de cárcel y el pago de una indemnización de 15.000 euros, que pide el abogado Ángel Rico, que ejerce la acusación particular.
Los amigos que subieron ayer al estrado dijeron que la denunciante quedó en verse con el procesado después de recibir un mensaje en su teléfono móvil, la amenazó con difundir un vídeo grabado durante unas relaciones sexuales si no acudía a la cita. El agente de la Guardia Civil que declaró ayer dijo que no se encontró vídeo alguno.
Uno de los amigos de la denunciante y el presunto agresor declaró que le dijo que había «echado un polvazo», pero no le dijo con quién.  Unos días después ella le contó que había sido violada.
El juicio continúa hoy con las periciales y los informes finales de  la fiscal Gema Romero; de la acusación particular Ángel Rico y de la defensa Francisco Víctor.