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Niegan trapichear con drogas, "eran para la fiesta"

Pilar Muñoz
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El único acusado, de seis, que no ha admitido el delito de tráfico de drogas en Tomelloso dice que eran para su consumo y el de su entonces pareja y suegra, quien ha dicho en la Audiencia Provincial que "la fiesta era del jueves al lunes"

El acusado, escucha la declaración de su expareja ante el Tribunal.

El fiscal sostiene que el acusado Diego G. L. se dedicaba a la venta de drogas en Tomelloso como los otros cinco procesados en la causa, aunque niegue trapichear y diga que la droga hallada en su vivienda (cocaína, marihuana, pastillas, cristal ...) era para consumo propio; para la fiesta del jueves al lunes, ha apuntado su exsuegra en la segunda sesión del juicio celebrada este jueves en la Audiencia de Ciudad Real.

La entonces pareja del acusado le ha exculpado en los mismos términos que su madre: eran consumidores de drogas, no traficantes. 

El hombre que según los investigadores les surtía de droga ha fallecido y los otros cuatro acusados han admitido el delito, los hechos destapados a raíz de una investigación iniciada en junio de 2016 cuando la Guardia Civil de Tomelloso detectó gran movimiento de tráfico de drogas, personas dedicadas a la venta y distribución de cocaína y otras sustancias en este municipio y también en Socuéllamos y Pedro Muñoz.

Un momento de la declaración de uno de los agentes de la Guardia Civil que intervino en las actuaciones.Un momento de la declaración de uno de los agentes de la Guardia Civil que intervino en las actuaciones.Sin embargo, Diego G. L. ha mantenido hasta el final su inocencia, sólo ha admitido ser consumidor.  El fiscal sostiene que ser consumidor no invalida su activa participación en el tráfico de droga en Tomelloso y ha pedido una condena de cuatro años y medio de cárcel al considerar que ha quedado probado el delito que se le imputa.

Según entiende acreditado el fiscal, el fallecido Manuel S. G. surtía de drogas a Jesús J. y su hijo, como al resto de encausados. De hecho cuatro han acabado admitiendo los hechos (el quinto ha fallecido).

De su lado, el abogado de Diego G. L. ha solicitado una sentencia favorable al considerar que no ha quedado demostrado que se dedicara a la venta de drogas a terceros. "No hay prueba directa", solo meras sospechas, ha subrayado el letrado tras recalcar que la cantidad de droga que se le intervino en su casa de Tomelloso está dentro de los parámetros del consumo propio. 

Además, ha remarcado, Manuel S. G. era primo de Diego y "esa es la única relación que tenían, nada de venta de drogas". Abundando en ello, ha dicho que "es un hecho conocido que el fallecido Manuel S. suministraba droga, pero no a Diego. Ha reiterado que era consumidor y que "le compraba droga a su primo para consumo propio". 

El procesado en el uso al derecho a la última palabra en el juicio ha insistido en que trabajaba. "Cuando me hicieron la redada, la Guardia Civil le dijo a mi jefe que no iba a ir a trabajar porque me llevaban detenido", ha señalado justificando tener un empleo.

En el campo y cocinas de restaurantes. Diego G. L. ha dicho que ha trabajado en el campo y en restaurantes. Su expareja con la que tiene una hija ha respaldado su versión. En el verano de 2017 "Diego trabajaba en el campo y mi madre en la recogida de pimientos". También estaban empleados en restaurantes de Tomelloso, en la cocina. En cuanto a su relación con las drogas ha insistido en que sólo consumían "en la casa, en el trabajo; a diario y mucho", ha declarado la expareja del procesado.

Su madre que por entonces vivía con ellos ha testificado en los mismos términos. Los tres consumían muchas drogas. "¿Y les llegaba el dinero que ganaban para vivir y consumir drogas?", le ha preguntado el fiscal. "Si, en el campo ganas 50 euros al día", ha respondido la exsuegra, quien en su afán exculpatorio ha aseverado que consumían mucha drogas en las fiestas. "El jueves empezaba la fiesta hasta el lunes". Dicho esto, ha añadido que también toma cannabis porque "tengo los discos lumbares gastados de trabajar en el campo y unos dolores muy grandes. Por eso consumo cannabis".

En cuanto a la droga hallada en la vivienda, ha afirmado que los guardias civiles que entraron para practicar el registro dijeron que "era poca cantidad".

Respecto a la báscula de precisión, ha asegurado que no era para el tráfico de drogas y ha dado una explicación que ha dejado perplejo al fiscal: la báscula era suya porque "hago manualidades y la tengo para pesar la resina, hay que ser muy precisos y por eso la tengo".

El fiscal no cree una palabra. Sostiene que las pruebas revelan que Diego G. L. se dedicaba al tráfico de drogas, al menudeo. El juicio ha quedado visto para sentencia.