Esperas para tener una mascarilla de bandera

Hilario L. Muñoz
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Cientos de personas se aproximan en el primer día a las farmacias para recoger la mascarilla lavable que la Junta de Comunidades ha adquirido y que se entrega con la tarjeta sanitaria

Una vecina de Ciudad Real adquiere unas mascarillas en una farmacia. - Foto: Tomás Fernández de Moya

Un SMS enviado a primera hora de este lunes por la Consejería de Sanidad inició una jornada de colas a las puertas de las farmacias de Ciudad Real y de toda la región. La Junta anunciaba el reparto de una mascarilla higiénica lavable a todos los castellano-manchegos solo con la presentación de la tarjeta sanitaria y, a partir de ahí, fueron centenares las personas que se acercaron hasta su oficina para hacerse con una prenda que implica ahorrarse algo más de cinco euros, el coste de diez mascarillas higiénicas.
«Cuando hemos abierto la puerta había esperando gente», comentó Raquel Fernández, de la farmacia de la plaza del Pilar. «El 90% de la gente ha sido para las mascarillas y eso que la primera hora estaba colapsado el sistema y no funcionaba bien, iba muy lento», indicó. Cada persona que acude a las farmacias debe elegir en primer lugar la talla de mascarilla, un color, blanco o beige, ambos vienen con la bandera de Castilla-La Mancha y la de España, y en el caso de los niños pueden elegir además entre una mascarilla con la figura Don Quijote o con Dulcinea.
 «Tenemos que utilizar la mascarilla y si nos dan una reutilizable y gratuita pues mejor», explicó Daniel López a las puertas de la farmacia Burgos Bravo de la calle Calatrava. Lo que implica esta mascarilla es un ahorro familiar de entorno a un tercio del gasto en mascarillas de este mes de octubre, ya que en su caso, «reutilizándola más de lo que deberíamos utilizarla», supone un gasto de unos 10 o 15 euros al mes. Hay que tener en cuenta que no todo el mundo iba a por las mascarillas, sino que algunos, como Javier Arias, en la misma farmacia, se encontraron esta posibilidad de llevársela cuando venía a por otros medicamentos. «La cojo para protegerme a mí y a mis seres queridos», con el recuerdo de que en su caso además suele utilizar las lavables como la que ayer dio la Junta.
Por hacer una idea de lo que han supuesto estas mascarillas en el trabajo de las farmacias, solo en la mañana de ayer, la oficina de Pilar García-Lisón, en la calle María Cristina, repartió 227. Esto implica casi una mascarilla por minuto con lo que conlleva de tiempo dedicado a dar un producto gratuito, sin recibir una compensación económica, y que quita tiempo de otras funciones y trabajos diarios que tiene que desarrollar el personal farmacéutico. «Ha sido toda la mañana sin parar una detrás de otra», hasta el punto de que en esta farmacia optaron por habilitar un mostrador en exclusiva para dar estas mascarillas. «Se exige mucho sin ser remunerado», señaló Laura Santiyán. Hay que tener en cuenta que no se trata solo del reparto de la mascarilla sino también de dar información a los pacientes. «Como profesionales sanitarios debemos dar esta información, como indicar que solo se puede utilizar durante diez lavados, y que a partir del décimo, el poder de filtración queda reducido por lo que sería un peligro para la salud».