Microondas, adiós a los mitos

María Albilla (SPC)
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Cocinar con este electrodoméstico no solo es inocuo sino, que más allá de calentar, aporta soluciones sanas para sentarse a la mesa

Microondas, adiós a los mitos

Que levanten la mano los que solo usan el microondas para calentar... Seguro que el resultado es una amplia mayoría que desconoce que la vida de este pequeño electrodoméstico presente en todos los hogares va mucho allá de poner a punto el táper de lentejas.

Cocinar en el microondas y crear platos ricos también es posible y, además, tiene sus ventajas, ya que se puede ahorrar tiempo incluso adelantando elaboraciones para hacer platos más complejos. En un momento en el que la alimentación está de moda, y mucho más si es saludable, este puede convertirse en un aliado ya sea para cocinar rico y sano, o para controlar que las raciones no sean excesivas. Por ejemplo, se pueden hacer porciones pequeñas de bizcocho en una taza... ¡dependerá solo de ti elegir el tamaño de la misma! Además, hay una cualidad reseñable y es que los alimentos hechos con él mantienen todos sus nutrientes. 

Otro aspecto a tener en cuenta es la sostenibilidad. Gasta poca energía y el consumo de agua es mínimo. Con todas estas razones en la mano, parece razonable darle una oportunidad más allá del café con leche y legañas de cada mañana.

Desde la Fundación Alícia, centro de investigación en cocina creado en 2003 dedicado a investigar productos culinarios, a innovar y a trabajar para mejorar la alimentación de las personas, recomiendan usar siempre recipientes de materiales que sean aptos para este pequeño electrodoméstico. Tienen que haber sido fabricados y homologados para ello, de manera que puedan resistir las temperaturas de cocción. Para ello hay que buscar el icono de Apto para microondas, un cuadradito con las esquinas redondeadas y tres ondas en su interior.

Hay que prestar especial atención a los plásticos, ya que si no se compran los recipientes adecuados se podrían producir migraciones de partículas a los alimentos durante la cocción. En el caso del vidrio, los más recomendables son los de borosilicato y ¡ojo! mucho cuidado de no quemarse...

Si tiene en casa algún utensilio de porcelana se recomienda solo para calentar o para cocciones de poca duración y también se puede optar, en los casos que sea útil, por el papel de horno. ¿Y qué sucede con los de metal? Pues que este material modifica la distribución de las ondas y podrían dañar el electrodoméstico. Lo cierto es que no hay efecto nocivo sobre la comida, pero sí puede poner en riesgo al usuario.

Aunque todo parezcan ventajas a la hora de usar el microondas, también hay una cruz o ciertas desventajas que son, precisamente, las que han hecho que no se le saque partido. El propio sistema de cocción evita que se produzca la reacción de Maillard, es decir, el tostadito que se genera en los alimentos cuando los aminoácidos y los azúcares son sometidos a altas temperaturas, aunque siempre se podrá, por ejemplo, dar un golpe de plancha a unas patatas previamente hechas al micro para conseguirlo.

Por otra parte, algunos sabores cárnicos pueden ser muy intensos debido a que se cocina en recipientes tapados y, además, se corre el riesgo de sobrecocción, pero el potencial está por descubrir. 

Del cuscús al cheesecake

La Fundación Alícia propone, además, en Cocina con microondas. Sana, segura y sostenible (Larousse) un compendio de recetas para uno o dos comensales que arreglan el día a día, como una coliflor con vinagreta y panceta que puede estar preparada en 10 minutos (sin contar la pericia que tenga el cocinero para preparar los ingredientes); un cuscús con gambitas, cebolla y pasas partiendo del cereal precocido o un escabeche de gallineta con naranja. No puede faltar el postre para poner la guinda a a la comida. ¿Una tarta de queso, por ejemplo? Pues también es posible.