La provincia vuelve a ser líder en la venta de vino a China

R. Chávarri
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Ciudad Real recupera las cifras de exportaciones hacia Asia tras el descenso de las ventas que se produjo entre marzo y mayo provocado por la pandemia

Un comprador asiático, durante su visita a una de las ediciones de Fenavin. - Foto: RUEDA VILLAVERDE

China regresa a la normalidad tras convertirse en el epicentro del coronavirus con una imagen que allí no incluye el uso obligatorio de mascarillas y, de paso, lo hace con el fortalecimiento de su economía, la primera en abandonar los números rojos con un PIB que crece el 3,2% interanual en el segundo trimestre del año. Una situación que tiene también una repercusión directa en la economía ciudadrealeña, que recupera el ritmo de las ventas que parten con destino al gigante asiático.
Los meses de la primavera frenaron un mercado interesante para Ciudad Real: China está entre los 15 países que más compran en la provincia y es el cuarto destino más allá de Europa. Aunque está lejos aún en comparación con el dinero que mueven mercados como Francia o Alemania, Pekín es ya el segundo destino principal de las exportaciones agroalimentarias de la Unión Europea, que alcanzaba los 12.800 millones de euros en 2019, así como el segundo destino de la UE en exportaciones de productos protegidos con la etiqueta de indicación geográfica. Y es en ese campo donde Ciudad Real tiene mucho que decir, especialmente en el sector de las bebidas, donde en esta primera etapa post COVID en China, Ciudad Real se vuelve a colocar como la provincia española que más vino vende después de que Valencia ocupara ese lugar entre marzo y mayo.

 

Un mercado con potencial

Hace un año, el ICEX señalaba al mercado chino como un destino con un gran potencial de crecimiento en las ventas de vino, aunque la oferta mundial es tan grande que la competencia es muy dura. El reto para las bodegas españolas es reforzar su imagen como país productor de vinos de calidad. «Algo que va consiguiendo, pues el precio medio de exportación aumenta sostenidamente desde hace cinco años», sostenía el ICEX. En el caso de Ciudad Real, ese precio medio tocó techo en 2018 y este 2020 alcanza su tercer valor más alto en los últimos seis ejercicios, aunque a la baja. «La tendencia en cuanto al precio es descendente en todos los países», advierte la Organización Internacional de la Viña y el Vino, al analizar la situación del comercio con China. De acuerdo con los expertos de la OIV, con la llegada de la pandemia se acusaron problemas logísticos derivados de la aplicación de protocolos sanitarios en puertos y aeropuertos, la cancelación de vuelos de pasajeros, la prioridad para quienes llevaran equipos médicos y el suministro de bienes necesarios básicos.
Ese escenario ha dado el papel protagonista al granel. Los organizadores del encuentro mundial de estos vinos, la World Bulk Wine Exhibition, que este año tuvo que aplazar su celebración en Yantai hasta 2021, situaba al granel como foco de la recuperación de las cifras de negocio con China que reportaba datos «muy positivos» de un mercado que inicia la recuperación post-COVID-19 «ofreciéndose como un mercado de futuro para los productores de vino de todo el mundo».
Y aunque el vino supone la principal partida exportadora, Ciudad Real también tiene en el vidrio y sus manufacturas otra fuente de ingresos importante en su relación comercial con China. La venta de fibra de vidrio genera este 2020 casi tantos ingresos como el vino en un mercado que aún sigue siendo más proveedor que comprador. Desde el año 2000, la provincia acumula un saldo negativo de casi 1.000 millones de euros en la diferencia entre lo que se vende y lo que se compra allí, sobre todo, vehículos y tractores, además de máquinas y aparatos mecánicos o aparatos y materiales eléctricos ‘made in China’ que predominan en las importaciones ciudadrealeñas.