ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


Calle Comercio

20/09/2020

Los comerciantes del centro histórico se quejan. Incluso no quieren que se arregle la calle. Para ellos está bien. No quieren ver que es una ‘oportunidad’ y que se tenía que haber realizado mucho antes, pero  se oponían porque les iba a interrumpir el negocio. No contaban con esto. En realidad nadie contaba con esta pandemia que, como una peste medieval,  repercute en la ciudad antigua para ahondar en lo que viene sucediendo desde años atrás.
El Centro histórico de Toledo lleva años despoblándose. El comercio pequeño que se nutría de sus residentes vió como, poco a poco, sus beneficios decrecían. Se reducían las compras y eran escasos los que salían a  pasear por la calle Ancha hasta Zocodover, como en los años del ‘esplendor’ de la calle Comercio, que algunos invocan como mérito histórico para pedir ayudas. En la medida que desaparecían los consumidores de sus mercancías, el pequeño comercio se ‘reinventó’  y los sustituyó por productos para turistas.  Se establecieron comercios de marcas, que ahora cierran, se abrían negocios de ecos renombrados y tiendas variadas para consumidores de paso. Así la calle del Comercio volvía por unas horas a un ajetreo continuo. Una vez más el turismo, como ya sucediera en los tiempos del damasquinado famoso, aportaba supervivencia y riqueza a los allí instalados y vida aparente a un centro que se diluye diariamente.  
Un virus epidémico nos está adelantando lo que pudiera ser un centro histórico  vacíado y vacío. Las puertas cerradas, los carteles de ‘se alquila’ como una costra de la crisis, los garabatos que se pintan para ensuciar las ciudades, nos sitúan en un escenario con tramoya real para un centro en decadencia, que se agravará en los años próximos. Nadie puede adelantar qué sucederá con el turismo tal como se ha vivido en Toledo en los últimos setenta años. Lo que parece, de momento,  es que nada volverá a ser igual.
El Covid 19 está acabando con un mundo que conocíamos mientras  surge otro que ignoramos. Y este es el gran problema que no se resolverá con ayudas de las administraciones públicas a los comerciantes actuales. Tal vez el turismo no prolifere como ahora hasta que hayan transcurrido algunos años y se hayan olvidado los efectos de esta pandemia.  Habría que ‘organizar, una nueva repoblación del centro. Por cierto, las ayudas proceden de los impuestos de los ciudadanos. Sí se bajan impuestos, se disminuye el IVA,  y se aplican exenciones de todo tipo, ¿con qué se podrá ayudar?