Ocho de cada 10 mujeres temen volver a padecer cáncer de mama

EFE
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El 43 por ciento de las diagnosticadas necesitó apoyo psicológico durante la enfermedad, un proceso difícil de olvidar y que acaba repercutiendo en el trabajo y la vida social de la afectada

Ocho de cada 10 mujeres temen volver a padecer cáncer de mam

Un 80 por ciento de las mujeres que han conseguido sobrevivir a un cáncer de mama viven con el miedo constante a recaer en la enfermedad, lo que se denomina el síndrome de la Espada de Damocles, incluso en las pacientes con buen pronóstico. 
Este es solo alguno de los datos obtenidos por la FEFOC, una fundación privada y sin ánimo de lucro creada en Barcelona que trabaja contra la patología desde 1996, y que se da a conocer coincidiendo con el Día Mundial del Cáncer de Mama, que se celebra hoy. La encuesta se realizó a 122 mujeres desde los 32 a los 84 años de forma presencial y en línea (60 por ciento de la muestra).
Uno de los aspectos clave de la supervivencia a nivel psicológico es la dificultad para olvidar la enfermedad y el constante miedo a la recaída en algunos casos. El denominado Síndrome de la espada de Damocles se observa, sobre todo, en pacientes oncológicos, y se considera que se padece cuando la incertidumbre se hace tan intensa que afecta a la vida de las personas.
Los autores de la encuesta consideran que el porcentaje tan alto de mujeres que presentan este miedo «sería uno de los aspectos a tener en cuenta al planificar programas de recuperación para las pacientes con cáncer de mama».
Preguntadas sobre si hay momentos en los que aparece de forma más intensa esta preocupación, la mayoría de las afectadas mencionan, especialmente, cuando se acerca una visita de control médico y cuando sienten alguna molestia física, que les hace pensar en la reaparición del tumor.
El 43 por ciento de las encuestadas necesitó apoyo psicológico a lo largo del proceso de la enfermedad, por motivos como afrontar la nueva vida tras el tratamiento, una depresión y para ayudar a los hijos a superar esa experiencia.
El estudio también aborda las repercusiones en el trabajo y el impacto de la enfermedad en la vida social, y un 82 por ciento de las pacientes que estaban activas laboralmente explicó a sus compañeros de empleo su diagnóstico. Otro 15 por ciento lo reveló a algunos y solo un 3 por ciento no lo dijo a nadie de su entorno laboral.
La mayoría considera que no existe ningún motivo para ocultar la enfermedad y que, además, es difícil hacerlo al tener que pedir bajas laborales. Asimismo, precisan desde despidos a reducciones de jornada por no poder estar al cien por cien e incluso casos en que el uniforme no les quedaba bien por lo que la empresa decidió prescindir de esa persona.

 

Relaciones

Otro 37 por ciento de las mujeres sufrió cambios en sus relaciones familiares, la mayoría con la pareja. En el aspecto sexual, el 67,6 por ciento de las pacientes notó un cambio en este sentido y la gran mayoría en negativo ya que dejaron de mantener relaciones sexuales, les disminuyó el deseo y no se ven atractivas para que las vea su marido.
En sus vínculos de amistad, el 76 por ciento no notó cambio, y las que sí lo han observado mencionan que les ha faltado el apoyo que esperaban: algunos amigos se han alejado de ellas y han tenido decepciones en este sentido.
Y una cifra que preocupa: un 40 por ciento de las mujeres afirma no sentirse actualmente curadas y sienten que el cáncer nunca se va del todo y que psicológicamente lo siguen teniendo presente.

 

La clave para su detección

La pandemia por la COVID-19 está alterando algunos procedimientos sanitarios como los exámenes rutinarios para la prevención de tumores como el de mama o el de colon, por lo que el Consejo General de Enfermería (CGE) advierte de que la autoexploración es hoy «más necesaria que nunca».
Para ello, ante esta situación, y con motivo del Día Mundial Contra el Cáncer de Mama, el CGE ha colgado en su web una infografía y un vídeo animado en el que dan las pautas a seguir para la detección precoz de esta enfermedad. Con estos materiales, recuerdan la importancia de la autoexploración desde los 20 años, una vez al mes después de la menstruación, y sin interrumpirlo ni en el embarazo ni la lactancia, y siempre de la misma forma, buscando la situación más cómoda.
Además, para evitar el cáncer de mama, el CGE recuerda que hay que mantener unos hábitos saludables de ejercicio, alimentación y descanso, y evitar el tabaco y el alcohol.