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Jesús Fuentes

ÁNGULOS INVERTIDOS

Jesús Fuentes


Convenio marco

22/10/2021

El vaso puede verse medio lleno o medio vacío. Depende de la perspectiva. O de las expectativas que cada cual se forme. Pero ambas impresiones son subjetivas, se relacionan con el mundo real de manera colateral. Sí se inscribe en la realidad, el acuerdo de los grupos políticos del Ayuntamiento de Toledo, que hace unos meses se unieron para recuperar el espacio patrimonial y natural de la Vega Baja. Como también es realidad el 'Acuerdo Marco' sobre el mismo espacio, publicado el lunes pasado en el Boletín Oficial del Estado. Lo han firmado el Ministerio de Cultura, la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha y el Ayuntamiento de la capital regional. Y se propone desarrollar actuaciones en el territorio del 'Sitio Histórico y Natural de la Vega Baja'.  Con este instrumento se pretende cambiar un espacio patrimonial de la ciudad groseramente deteriorado a lo largo del tiempo y obscenamente abandonado en los últimos años. Es decir, materializar un urbanismo innovador más allá de la miopía especulativa de basar el desarrollo de las ciudades en el ladrillo y la construcción. Madrid está mandando, con matices, algunos ejemplos a estudiar.
Un Acuerdo Marco es lo que es, no lo que cada cual crea que debiera ser. Es una declaración genérica de actuaciones e intenciones. Su aplicación posterior se irá completando con proyectos detallados,  pormenorizados y cuantificados económicamente. Es una oportunidad para que tanto los grupos políticos como los ciudadanos se pongan de acuerdo sobre el modelo de ciudad en la que habitar en los siguientes años. Es, también, un generador de otras oportunidades. Solo es cuestión de inteligencia, habilidad y de proyectos transformadores. De momento, el Ministerio de Cultura ha consignado, para los inicios de recuperación de ese espacio único, medio millón de euros. ¿Cuánto pondrán los otros firmantes? El Acuerdo no borra milagrosamente una visión estrecha, obsoleta y ramplona sobre este lugar, sino que obliga a las instituciones responsables a construir ese territorio singular. No es alguien ajeno quien resuelve los problemas que nos afectan, sino que se  pide a los ciudadanos  actuaciones y sensibilidades especiales  para tratar  un espacio patrimonial y natural. A los ciudadanos les corresponde construir un lugar de calidad con el diseño de un futuro diferente. De eso va la democracia progresiva. Ah, y de los desacuerdos transformados, mediante el dialogo, en acuerdos de mejora continua de la ciudad.