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Antonio Pérez Henares

PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


Tres rutas de historia y de novela

29/04/2022

Estos días, con motivo de la salida mi novela 'Tierra Vieja' estoy pateando algunos de los escenarios más impactantes de Castilla- La Mancha. En Castilla los de mi tierra de Guadalajara y den la Mancha los de Ciudad Real. Está siendo un reinicio de normalidad en viajes y recorridos que me está suponiendo un reencuentro con algunos de los lugares que más quiero y que al tiempo forman parte del paisaje protagonista del libro.
Así que he pensado, y me atrevo a proponerles, algunos itinerarios verdaderamente hermosos y al tiempo sugerente por la carga histórica y legendaria que tienen. Así que ahí van porque mejor momento, en cuanto amaine el jarreo de los cielos, o aguantando algún chaparrón que hasta. si no es muy fuerte el aguacero, hasta anima la vista, el olfato y el corazón. Estamos ya en mayo y están los bosques y arboledas, con el más fresco y tierno verdor, las mieses comenzando a encañar y los campos en flor. Canta el cuco, el abejaruco, la calandria y, desde los oscuros sotos, les contesta el ruiseñor
Y sin más aderezos voy con la propuesta de mis rutas medievales. La primera comenzaría en Atienza. De la Peña Fort, que tanto tiene que ver, el 5 de junio es su Caballada tras dos años de parón, por las salinas de Imón a la no menos monumental Sigüenza y de allí al cañón del río Dulce, primero en el mirador de Félix Rodríguez de la Fuente, luego a Pelegrina y a Aragosa después. De allí, por el cidiano Castejón, a mi Bujalaro, plaza, subida a donde hubo castillo y queda el nombre que le dio al lugar Buj: Torre, de la Novia o de un tal Al Harum.
Por un camino que les indicaran con tan solo preguntar pueden llegar justo el farallón rocoso donde se abre la Cueva de Nublares, escenario de mi saga prehistórica y que asoma también en esta ocasión.
Viene después Jadraque, su cerro perfecto y su impactante castillo y después Hita, el pezón de la alcarria que lo tuvo también en su cima y que es lugar ineludible para nuestra historia y nuestro idioma español. A primero de julio tendrá sus impresionantes y ya con medio siglo cumplido, jornadas medievales con su Arcipreste como motivo y guía de la celebración.
La segunda ruta, también en Guadalajara, está al otro lado. Les diría que Pastrana sería un buen comienzo, el palacio de la Éboli, la colegiata y miren cuándo cae la Feria Apícola. Luego a Zorita de los Canes y su impresionante fortaleza que el gran héroe castellano de estas tierras, Minaya Álvar Fáñez, fue el primer cristiano que mando, como bien dice el Cantar. La levantaron los Di-il-Num, con las piedras visigodas de la ciudad, palacio y basílica que Leovigildo hizo levantar para su hijo Recadero: Recópolis y fue con el tiempo encomienda y sede central de la Orden de Calatrava tras el desastre de Alarcos. No dejen de visitar después los vecinos Almonacid y Albalate y yendo hacía Cuenta no les pilla del todo lejos, elijan uno o vayan a los dos, Huete y Uclés, este último sede de los rivales de los calatravos, los caballeros de Santiago.
La última ruta, por hoy, que someto a su consideración tiene que ver con la frontera del Guadiana en el momento más álgido de la lucha contra el islam y su, pero forma, el fanatismo almohade. Calatrava la Vieja, en Carrión, sede madre de la orden, perdida tras Alarcos, es la obligada y primera visita, luego al mentado lugar de la batalla, Alarcos y desde allí a las dos fortalezas, Salvatierra, tomada por los calatravos y mantenida hasta el año anterior de las Navas en pleno territorio musulmán por los freires de la cruz negar (el rojo actual fue después) y enfrente la imponente Calatrava la Nueva, convertida tras la trascendental victoria de Las Navas de Tolosa en el centro calatravo por excelencia y símbolo de su poder, que atestiguan tanto pueblo que llevan su apellido en esa zona.
Si se quieren llevar para las rutas 'Tierra Vieja' o el libro que más rabia les dé, no les pesará. Y si no pues se mercan algunos por allí, que ya me decía Miguel de la Quadra Salcedo que lo único que tiene que pensar en la mochila de un viajero son los libros. Los viajes con ellos se ensanchan, se palpan y tienen otro, y mejor, sabor. Que, además, y por cualquiera de los tres itinerarios no les va a faltar el buen yantar y el buen beber.