Más de la mitad de las certificaciones energéticas son 'E'

M. Lillo
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De las 13.601 viviendas que tienen la etiqueta energética apenas el 1,03% tiene el mayor grado de eficiencia, el tipo A

Más de la mitad de las certificaciones energéticas son 'E' - Foto: Rueda Villaverde

El impacto que tienen las emisiones contaminantes, con el cambio climático y sus vaivenes en lo meteorológico, unido al importante gasto que supone la factura de la luz, el gas y otros suministros, pusieron en el foco del debate la necesidad de implantar sistemas eficientes desde el punto de vista energético y de optar por métodos más ecológicos y económicos, al menos a largo plazo. Eso fue al amparo de una normativa europea que entró en vigor en el año 2013 y que obliga a contar con una certificación energética para las viviendas que se ponen en alquiler, en venta o las de nueva construcción.
Actualmente en la provincia de Ciudad Real hay 13.601 viviendas que cuentan con esta llamada etiqueta de eficiencia energética, una cifra muy reducida en relación con el total de parque de viviendas que hay en la provincia, que se eleva hasta 291.205.
En concreto, más de la mitad de las viviendas, 7.163, tienen una nivel de eficiencia de tipo E, el tercero más bajo de los siete niveles que se establecen en la clasificación, siendo el tipo A el más eficiente energéticamente y el G el que menos. Así lo ponen de relieve los datos facilitados a este diario por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que detallan también que solo hay un 1,03 por ciento de las viviendas que tienen la máxima calificación energética, en total 140 inmuebles.  En el lado contrario están las 1.784 viviendas que tienen el nivel más bajo, el G, un 13,12% del total.
Más de la mitad de las certificaciones energéticas son 'E'Más de la mitad de las certificaciones energéticas son 'E'Para expedir este certificado energético, obligatorio para las viviendas nuevas, las que se pongan en alquiler y en venta y las que deben pasar el Informe de Evaluación de Edificios, se tienen que tener en cuenta las emisiones contaminantes que emiten los edificios a la atmósfera, pero también el gasto energético que realizan. Así pues, la tendencia que marca Europa es diseñar viviendas cada vez más eficientes desde el punto de vista energético, para lo que se tienen en cuenta los aislantes que tiene el inmueble y también el uso de posibles energía renovables.
Lo ideal, comenta el presidente del Colegio de Aparejadores de Ciudad Real, José Luis Arias, es que las viviendas tengan tal grado de aislamiento que no necesiten de sistemas de calefacción o de aire acondicionado, algo habitual en los países nórdicos, dijo. Sin embargo,  el caso de España, como en la provincia de Ciudad Real, el mayor porcentajes de edificios tienen una categoría de tipo E, es decir «baja». No obstante, hay que tener en cuenta la edad de muchos de los edificios que cuentan con esta etiqueta energética, y de ahí que el grado de eficiencia se sitúe en niveles más bajos de la tabla de clasificación. Sin embargo, las nuevas construcciones están fabricadas ya en muchos casos con sistemas que emiten no sólo menos cantidad de dióxido de carbono, sino que además tienen un ahorro en el consumo anual de energía, lo cual también es beneficioso para el bolsillo de los ciudadanos.
Arias indicó que los arquitectos, aparejadores y los ingenieros industriales pueden realizar las certificaciones energéticas que, si bien pueden variar en el precio al tratarse de un mercado libre, pueden situarse entre los 190 y los 200 euros para las viviendas uifamiliares y entre los 50 y 60 euros por vivienda para los edificios en bloque, aunque a menor número de viviendas, menor importe se abona por las mismas.  
Contar con una etiqueta de eficiencia energética de tipo A supone un esfuerzo inversor importante de inicio en la construcción, pues implica construir muros de aislamiento de entre 10 o 15 centímetros así como otros sistemas encaminados a reducir la factura energética. Sin embargo, este tipo de construcciones, prosiguió Arias, suponen ahorros importantes en cuanto a la calefacción o la instalación del aire acondicionado.
Para los aparejadores, estos certificados son un nicho de mercado en el que no obstante señalan la necesidad de concienciar a la ciudadanía de la necesidad de optar por métodos más eficientes, ya que en muchos casos se ve «como un impuesto más» que tienen que abonar. En este sentido, puso como ejemplo las revisiones periódicas que se hacen a los vehículos para garantizar su seguridad, unos chequeos que son tanto o más importante en el caso de los edificios para evitar posibles problemas o desgracias asociadas a los mismos.
Por su parte, el presidente del Colegio de Arquitectos de Ciudad Real, Teodoro Sánchez-Migallón, defendió que «la arquitectura debe resolver por sí misma los problemas de aislamiento y confort, sin necesidad de grandes inversiones en instalaciones y que la composición, la construcción debe responder al edificio refugio, utilizando elementos que nos aporta la tradición y la experiencia, mejor que las revistas de decoración». Así pues, aboga por «aprovechar ventilaciones cruzadas, oeste-este y norte-sur, protecciones arbóreas o de cerramientos al oeste. Huecos discretos, con buenas carpinterías, huecos siempre protegidos, toldos o parasoles». El representante de este órgano colegial agregó que cualquier sistema de climatización tiene sus ventajas e inconvenientes y comentó que en el parque actual de viviendas se pueden encontrar  los distintos tipos de niveles según sus posibilidades y características.