A la caza del 'pájaro'

M. E.
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Un grupo 'spotters', fieles aficionados a los aviones y a la fotografía, disfrutaron de una productiva mañana en el aeropuerto de Ciudad Real, con el aterrizaje de hasta cuatro aparatos

Los 'spotters' apuntan con sus objetivos a los aviones estacionados en el aeropuerto. - Foto: Tomás Fernández de Moya

Se les conoce como ‘spotters’,  personas cuya afición es la observación y el registro de aviones (también los hay de barcos, trenes, automóviles, autobuses...), tanto en modo escrito como fotográfico. Durante el confinamiento, en Ciudad Real se formó un grupo de ellos que no duda en acercarse al aeropuerto cada vez que se prevé el aterrizaje de algún aparato. Ayer lo hicieron porque en su aplicación de móvil saltó la alerta de que un Airbus A330 de la compañía Cathay Pacific y dos A320 de Vueling tenían previsto tomar tierra en el aeródromo manchego. Sin pensárselo, cogieron sus cámaras fotográficas, coches y moto y aceleraron para estar preparados, en el mejor lugar posible y a la hora exacta.
No les importa que les llamen friquis. De hecho, comparten un grupo de whatsapp al que han denominado los ‘Aerotranstornados’, y en el futuro pretenden formalizar una asociación. Son casi una treintena, y siete de ellos fueron testigos ayer de la llegada de los tres aparatos, con un pequeño jet de ‘regalo’ extra. Cuatro aviones en un día que para ellos es una bendición caída del cielo, nunca mejor dicho, porque luego suelen encadenar días o semanas sin novedades. Una mañana muy productiva para Carlos Romero, David Fernández, Jesús Díaz-Toledo, Jorge Marchante, Enrique Pérez -padre e hijo- y Enrique Ceca, que compartieron con La Tribuna.
Son amantes de los aviones y de la fotografía, de todas las edades, trabajos y de distinta procedencia. Su afición a la aeronáutica va mucho más allá de su interés por sacar una foto bonita. Tanto en el grupo de whatsapp como en el propio aeropuerto, durante las esperas, protagonizan tertulias llenas de detalles técnicos de los aparatos, de sus compañías, de su historia, de los vuelos que tienen programados... Se emocionan cuando hablan de motores, turbinas, alerones, fuselaje.... Son felices compartiendo noticias entre ellos o cuando cae en sus manos una buena fotografía. Y lo más meritorio de esta singular afición es que ninguno de ellos tiene una vinculación profesional con el sector. Son enamorados autodidactas de estos ‘pájaros de hierro’ que cada vez tienen menos secretos para ellos.
Enrique Ceca, Carlos Romero, David Fernández, Enrique Pérez -hijo-, Jorge Marchante y Enrique Pérez (de izquierda a derecha). Enrique Ceca, Carlos Romero, David Fernández, Enrique Pérez -hijo-, Jorge Marchante y Enrique Pérez (de izquierda a derecha). - Foto: Tomás Fernández de MoyaCarlos Romero, trabajador en jardinería y del sector de la alimentación, es el encargado de poner en aviso a todo el grupo. Como colaborador activo, su app Flight Radar tiene unos privilegios que le permiten conocer con cierta antelación los planes de vuelo de las compañías, que sumado al receptor ASB que tiene en su casa, le otorga toda la información necesaria. Avisados todos los compañeros por el grupo, se organizan para la quedada, haga calor, frío, lluvia o viento. «Aquí estuvimos una tarde a más de 40 grados esperando», apunta David Fernández, trabajador de la Universidad de Castilla-La Mancha y que ayer aprovechó también para hacer running por los aledaños de las instalaciones aeroportuarias. Enrique Ceca, alcoleano y monitor en el circuito de karts de Corral de Calatrava, también recuerda la lluvia que les cayó la última ocasión.
una maravilla. Después de años sintiendo «pena» por un aeropuerto fantasma, ahora celebran que esté repleto de aviones estacionados y en mantenimiento, de diversos modelos y distintas compañías. «Esto es una maravilla, porque antes daba lástima», confiesa Carlos Romero. Él y sus compañeros coinciden en que quizás el único efecto positivo que ha traído la pandemia del coronavirus haya sido el devolverle la vida al Aeropuerto de Ciudad Real, en la actualidad repleto de aeronaves.
Con las tarjetas de memoria de sus cámaras llenas de archivos jpg y una sonrisa debajo de la mascarilla, estos siete ‘aerotranstornados’ regresaban a sus casas satisfechos y con la esperanza de volver pronto a ‘spottear’ los cielos del Aeropuerto de Ciudad Real.