"Perdonadme", dice a los 7 guardias que recibió a tiros

Pilar Muñoz
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El acusado de disparar y herir a 7 guardias civiles cuando entraron en su casa de Argamasilla de Calatrava les pide perdón tras declarar que cogió la escopeta y disparó por "miedo insuperable" al confundirles con un clan y pensar que iban a matarlos

"Perdonadme", dice a los 7 guardias que recibió a tiros - Foto: Tomás Fernández de Moya

Antonio G. R., de 61 años, no ha dejado pasar la ocasión y nada más terminar la primera sesión del juicio en la Audiencia Provincial de Ciudad Real se ha acercado a los guardias civiles a los que recibió a tiros para pedirles perdón. "Perdonadme, no quise heriros ni hacer daño", les ha dicho al salir por la puerta de la Audiencia Provincial y coincidir con algunos de los agentes que resultaron heridos la mañana del 4 de agosto de 2016 cuando entraron en su casa de la calle Cantarranas de Argamasilla de Calatrava con mandamiento judicial en busca de armas para evitar nuevos enfrentamiento entre dos clanes. 

Unos días antes había habido ‘jaleo’ entre dos familias a causa de la ruptura matrimonial de la hija de Antonio G. R. con un miembro de otra familia que, según sostiene, les agredió y les tenía amenazados con armas de por medio. Les denunció, pero luego retiró la denuncia por "miedo".

Antonio G. R. se enfrenta a una condena de 39 años de cárcel por cuatro tentativas de homicidio, un delito de atentado en concurso con otro de intento de homicidio, receptación, tenencia ilícita de armas y resistencia. El procesado se sienta en el banquillo junto a su mujer María Alegría de C. R., acusada de un delito de resistencia grave, por el que se pide una pena de cuatro meses de cárcel.

El encausado sostiene que obró llevado por un «miedo insuperable» en la creencia de que quienes habían entrado en su casa eran miembros de otro clan y que iban a matarlos. En la vivienda se encontraban su mujer, sus dos hijas y una nieta. Precisamente por ello no devolvieron los disparos los agentes.

"Perdonadme", dice a los 7 guardias que recibió a tiros - Foto: Tomás Fernández de Moya «Había niños y gente en la casa y por eso no disparamos», aseveró uno de los agentes de la USECIC (Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia) que poco después detuvo en el tejado de una vivienda al ahora acusado.

Los agentes de esta unidad especial han relatado al Tribunal cómo se sucedieron los hechos cuando a las 8.50 horas del 4 de agosto de 2016 entraron en la vivienda de Antonio y María Alegría para comprobar si había armas y retirarlas con el fin de evitar nuevos acometimientos entre dos familias enfrentadas.

Entraron con el mandamiento judicial tras abrir la puerta de un golpe con un ariete y al grito de «Guardia Civil, Guardia Civil, al suelo». No pudieron decir más. Antonio le recibió a tiros e hirió a siete agentes, sin consecuencias más graves porque iban provistos de chalecos y cascos balísticos y el que abría el cordón policial, un escudo antibalas. «Vi a Antonio en la puerta del patio de su casa y los disparos impactaron en mi casco, a la altura del ojo, y en la rodilla». Los otros agentes que iban detrás también trataron de repeler los tiros metiéndose en las habitaciones. En una de ellas estaba la nieta del autor de los disparos y por ello no dispararon. Sólo el tercer agente en entrar al ver caer a los compañeros tuvo que disparar «por desgracia», ha declarado tras explicar que «vi una silueta escopeta en mano y disparé».

"Perdonadme", dice a los 7 guardias que recibió a tiros - Foto: Tomás Fernández de Moya Antonio G. R. consiguió huir y llegar hasta un tejado donde fue detenido. Mientras tanto, en su casa su mujer María Alegría de C. R. no paraba de gritar a los guardias civiles. «Habéis herido a mi marido», han atestiguado los agentes que han añadido que bramó tras reiterar que estaba muy agresiva.

La acusada lo ha negado durante su declaración y también cuando estaba un guardia civil testificando ha gritado: «Esto no es cierto, me pegó un agente». Ya había sido advertida hasta en dos ocasiones por la presidenta del Tribunal por su actitud y a la tercera ha sido expulsada de la sala de vistas.

 Su marido consciente de lo que se juega ha sido más respetuoso. Ha admitido que efectuó dos disparos por el «miedo insuperable», ya que dice que no sabía que eran guardias civiles, pese al uniforme. Ha reconcido que no tenía que haberlo hecho tras explicar a la Sala cómo efectuó dos disparos. También ha admitido que no tenía licencia de armas y, a la vista de informes que obran en la causa, no le ha quedado más remedio que reconocer que el rifle hallado en su casa provenía de un robo. Delitos estos últimos por los que su abogado Miguel López pide penas mínimas tras solicitar la absolución en cuanto a las tentativas de homicidio, que, según el letrado, en todo caso sería un delito de lesiones. 

"Perdonadme", dice a los 7 guardias que recibió a tiros - Foto: Tomás Fernández de Moya